“En el Heliogàbal nada sale mal. Aquí en Fontana hacemos lo que nos da la gana”, Cuando Joan Colomo (en la foto inferior) cerró su concierto con esta improvisación, me di cuenta de lo que realmente había sido esa noche: una gran fiesta de cumpleaños entre amigos, la mayoría músicos, que el Heliogàbal había unido.

La mítica sala del barrio de Gràcia decidió dar el pistoletazo de salida de su vigésimo aniversario dos días antes de lo oficial –12 de octubre- en el Espai Jove La Fontana. Con el cartel de entradas agotadas, las once actuaciones musicales prometían convertir el pequeño recinto de Fontana en una gran celebración.
Como en cualquier fiesta con tantos invitados, cada grupo eligió “vestirse” a su manera. Los hubo que decidieron optar por ir correctos y otros que arriesgaron con una “vestimenta” algo más informal. Con un rock de aires psicodélicos y con miembros de bandas como Nisei o Veracruz entre sus componentes, Halcón abrieron la programación de esa noche algo cohibidos. El volumen bajo de la voz y la timidez de los barceloneses, a excepción de los bailes del bajista, restaron fuerza a un repertorio que apuntaba maneras. Christian A. Korn y sus Songstore presentaron su cara más madura y ruidosa aunque el público no pareció arroparles demasiado. También algo prudente se plantó Eli Molina (ex Me And The Bees) al frente de Fighter Pillow. La energía que desprendían sus temas rock noventeros con toques punk era la adecuada para la noche, pero no su actitud estática. Eli acabó su directo dando paso a los “jóvenes, la carne fresca”, según ella los encargados de acelerar el ritmo del evento. Me And The Bees aportaron dosis de frescura folk-rock al evento gracias a la evidente complicidad entre los tres miembros del grupo (acompañados esta vez por el teclista Guillem Caballero). El buen ambiente que crearon allá arriba permitía disfrutar al máximo de la dulce voz de Esther al ritmo de sus enérgicas guitarras.

Se aceleraron los ritmos y se desgarraron las voces con las actuaciones de Sot (con ex miembros de Nisei y Entartete Kunst), (lo:mueso) y Síctor Valdaña And The Check This Outs. La garra y fuerza del rock-punk distorsionado de Sot fue tan bien recibido como el rock más garage de Síctor Valdaña And The Check This Outs. Aunque fueron (lo:mueso) quienes tocaron a un ritmo más frenético, afilando al máximo su ametralladora punk mientras no cesaban de dar brincos.

Nueva Vulcano dispararon los decibelios del pequeño Espai Jove La Fontana con su energía desbordante. El público, sin casi espacio para bailar, estaba esperándolos con los brazos abiertos. Y Nueva Vulcano supo abrazarlos como pedían. Eléctricos y con garra, consiguieron alzar los brazos del público con buena parte de su repertorio.

Joan-Colomo-concert

Como quien llega a la fiesta con bambas y una sudadera, Joan Colomo, Da Souza y Beach Beach (en el top-foto) se sintieron como en casa en sus actuaciones. Joan Colomo tenía ganas de jugar con el público, al que hizo corear y bailar. Sin una pizca de vergüenza, en un sentido más que positivo, y con una genuina locura, Colomo sobrepasó los veinte minutos de concierto disfrutando como nunca. Da Souza también estaban en su salsa. Tras presentarse como si fueran Beach Beach, siguieron haciendo broma cambiando cada uno de los títulos de sus temas. Su pop-punk, muy bien recibido por el público femenino, culminó con la respuesta desenfrenada a “Aixopluc”, uno de los temas más conocidos de la banda. Dos de los integrantes de Da Souza se quedaron para repetir con su otro grupo, Beach Beach, quienes pusieron punto y final a la noche con un pop sólido que hizo enloquecer a los pocos que quedaban en el Espai Jove La Fontana.

No era la noche para ofrecer un directo perfecto sino para pasarlo bien y disfrutar del oficio, para dejarse llevar entre amigos y para que todos hiciésemos lo que nos daba la gana. Y así fue.