No sé si es culpa del cambio climático pero, últimamente, a septiembre le acompaña un tiempo veraniego ideal y, de ese hecho, se benefician los festivales tardíos de verano. Así, hemos disfrutado de una quinta edición del Kutxa Kultur Festibala en el Monte Igeldo en las mejores condiciones climáticas posibles, con un sol de justicia aunque llevadero por la brisa de las alturas y unas noches agradables para disfrutar de las increíbles vistas que nos ofrece el entorno.

Con los elementos bajo control, subimos en uno de los autobuses gratuitos dispuestos por la organización (que funcionaron de maravilla durante todo el festival). Nada más pasar la entrada se sitúan los foodtrucks y barras con una oferta muy variada y, una sección DJ para ambientar incluso esa zona. A nuestra llegada, siguen aún trabajando en los últimos detalles organizativos.

Avanzamos mientras observamos la disposición de los cuatro escenarios y las barras cuando nos llevamos una pequeña decepción al descubrir que, el Escenario Pato, no va a estar sobre el estanque que atraviesa la antigua Montaña Suiza de Igeldo. Ciertamente, era complicado colocar a bandas interpretando sobre el mismo y al final optaron por colocar a unos DJs. A ver si lo logran para la siguiente edición pues es, sin duda, una buena manera de mimetizar el festival en el entorno del parque.

Viernes 2 de Septiembre

Suena el pop agradable de Amor de Tokyo, que abrieron el festival, mientras subimos a la parte más alta a observar el panorama. Desde ese punto escuchamos un par de temas de Ane Leux que presentaba su segundo trabajo “Sense”. Volvemos a bajar para ver a los bilbaínos Señores y su indie-rock de aroma estatal, donde mostraron algún tema que verá “La luz” en su nuevo disco que se editará en octubre. Tras ellos comienzan a sonar los mallorquines L.A. sobre el escenario principal, en un recital sólido pero que no captó la atención de un público que seguía subiendo escalonadamente al festival y se encontraba aún en fase de “adaptación al entorno”.

Son tantas las bandas y escenarios que, sin acabar de escuchar a los baleares, corremos para llegar a tiempo al Teatro Abandonado, otro de los escenarios incorporados dentro del parque, para ver el proyecto en solitario de Isabel Fdez. Reviriego denominado Aries. Un pop cósmico de fantasía Disney y con audiovisuales psicodélicos en tonos pastel. Fuimos pocos los que estuvimos en esa primera sesión pero salimos encandilados por el dulce y colorista ambiente electrónico que creó en ese oscuro teatro.

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A la salida nos encontramos el post-punk de Juventud Juché terminando su concierto mientras bajamos hacia el escenario principal para disfrutar de los americanos Local Natives (foto superior), que hacía un tiempo que no se pasaban por Europa. Agradecidos, ofrecieron un gran concierto donde sonaron tanto sus temas más reconocidos como el último sencillo “Coins”. Gustaron a un público cada vez más animado y receptivo. Con algo para cenar en las manos volvemos a subir hacia el Escenario Kutxa para relajarnos con el country-rock, por momentos intimista, de Dan Wilson. Acompañado por una banda sólida con banjo y chelo incluidos. Un contrapunto interesante para lo que nos esperaba.

A las 22:45 sube Berri Txarrak al escenario principal a ofrecer uno de los mejores conciertos del festival. Gorka Urbizu sigue demostrando que la buena música es universal y no entiende de etiquetas. Son de esas bandas que te las puedes encontrar en todo tipo de festivales y hacer disfrutar a todo tipo de audiencias. A pesar de que, al principio, el público estuvo un poco frío, el riff de “Ikasten” despertó a los asistentes. Tocaron “Liluraren kontra” con Mikel Laboa en el recuerdo y cerraron con “Poligrafo bakarra”. Un bolazo en toda regla.

De vuelta hacia arriba, cruzamos el tumulto que bailaba sobre el playback de los Young Fathers para disfrutar del conciertazo que ofrecieron la banda formada por miembros de Coronas y Arizona Baby, rebautizados como Corizonas. Con homenaje a Pink Floyd incluido, hizo las delicias del público más maduro que se movía en esta zona del festival.

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Bajamos por última vez para escuchar a los cabezas de cartel del día. Los británicos Bloc Party (foto superior) son, sin duda, uno de los principales referentes del indie-rock. El recibimiento a los temas nuevos fue un tanto tibio, pero en cuanto sacaron el arsenal de clásicos como “Helicopter” o “Banquet” la cosa cambió bastante.

Hacia las dos de la mañana terminaron los conciertos, pero no la fiesta. Aunque, aquellos que queríamos guardar fuerzas para el sábado, preferimos bajar con el buen sabor de boca que nos dejó este primer día de festival.

Sábado 3 de Septiembre

Llegamos a la segunda calurosa jornada a tiempo para escuchar a Perlak, quienes presentaban su reciente segundo trabajo: “Itzaletatik”. La presencia de Miren Narbaiza le ha dado solidez a la banda que sigue evolucionando, ganando confianza y público. Bajamos al escenario principal a escuchar a Neuman. El trío murciano liderado por Paco Román ofreció un buen concierto, aunque al igual que en la jornada previa, la mayoría del público aún no había accedido al recinto. A pesar de la frialdad, lograron enganchar a los que estábamos atendiendo al concierto con sus atmósferas ascendentes con aromas post-rock.

A las 20:15 coincidían tres conciertos. Borrokan tocaban en un Teatro Abandonado abarrotado al que no pudimos acceder y, ante la dicotomía de ver a Izaro y Nuria Graham, optamos por dividir y vencer. Empezamos por la cantautora de Mallabia, quien nos enamoró con su dulzura, naturalidad y simpatía. Además de un buen puñado de canciones que pudimos escuchar solventemente interpretadas en formato de banda. Corrimos para escuchar los últimos temas de la mestiza Nuria Graham, quien, a título personal, resultó una de las mayores sorpresas del festival. Su pop cautivador y evocador sonó muy bien y gustó a quienes lo presenciamos.

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La gran incógnita de la noche era Cat Power (foto superior). Tras el necesario retiro por parte de Charlyn Marshall, no era fácil prever lo que nos encontraríamos. Desde su soledad en el escenario principal, debido a problemas con los visados por parte de la banda, ofreció un recital íntimo e intenso. Quizás hubiese sido más conveniente un cambio de última hora y ponerla en otro escenario y horario, pero ya sabemos que entran en juego ciertos elementos que uno no puede controlar. A pesar de los problemas, gustó y no defraudó a quienes disfrutan de su eclecticismo.

Mientras volvemos para la zona alta, nos paramos un momento para escuchar el rock alternativo de los bilbaínos Yellow Big Machine, con un explosivo final de actuación, antes de acercarnos al Escenario Kutxa para ver a unos de los más habituales en los festivales de este verano: Rural Zombies. El quinteto de Zestoa ofreció un buen concierto donde repasaron su debut “Bat” y pudimos escuchar algún tema de su próximo trabajo. A esas horas el recinto estaba abarrotado y había muchos problemas para moverse y acceder a determinados lugares por los tapones que se formaban.

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Lentamente, bajamos hacia el escenario principal para ver a Belako (foto superior). Lejos están ya de ser una promesa pues es un proyecto consolidado y muy querido por el público de estos festivales. Confianza que se han ganado a base de desparpajo, actitud, un punto irreverente y sobre todo: buenos temas y directos. Fue uno de los momentos álgidos del festival y llegaron a un público deseoso de pasárselo bien, cantar y bailar. Con una escenografía muy cuidada, pudimos escuchar algún tema nuevo en el que están trabajando y que, viendo la respuesta del respetable, sin duda, va a gustar.

Atravesamos la abarrotada zona junto al estanque y los autos de choque, donde los DJs donostiarras Disco Bambinos hacían bailar, con su propuesta ochentera-noventera, a un numeroso público que parecía obviar los conciertos. Nos acercarnos a ver un nuevo regreso de la banda de Getxo: El inquilino Comunista. En un genial paseo por la memoria de muchos de los asistentes, que recordaban que ellos ya eran indies antes de que la palabra existiera.

Cerraban los conciertos del festival los californianos !!! (Chk Chk Chk) (foto encabezado e inferior). Con su propuesta dance-punk bailable y animada, realmente engancharon a un público deseoso, a esas horas, de tener una buena dosis de desinhibición y desenfado. Destaca la labor de la cantante que les acompaña en directo: Shannon Funchess. Espectacular, tanto por su presencia sobre el escenario como por su voz, formando una dupla apasionante junto al cantante Nic Offer. Lo dan todo sobre el escenario, animando y bailando sin tregua. Incluyendo un final apoteósico, con invasión de escenario incluida. Una auténtica fiesta.

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Un cierre perfecto para el festival, aunque la jornada no concluyó ahí y se extendió hasta altas horas de la madrugada. El público fue abandonando el recinto paulatinamente y apenas hubo problemas, a pesar de la gran cantidad de público que asistió el sábado.

Así, acaba una nueva y exitosa edición de un más que consolidado Kutxa Kultur Festibala. Con mucho que destacar y poco que criticar. Quizás el exceso en los precios de las consumiciones y ciertos problemas estructurales. El recinto da para lo que da y el sábado resultaba un tanto incómodo moverse. Con ciertos puntos críticos donde se formaban tapones, dificultando el acceso a los conciertos. No puede crecer mucho más en cuanto a público se refiere, a menos que, una vuelta de tuerca en la disposición u ocupar más espacio dentro del parque pueda solventar esas dificultades.

Pero, hay que destacar la buena labor organizativa; buenos conciertos, variados y sin tregua durante ambas jornadas (imposible de abarcar por completo); buena comida y servicios; pocas colas (excepto en momentos puntuales); gran variedad de secciones y lugares para recrearse; y, sobre todo, muy buen ambiente en un paraje idílico y único como el que nos ofrece el Parque de Atracciones del Monte Igeldo.

¡No se puede pedir más!