Hay cosas que, por mucho que vayas a conciertos y creas saber de qué va todo eso del heavy metal, uno nunca logrará a entender. Hace pocos meses Moonspell vinieron a la misma sala y solo 90 personaras gozaron de su último disco “1755”. Esta vez Cradle of Filth, con los portugueses como teloneros, consiguen reventar la sala y que no quepa ni un black metalero más. Gente que hacía eones que no pisaban una sala de conciertos y gente que nunca había visto, se unió para saludar a COF en su vuelta a una sala. Moonspell lograron -otra vez- hacer alucinar al público, con una puesta en escena tremenda y clásicos demoledores como “Opium”, “Alma mater” o “Full moon madness”.

De Cradle of Filth no recordaba un buen concierto de ellos desde ese ya mítico bolo en la discoteca Átic de Barcelona, pero por suerte esta vez sí volvieron a lograr satisfacer a la mayoría de su público. Ahora Dani Filth se acompaña de una banda de auténticos desconocidos -al menos para un servidor- pero que lo hacen muy bien y quizás por ello su nuevo disco “Cryptoriana: The Seductiveness of Decay” adquirió una dimensión insospechada.  El directo digan lo que digan fue muy bueno, aunque ciertamente la voz black metalera de Dani Filth se fuese apagando a medida que avanzaba el concierto. Pegas a parte, estoy seguro que los más veteranos volvieron a los 90 cuando escucharon “Bathory area” y “ Beaneath the howling stars” de su gran disco  “Cruelty and the beast” o bien con “Dusk and her embrace”. Faltaron clásicos, pero escuchar “Nymphentamine” aunque fuera sin Liv Kristine también me gustó. Una sorprendente noche, para un concierto en el cual nadie se esperaba esa buena reacción de la banda o del público.