Día de la Música Heineken, fin de fiesta
Conciertos / Russian Red

Día de la Música Heineken, fin de fiesta

9 / 10
Marta Terrasa — 19-06-2011
Empresa — Heineken
Sala — Matadero de Madrid
Fotógrafo — Mariano Regidor

El segundo asalto del Día de la Música Heineken se inició el domingo con un sol de justicia que hizo que el buscar una sombra fuera la máxima prioridad a primera hora de la tarde. Un poco antes de que empezaran los conciertos en el recinto del Matadero, Gepe, una de las puntas de lanza de la actual armada pop chilena, tocaba para los asistentes a la feria profesional de discográficas, promotores, revistas y demás, para defender él solo, con mucho empuje y ganas, las canciones de “Audiovisión”. Un buen concierto a pesar de los pocos medios. Por su parte, Pony Bravo lo pedían a gritos: “sube el aire un puntito, picha”. Y es que el escenario UFI se convirtió en un infierno a las cuatro de la tarde. Aunque no fue excusa para no dejarse poseer por los andaluces y sus ritmos bluesísticos de feriante. Ojos cerrados, manos al aire y muchas bocas tarareando esas letras a veces surrealistas con las que comulgar a ciegas. Y es que tanto los temas de “Si bajo de espalda no me da miedo” como los de “Un gramo de fe”, consiguieron levantar el espíritu de muchos, con la particular voz de Dani Alonso, todo un predicador.
Dum Dum Girls abrieron el escenario Madrid con una ración de surf pop llena de grandes melodías y estribillos que solo chirriaba cuando se acercaban peligrosamente al rock algo rancio que recordaba a los primeros Texas. Ataviadas de riguroso negro, parecían salidas de “Jóvenes y brujas”, se despidieron con “There Is A Light That Never Goes Out”, versión incluida en su último EP.

No tuvimos la oportunidad de ver a John Grant en directo, ya que nos coincidió con la entrevista de Ron Sexsmith para Mondo Tv. Una larguísima cola anticipaba las ganas de verle en directo destripando su nuevo trabajo, y por lo que nos han contado, no decepcionó. Por su parte, Lykke Li consiguió cambiar el escenario para adaptarlo a su gusto; largas cortinas negras colgaban del techo con las que jugar sugerentemente, y estructuras metálicas que sirvieron como extra de percusión. A pesar de las reticencias, su nuevo trabajo "Wounded Rhymes" probó mucho más contundente y animado en directo. Aun así, nadie pudo resistirse a los hits del debut de la sueca, como “I’m Good, I’m Gone” o “Little Bit”. Sensualidad y energía a partes iguales, que recuerda a Florence & The Machine sobre el escenario, aunque con un punto menos estridente.
Había muchas dudas sobre si Destroyer serían capaces de trasladar al directo todos los hallazgos y matices de “Kaputt”, el mejor disco de su carrera y uno de los trabajos que de buen seguro estarán alto en todas la listas de lo más destacado del año. Y bien, todas las dudas se disiparon a favor de los canadienses con los primeros acordes de “Chinatown”. Dirigidos por un Dan Bejar casi autista pero lleno de clase y encanto (durante el concierto solo se limita a cantar, no toca ningún instrumento), la banda que lo acompaña es capaz de hacer justicia a las grandes canciones de “Kaputt”. Y si, el saxo en directo suena incluso más cool que en el disco.

 Uno de los platos fuertes del Día de la Música Heineken era el debut madrileño de Janelle Monáe, una de las nuevas divas del soul pop yanqui con una proyección que apunta muy alto. La pequeña pero matona cantante repasó las canciones incluidas dentro del aclamado“The ArchAndroid (Suites II and III)” acompañada de una generosa banda y unos cuantos bailarines. Convertir el escenario en una fiesta sin perder de vista lo más importante (la música) no es tarea fácil, pero Monáe lo consiguió a base de entrega y de una profesionalidad intachable. Al show se le perdona que a veces apabulle un poco, y esos momentos de lucimiento vocal que a veces lastran el ritmo. Ahora bien, las epifanías de soul vitaminado que vivimos los allí presentes al escuchar en directo trallazos como “Tightrope”, “Cold War” o una celebradísima “I Want You Back” de los Jackson Five, valen su peso en oro. Lo de Janelle Monáe va en serio y su carrera solo ha hecho que empezar.
A Russian Red le tocó jugar en unas condiciones algo duras, ya que el paso del huracán Monáe fue memorable. Aún así, demostró que más allá de polémicas gratuitas, su música sigue congregando a muchísimas personas y junto a su impecable banda, sus actuaciones son una apuesta segura. A los temas clásicos de “I love your glasses” se le sumaron sus nuevas canciones que también fueron coreadas. Quizá debería haber actuado en el horario de Janelle Monáe, ya que sus temas siguen teniendo ese punto introspectivo y bucólico, aunque fue la propia Lourdes quien confesó que le hacía “mucha ilusión que se hiciera de noche mientras tocaba”.

De nuevo, cambio de escenario para ver a la banda de los hermanos Allan. Glasvegas saltaron al escenario con la arrogancia y la épica impostada que impregna sus canciones. James Allan, vestido todo de blanco con una camiseta rasgada de Sgt. Peppers y gafas de sol junto a un micrófono que brillaba, se arrodilló, saltó al público y deleitó a los asistentes con los temas de sus dos grandilocuentes trabajos, aunque en directo les faltara un punto de intensidad, sobretodo a la voz del propio Allan. Y el fin de fiesta les tocó esta vez a Caribou, quien tuvieron un arranque algo lento, hasta que por fin consiguieron calentar al público del Matadero de Madrid, algo faltos de “subidones”. No se puede negar que Dan Snaith y su grupo van más allá de la figura del dj, ofreciendo todo un directo del que da gusto disfrutar de la batería y la delicada voz de Snaith. “Odessa” y “Sun” fue la respuesta a los que querían saltar y terminar la segunda jornada del Día de la Música Heineken por todo lo alto, con los pies adoloridos y sonrisas en la cara hasta que muchos se dieron cuenta que hoy tocaba trabajar. 
Xavi S. Pons y Marta Terrasa.

5 comentarios
  1. Es cierto que el cable del micro brillaba en la oscuridad y que bajó al público a ofrecer de su lata de cerveza en uno de los temas.! Pero debo admitir que la actuación de la banda de los hermanos Allan me decepcionó un poquito. En cuanto al resto de los conciertos del día 19 me encantaron TIMES NEW

  2. Me sorprende que no se haga referencia al pésimo sonido del escenario RTVE. Daba lo mismo estar cerca que lejos. Glasvegas sonaba a papilla mezclada. Al cantante no se le oia y aguanté solo tres canciones. Decepción total. Lastima también el mal sonido de Janelle Monae. Es una estrella

  3. TIMES NEW VIKING

  4. Cierto es Chico98 que Glasvegas sonó muy flojo, lo pusimos al final de la crónica, para nuestro gusto sí que nos faltó intensidad en la voz de James Allan, por mucho show bonito que pusieran en conjunto...
    Sin embargo, JAnelle Monáe, sonó genial, igual depende del lugar en el que estuvierais.Abrazo

  5. En general lastimoso sonido todo el fin de semana, daba igual a que escenario fueras. Eso es algo imperdonable. Yo destacaría del sábado a Crystal Fighters y del domingo a Pony Bravo y Janelle Monáe.

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