Petarlo en la era del ‘selfie’
Conciertos / Donostikluba Festival

Petarlo en la era del ‘selfie’

8 / 10
Juan G. Andrés — 08-10-2018
Empresa — Ginmúsica
Fecha — 05 octubre, 2018
Sala — Intxaurrondo Kultur Etxea, Donostia
Fotógrafo — Juan G. Andrés

En los últimos años, el debate sobre la falta de relevo en el público de conciertos se ha convertido en moneda corriente entre los miembros de la parroquia musiquera. Treintañeros y cuarentones solemos lamentarnos amargamente de que los jóvenes ya no acuden a las salas, cosa que es rigurosamente falsa como ha quedado probado este fin de semana en Donostia. Cierto es que a muchos chavales el rock les parece algo viejuno y obsoleto, pero cuando alguien les ofrece mandanga de su gusto, se lanzan a ella como las moscas a la miel.

En la misma noche en que Beret colapsó Bataplán, con aforo para 700 personas, Denom y Hard GZ también lo petaron entre la muchachada. El viernes, en la otra punta de la ciudad, medio millar de mozos y mozas formaban una gigantesca e inédita cola en el exterior del centro cultural Intxaurrondo, que se estrenaba como sede de Donostikluba Festibala tras 12 ediciones en Gazteszena. En 2017 la cita hizo virar su línea editorial para otorgar protagonismo a las músicas urbanas en detrimento del rock y del pop. La apuesta funcionó gracias al arrastre de Iseo & Dodosound, Locoplaya y Ayax y Prok, y la promotora Ginmúsica ha repetido la fórmula con idénticos resultados: el jueves fue más clásico y menos concurrido con Tenpera, Joan Colomo y The Mani-las (crónica aquí), pero los otros dos días funcionaron como un tiro, especialmente el viernes. Los relatamos a continuación:

HIP HOP GAUA
Denom (foto inferior) salió a machamartillo con ‘Girando el tambor’. Entre efluvios de cannabis, la pimpollada vulneró masivamente la ley Antitabaco y jaleó sin descanso al rapero mientras caían ‘Desde cero’, ‘Cuando no estás tú’, ‘Sangrando’ o un par de piezas que interpretó a capella porque fallaron los instrumentales. Especialmente celebrados fueron ‘Historia de amor de barrio’, en la que sonó la voz pregrabada de Fyahbwoy, y sus acercamientos a los ritmos magrebíes y flamencos en ‘Elegancia y constancia’ y ‘Quiéreme mejor’. También sonaron ‘Flacos y nerviosos’, su colaboración con Jarfaiter; ‘Una parte de mí’, con tiernas rimas dedicadas a su padre, y ‘Humo’, perfecta para tan brumoso recinto. En el tramo final el madrileño concentró ‘Tengo una bala’, ‘Bang Bang’, ‘Veneno’ y ‘Uno de esos días’, algunas próximas a la sonoridad del trap actual. El concierto concluyó con el ‘selfie’ colectivo de los artistas junto al público de fondo, una imagen que después circuló de Instagram en Instagram por los incontables teléfonos móviles que funcionaron a pleno rendimiento durante toda la velada.

Tan ‘millenial’ como un público copado por adolescentes y posadolescentes, Hard GZ (foto inferior) fue la propuesta más sólida de la noche, tanto en lo lírico como en lo musical. Sobre bases de gran contundencia, el hip hop de Pedro Ruibal radiografió con mirada crítica el mundo actual y el universo personal de un artista que comenzó con temas como ‘Galiza Underground’, ‘2.000 clavos’, ‘Shameless’ o ‘Filosofía’. En ‘Libre’ se mezcló con el ruidoso público para darse un baño de masas y continuar después con ‘Birra, humo y reflexiones’ y ‘Cae la noche’, sin perder chance de recordar que el 23 de noviembre lanza ‘Versus’, su nuevo trabajo. El gallego regaló billetes con su efigie y varios álbumes físicos que algunos asistentes, hijos de YouTube y Spotify, contemplaron como si estuvieran frente a una reliquia prehistórica. La despedida llegó con la rabiosa ‘Postureo’ («¡La utopía no se vende!»), en la que los hermanos y hermanas de la audiencia invadieron el escenario para hacerse la preceptiva autofoto con el rapero.

URBAN GAUA
Ya el sábado, el humor presidió la tercera y última jornada de Donostikluba, que comenzó con el (des)concierto de Sad Nigiri (foto inferior), el artista guipuzcoano antes conocido como Sad Mirri. Precisamente, los traumas de infancia y el payaso Mirri parecen el motor de sus extravagantes canciones, en las que lo mismo vincula a ‘Goenkale’ con el portal porno ‘Brazzers’ que cita a series para niños como ‘Rugrats’. No faltaron las alusiones a C. Tangana ni a Cecilio G. y hacia el final de su performance encadenó una desopilante versión del ‘Your Song’ de Elton John con una andanada de death metal y un vídeo de una vieja bailando al son de ‘La cintura’ de Álvaro Soler: ojipláticos nos quedamos con un individuo que actuó siempre con el rostro oculto bajo una toalla.

Algo más serio se puso El Negro (foto inferior), rapero fajado en las calles de Intxaurrondo que derrochó autenticidad con sus rimas ligadas al barrio y a su gente. En el escenario estuvo acompañado en la segunda voz por El Jamon y en las mezclas por Nazka, pero entre el público destacó una generosa clá que no dejó de apoyarle ni un segundo y coreó con entusiasmo las letras de, entre otras, ‘Empufao’, ‘Garage’, ‘Andergraun King’, ‘Keep It Real’, ‘Regetoneros’, ‘Derrapando’, ‘Traketeo’ y ‘Cae la noche’ –no confundir con la de Hard GZ–. Tan a gustito estaba cantando el donostiarra que casi tuvieron que cortarle la corriente eléctrica para no retrasar más el inicio del último bolo.

Y con Bejo (foto inferior y encabezado) regresó el humor a las tablas, animadas musicalmente por DJ Pimp. El pinchadiscos se arrancó con un popurrí que mezcló a Snoop Dog, Ini Kamoze, House of Pain, El Fary y Daddy Yankee, entre otras lindezas que sonaron antes de la llegada del cantante de El Hierro. Apareció saltarín, cual caperucita con cesta cargada de víveres que fue regalando en raciones durante todo el show: sobaos pasiegos, caramelos, mangos, plátanos (de Canarias, por supuesto)… Con su flow impregnado de mojo picón y obstinado en saber cuántos habitantes tiene Donostia para calcular el porcentaje de tarados en la sala, Bejito fue desgranando temas como ‘8 Misisipi’, ‘Una papa pal kilo’, ‘Choriqueso’, ‘El tupperware’, ‘Guaña guaña’, ‘Mala’ o ‘Poco’. Además de mostrarse ducho a los platos, Pimp hizo scratches con la cremallera de su riñonera mientras el rapero se entregaba al beatboxing antes de rematar con ‘El ventilador’, ‘Mango’ y ‘Mucho’. Dichos himnos pusieron fin a la décimo tercera edición de Donostikluba, fiel reflejo de lo que mola a los chavales en esta musicalmente convulsa era del ‘selfie’.

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