Eran las 21:00 horas del viernes y la sala Kutxa Kultur de Tabakalera se iba llenando poco a poco. El público, de edades muy dispares, hacía presagiar un concierto fresco, diferente. El escenario, con el juego de luces encendido parecía un santuario repleto de reliquias, entre las que destacaba un precioso piano que ocupaba el espacio central.

La numerosa banda madrileña tomaba posiciones en un escenario en el que no sobraba ni un centímetro cuadrado y la cantante y compositora Elena Iturrieta se sentaba al piano emocionando ya al público con sus primeros acordes del tema “Flowers in the Desert”. Desde el principio hubo una complicidad especial entre la vocalista y los cerca de doscientos espectadores que escuchaban sin pestañear aquella voz tan sorprendente en tono e intensidad. Y es que el nivel técnico vocal de esta chica puso los pelos de punta a la sala desde el primer instante hasta el último… ELE presenta su segundo disco “What night hides” (2018) con un directo potente y cuidado en lo que sin duda será el año de su despegue definitivo. El disco grabado en los estudios de Abbey Road en Londres cuenta con la colaboración de la prestigiosa orquesta de Abbey Road y tiene un marcado carácter soul en el que se intercalan baladas que acaban convirtiéndose en una auténtica fiesta en la que los pies comienzan a moverse solos, como por arte de magia. En el cuarto tema, “Olympus”, el público ya estaba totalmente entregado dando palmas y participando de manera espontánea en coros y ritmos.

“Hacía tiempo que una banda no nos sorprendía tanto”, comentaba una pareja de Bilbao que se animó a un segundo concierto tras asistir al de Sopelana el pasado 9 de marzo. Y es que dejando a un lado el talento de la vocalista, la banda está formada por grandes músicos de la talla de Cristian Chiloé, batería chileno que ha tocado con Tequila, Conchita y Manuel Carrasco entre otros, Amable Rodriguez Robles, con unos arreglos de guitarra espectaculares, David Schulthess al teclado, Manuel Anton Castro Sanjurjo al bajo y Laura Bartolomé + Harry Bloom como coristas. Fue en el tema “To the Ground” cuando ELE se metió definitivamente al público en el bolsillo haciéndole participar nuevamente. Un 10 para los donostiarras que respondieron emocionando a toda la banda. El momento más tierno lo protagonizó una niña que le entregó un dibujo al finalizar la canción. Los temas volaban uno tras otro y nadie quería que aquello terminase. Las canciones lentas se solapaban con ritmos más rápidos sin que diese excesivo tiempo para relajarse demasiado. Tras once temas y finalizando con “Our Story”, la banda se despedía para regresar a tocar cuatro bises. El último, versionando en un perfecto euskara el “Txoria Txori” de Mikel Laboa ante el asombro de toda la sala. La cola en la mesa del merchandising indicaba el rotundo éxito y aceptación de esta nueva referencia para el soul nacional, que muy pronto toreará en las más grandes plazas con toda seguridad.