Pesadilla de una noche de verano
Conciertos / Guadalupe Plata

Pesadilla de una noche de verano

8 / 10
David Pérez Marín — 05-07-2021
Fecha — 02 julio, 2021
Sala — La Cochera Cabaret, Málaga
Fotógrafo — David Pérez Marín

7En plena ola de calor, con jet lag isleño y terral al acecho, aterrizamos en una Cochera Cabaret que siempre nos recibe con los brazos abiertos.
La tarde sigue pidiendo playa a gritos, pero nosotros hemos elegido pantano y azufre del bueno, nos reencontramos con dos viejos forajidos y amigos, Carlos Jimeno y Pedro de Dios, Guadalupe Plata.
Aunque Perico y Carlos tienen un flamante y afilado disco bajo el brazo, a pachas con Mike Edison, The Devil Can’t Do You No Harm (21), habrá que esperar muy probablemente a que pasen las calores para que giren juntos y repartan su buena nueva de fuego. Hoy toca repaso por su genuina discografía, regalándonos un setlist que ya quisiera manejar más de una banda de renombre internacional, como bien reconfirmaría Iggy Pop sin pestañear, fan confeso de los de Úbeda que los ha pinchado más de una vez en su programa de radio para la BBC.
La velada comienza sin presentaciones ni preliminares, un canto rodante a modo de dos instrumentales empapadas de gasolina y blues lisérgico que nos pasan por encima una y otra vez, para seguir con esta suerte de pesadilla de una noche de verano revisitando su excelente debut de 2013, con “Como una serpiente”, en la que la sala parece inundarse de lava ardiente poco a poco, con Perico aullando a los cuatro vientos y Carlos poseído a las baquetas. No hay exorcismo que los pare y en medio de una balacera continua de hits pantanosos y boogie infernal con ADN propio, nos cuesta cada vez más tener los pies en contacto con el suelo. Las sillas se tambalean y parece que, de un momento a otro, se derretirán y fundirán sin remedio.


La intensidad es extrema y no hay respiro posible, de la fragua y distorsión a martillazos que hierve la sangre en una “No te vayas” en llamas, a la genial relectura que hicieron junto Sebastian Orellana (en el estudio) del cante andino, con trágica historia, “El afuerino” (escrito por Roberto Parra), rebautizado “Lo mataron” para la ocasión, en el que nos mecen hoy a su antojo y más de una cabeza casi rueda por los suelos.
Es cierto que siempre echaremos de menos a Paco y su bajo, pero en este formato dúo, tras vender alguna alma que otra en esa encrucijada de azufre que solo habitan los espíritus del blues y el cante jondo, alegrías y penas entre gatos negros y serpientes que se enroscan en la luna llena, Guadalupe Plata vuelven a sus fueros con energías renovadas y a por todas.
Tras la delicia adictiva de zarzamora y melodía desenfrenada, firmada por el hermano de Violeta Parra, en la que cuentan con esa magistral botella de anís del tercer Guadalupe en la sombra, siguen a toda máquina en formato trío con las muy ganadoras “Sueño con serpientes” y unas “Corraleras del veneno” que terminan por hacer explotar la noche en dos. Nos falta algún bis para rematar, pero, tras desgañitarse y desarmarse sobre las tablas en “Huele a rata” y en cada interpretación, poco más se le puede pedir a la única banda nacional que hace bailar, con la misma facilidad, a vivos y muertos. No queremos despertar, que la pesadilla continúe.

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