Melody. Diario de una stripper
Comics / Sylvie Rancourt

Melody. Diario de una stripper

8 / 10
Raúl Julián — 10-06-2022
Empresa — Autsaider Cómics

Ve la luz en nuestro país “Melody. Diario de una stripper”, tomo que recopila todas aquellas historietas publicadas por Sylvie Rancourt –conocida “artísticamente” como Melody–, en lo que fueron un total de siete números lanzados entre junio de 1985 y septiembre de 1986. Un cómic totalmente autobiográfico en el que la canadiense plasmó sus vivencias como stripper de un club de Montreal, vendiendo inicialmente el resultado (que por entonces no eran sino fanzines fotocopiados) entre los propios clientes del local, quienes con facilidad se veían reflejados en las viñetas del tebeo.

Materializado con trazo sencillo de realismo despreocupado y una óptica ampliamente ingenua (que incluso deja entrever un cariño por parte de la autora que choca de frente con la propia temática), Melody plasmó ese mundo sórdido y plagado de vicios en el que se veía obligada a desarrollar su trabajo. Un marco transitado por personajes tan chungos como los mismos clientes o el portero y el jefe del garito, con especial mención para ese tipo caradura y siempre metido en trapicheos de poca monta que era su novio Nick. En el extremo opuesto se situarían las compañeras de profesión, con las que Melody (siempre generosa y de buen corazón) establece vínculos afectivos y amistosos, así como su tía y sobrina. Totalmente autodidacta, la autora firmó de este modo un documento valioso y, en su momento, valiente y nada habitual, que con el paso del tiempo terminaría disfrutando de gran aceptación.

La obra aparece ahora en castellano, agrupada en torno a una referencia del todo recomendable que se devora con la misma naturalidad que el propio estilo de Rancourt. Presentado en un atractivo formato de rústica en blanco y negro, “Melody. Diario de una stripper” cuenta con un generoso prólogo a cargo del historietista Chris Ware, que no escatima elogios hacia el producto y su artífice mientras explica cómo descubrió el cómic. Y de paso, hace referencia al asombroso proceso mediante el cual el título fue ganando adeptos, hasta hacerse con ese estatus de clásico dentro de la cultura del cómic underground que a día de hoy parece ostentar.

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