Enero en Pamplona solo es para los valientes. Para los que se lanzan a las calles en medio de una ola de frío y lluvia, pero también para todos aquellos osados que se atreven a programar cualquier tipo de evento cultural, con ese medio permanente a la peor de las tempestades. Como si de un reflejo simétrico del Casco Antiguo a esas horas de la noche se tratase, la sala Zentral se encontraba con una media entrada nada más acabar el concierto de los teloneros Doña. Sí, ya acabado. Porque, una vez más, la publicación de unos horarios erróneos nos jugaron una mala pasada a casi todos. Poco se puede comentar del concierto de los navarros, pero sí del proyecto de este cuarteto que lleva ya editados dos EPs a manos de  Iñaki Llarena y Leire Aranguren (Estudios Aberin), y que hacen buena la trayectoria de sus miembros por medio de una propuesta auténtica, que mezcla lo mejor del shoegaze atmosférico y el pop más genuino. Darán que hablar.

Pasadas las diez de la noche, La Habitación Roja desembarcaba en el escenario de Zentral para presentar su último trabajo “Memoria” editado por Mushroom Pillow. Con los “Nuevos románticos”, tema que da inicio a este disco, empezarían a desempolvar unos instrumentos que iban ganando intensidad a medida que avanzaba la noche. Asimismo, con la novedad de Endika Martín en los teclados, los valencianos repasarían su álbum más reciente por medio de temas como “La última noche del año”, la hipnotizante “Estrella herida de muerte” o “Líneas en el cielo”, que se entremezclaban con algunos éxitos de siempre como: “Un día perfecto”, “La segunda oportunidad” o “Nunca ganaremos el mundial”. Cierto es que a esta gira todavía le queda recorrido, eso sin contar con los festivales de verano, pero se pudo apreciar un concierto a dos velocidades: el de los éxitos, con la banda mucha más lanzada y cómplice con su público, y el de unos temas nuevos que no han traspasado aún la línea del fan acérrimo. No sucedería esto con “Berlín”, que se erige como uno de los mejores capítulos de su último trabajo, y que debería cruzar la pasarela roja de su setlist para siempre.

Tras esos primeros compases, llegaría una recta final en la que se notó el peso de temas como: “El eje del mal”, “Taxi a Venus”, “Febrero” y la canción que lograría la primera gran ovación de la noche: “Indestructibles”. Volverían al escenario con la delicada “Posidonia” antes de un trío añejo compuesto por “La edad de oro”, una “Mi habitación” necesitada de algo de fuerza, y “Ayer” con un Jorge Martí echando el resto al más puro estilo frontman, que haría las delicias de las primeras filas y de los menos conectados. El cierre con “¿Quién eres tú?”, un homenaje a la enfermedad del olvido, revelaría la antítesis de lo que ha sido y es La Habitación Roja: una banda que lleva 24 años engordando la lista nacional de buenas canciones.