La carretera de los huesos
Comics / Douek, Cormack & Birch

La carretera de los huesos

8 / 10
Raúl Julián — 12-08-2021
Empresa — Hidra
Fotógrafo — Archivo

Lo cierto es que no resulta sencillo asimilar toda la intensidad (brutal y por momentos mutada en pura angustia) que alberga esta magnífica e impactante novela gráfica firmada a tres manos por Rich Douek (guion), Alex Cormack (dibujo y color) y Justin Birch (rotulación). Porque, aunque concretado en solo ciento veintiocho páginas, “La carretera de los huesos” es un volumen que cunde e impacta más que exponencialmente.

Un logro materializado gracias al trazo ultra expresivo manejado por el dibujante, la aterradora historia que contiene, ese tipo de tensión intrínseca capaz de paralizar al lector y, sobre todo, viñetas copadas sin tapujos por un realismo de lo más intimidante. La referencia presenta la cruda historia de Román Morozov y otros dos prisioneros encerrados en un durísimo gulag siberiano de Kolyma por el severo régimen de Stalin en 1953, que deciden escapar a través de las montañas. Es el punto de partida de una trama espeluznante que, a lo largo de la fuga, añadirá otros giros y misterios.

Sobre todo, en torno a esa inquietante criatura que sigue a Morozov a lo largo de toda la travesía, desubicando al protagonista hasta difuminar los límites que separan realidad de locura. Si bien el desarrollo del argumento es obviamente ficticio, el escenario en el que se ubica “La carretera de los huesos” está basado en hechos reales, lo que aumenta el escalofrío de por sí motivado por esas miradas sádicas, asustadas, violentas o desesperadas que ofrecen los personajes según el momento, y que Cormack traslada al papel con acongojante acierto.

Un relato de supervivencia extrema a medio camino entre los géneros del terror, la fantasía, el drama y la aventura que, dada su impecable y profunda materialización, se presenta como una secuencia tan lúcida y rodada que parece puramente cinematográfica. Una referencia absolutamente adictiva, que procede devorar de una tacada para no pausar así el nervio ni mermar aquellos ambientes precisos que motiva su lectura.

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