La Audiencia Nacional ha condenado a los doce raperos de La Insurgencia a dos años y un día de cárcel, 4.800 euros de multa y nueve meses de inhabilitación.

Es decir: no ha rebajado ni lo más mínimo la pena solicitada por el fiscal, dejándolos -al superar la pena de cárcel los dos años- sin posibilidad de evitar su entrada en la prisión. Estaban acusados de enaltecimiento al terrorismo y de asociación ilícita contra las instituciones del Estado por varios versos de sus canciones, a pesar de que asociaciones como la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) denunciaban que no se cumplían las condiciones para ello. El juicio, de hecho, ha dejado frases tristemente célebres por parte de la Fiscalía como “los acusados tienen una religión que es la lucha sindical obrera”, pronuncada mientras los comparaba con yihadistas por su enaltecimiento al Grapo. Tal y como ha declarado uno de sus miembros, Saúl Zaitsev, para El Salto, preparan ahora un recurso al Tribunal Supremo.

La Insurgencia, tal y como comentábamos a principios del mes pasado, es un colectivo virtual que nació en Vigo y que une en un canal de YouTube con poco más de 3000 seguidores a raperos de varios países hispanohablantes, España entre ellos. Doce de ellos estaban acusados desde hace casi un año de enaltecer al terrorismo y son los que han conocido ayer la sentencia. El caso recuerda a precedentes directos como el de Valtonyc, condenado a tres años y medio de cárcel por “enaltecimiento del terrorismo, humillación a las víctimas, calumnias e injurias graves a la Corona y amenazas” en sus canciones; o Alfredo Remírez, que entraba en la cárcel el 4 de noviembre tras ser condenado por enaltecimiento al terrorismo a causa de un puñado de tweets, en el marco de la Operación Araña.