Charlamos con Steven Knight, responsable del nuevo documental sobre Oasis
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Charlamos con Steven Knight, responsable del nuevo documental sobre Oasis

Fran González — 10-09-2026
Fotografía — Simon Emmett

A lo largo de los últimos años hemos tendido a tachar la relación entre los Gallagher, no sin cierta guasa, de culebrón. Un tira y afloja entre hermanos que superó la barrera de lo musical hasta convertirse en el rifirrafe por antonomasia del rock contemporáneo.

Por ello que su reunión, recogida en “Don’t Look Back in Anger” (en cines el 11 de septiembre y posteriormente llegará a Disney+), ha supuesto mucho más que el simple regreso de una banda: es la esperanzadora reparación de un vínculo que parecía insalvable.

Steven Knight (“Peaky Blinders”, “La casa Guinness”, “Taboo”), creador y principal guionista de “Don’t Look Back in Anger”, considera esta como “un documental con trama”, a diferencia de otras crónicas audiovisuales que meramente registran el objeto en cuestión. Su equipo y él recorrieron los pasos de Liam y Noel a lo largo de 2025, conscientes de que detrás de este comeback había algo verdaderamente bello que contar. “La ruptura de Oasis fue un acontecimiento extramusical", apunta Knight. "No hablamos solo de una banda que simplemente se disolviera o dejara de tocar, sino de dos hermanos que, deliberadamente, dejaron de hablarse durante dieciséis años. En ese tiempo, incluso, tuvieron hijos que no llegaron a conocerse y sucedieron cosas en sus vidas que mantuvieron alejadas el uno del otro por puro orgullo. Cualquier cineasta avispado vería en ellos una película”.

“El tema principal de este documental no solo es Oasis, es la esperanza”

Para dar forma a esta, Knight contó con Dylan Southern y Will Lovelace (tándem director de “Shut Up and Play the Hits” y “Meet Me in the Bathroom”), quienes reconoce “fueron su primera opción para hacer el film” por su vasto conocimiento en música. Remata la jugada con la espléndida fotografía de Haris Zambarloukos, con quien ya trabajó en “Locke” (13), aunque el director asegura que no exageraron ni embellecieron nada más de la cuenta. “En cada lugar al que íbamos buscábamos al mejor director de fotografía local, le dábamos una cámara y le decíamos ‘Haz tu propia película’. Por eso las imágenes de los conciertos son tan íntimas y reales y tienes, en última instancia, la sensación de que el público es el verdadero protagonista de este documental”.

El equipo, además, se limitó a colocar diez cámaras fijas en el entorno de ensayo de la banda para capturar de la forma más natural posible las reacciones e impresiones de los implicados. “Teníamos claro que la idea podía funcionar, pero también que podía salir catastróficamente mal”, comenta. “Cuando comenzaron los ensayos existía una posibilidad absolutamente real de que aquello estallara por los aires, por eso no hemos tratado de esconder nada. La pura realidad nos dejó ya de por sí momentos mágicos en el metraje. Como la secuencia en la que Liam entra por primera vez en la sala de ensayo y se topa con Noel. Como son británicos y de clase trabajadora, no hay una gran efusión emocional en sus reacciones. No hay palabras, solo miradas y pequeños gestos, pero en la película apreciamos como, poco a poco, esa relación se va reconstruyendo hasta redescubrirse mutuamente, dieciséis años después”.

Antes de comenzar a rodar y en aras de tantear el terreno, Knight cumplió el sueño de cualquier periodista musical: entrevistar a Liam y Noel juntos por primera vez en veinte años. “Cuando hablas con ellos de tú a tú descubres que su talento y elocuencia son innatos”, señala. “Prácticamente todo lo que dijeron en esa entrevista podría convertirse en una cita que imprimirías en una camiseta. Son, como ya se sabe, dos personas muy honestas, pero también, a lo largo de la charla, descubres que han madurado y que le han dado totalmente la vuelta a su relación, hasta el punto de bromear y darse cuenta de lo absurdos que han sido. En el documental, sin duda, hay una historia muy emotiva que contar, pero tratándose de ellos era imposible que no terminara habiendo también una película muy divertida detrás”.

Knight insiste en que el valor de “Don’t Look Back In Anger” no reside solo en documentar la reunión, sino en algo más especial. Habla de reconciliación, la palabra clave del proyecto, que estima definitiva para entender el verdadero significado de volver a verlos sobre un escenario. “La reconciliación entre Liam y Noel, de algún modo, dice también mucho del mundo en el que vivimos actualmente. Necesitamos historias así. Haciendo este documental me he topado con personas de todo el planeta, muchas de ellas procedentes de lugares bastante difíciles, para quienes una simple canción de Oasis ha significado algo especial. La razón por la que hicimos esta película no era únicamente rendir tributo a la música de estos chicos, que también. Es porque el regreso de Oasis, a todas luces, ha supuesto un faro bastante representativo de nuestro tiempo. Hay gente que, tras terminar de ver la película, lo primero que ha hecho ha sido pensar en esa persona con la que no se habla desde hace un tiempo y ha comenzado a comprender hasta qué punto tal vez sea este el momento de romper esa estúpida cadencia y dar el primer paso. Y si eso puede suceder a nivel individual, también podría ocurrir a una escala mayor, ¿no? Porque el tema principal de este documental no solo es Oasis, es la esperanza”.

 

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