El beso número 8
Comics / Ellen T. Crenshaw & Colleen AF Venable

El beso número 8

8 / 10
Joan S. Luna — hace 1 mes
Empresa — La Cúpula

Estoy convencido de que, en ocasiones, no se valora lo suficiente el que quien crea una obra de ficción consiga que sus personajes parezcan de carne y hueso, que sus emociones resulten cercanas y que nos permitan empatizar con ellos, desde lo más superficial hasta lo más profundo. Sobre todo si lo consigue sin caer en la sensiblería o en los tópicos. Por eso aprovecho para reivindicar ese aspecto en una obra como “El beso número 8”. Y debo hacerlo porque el tándem formado por la guionista Colleen AF Venable y la dibujante Ellen T. Crenshaw consigue dar forma no solamente a una protagonista con la que a uno le apetecería compartir sus experiencias, sino de un puñado de personajes que se hacen querer, que se equivocan como nos equivocamos los seres humanos reales y de los que aceptamos disculpas sin ninguna dificultad.

Amanda –Mads, que así la llaman– y sus amigas Cat y Laura están pasando por una etapa complicada, esa por la que pasan todos los adolescentes, lo que ocurre es que cada una de ellas lo hace de modo distinto debido a sus personalidades variopintas. Se enfrentan a las situaciones como pueden y salen de ellas del mismo modo, aunque siempre acaban llevándose alguna lección de todo ello. Cat es quién mejor sabe desenvolverse, pero Laura, y sobre todo Amanda, deben encarar sus secretos más íntimos y no salir heridas durante el proceso. Venable consigue que así sea, creando lazos de confianza y de apoyo mutuo entre las chicas, aunque discutan y se digan cosas de las que luego se arrepienten. Ahora bien, como suele también ocurrir en la vida real, hay situaciones que no aceptan vuelta atrás, esas en las que los caminos se separan y las heridas requieren de un tiempo para cicatrizar. Y eso es lo que ocurre durante el tercio final de un cómic que deja un sabor de boca agridulce. Amanda acaba dando con una vida mejor, pero los disgustos se almacenan en esa mochila vital de la que los humanos nunca podemos huir del todo.

Pero si Venable imagina a unos personajes que son cercanos, nada en “El beso número 8” sería lo mismo sin el dibujo amable y la capacidad de Crenshaw por huir de los fisonomías más tópicas para el trío protagonista, y recrear una galería de secundarios riquísima en segundo plano. “El beso número 8” es uno de esos cómics divertidos, humanos y agridulces al mismo tiempo que, por mucho que trate temas que muchas otras obras han tratado mil veces antes, se disfruta y se lee de un tirón. Por su frescura, por su espontaneidad y por una galería de personajes muy bien definida.

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