Así acaba el relato que el grupo ha hecho sobre su tiempo en el estudio

Empezamos la mañana siguiente escuchando las voces grabadas el día anterior, estábamos todos muy satisfechos con los resultados.
Cuando empezamos el primer día de grabación de voces, Tony descubrió tras probar diferentes previos y micrófonos, que el micro que se adaptaba mejor a la voz de Martín era el Telefunken Ela M 251E, un micrófono valvular de los sesenta con una calidez y nitidez muy especial, pasado a través del previo Uad Teletronix LA-2A. Siempre apretando el compresor al máximo para lograr distorsiones armónicas de las válvulas tanto del micro como del previo. De esta manera la ecualización que había que aplicar a la voz era mínima.

Tras terminar las voces, después de un breve almuerzo, nos pusimos manos a la obra con los overdubs de guitarras.
Empezamos con las guitarras de doce cuerdas. Una novedad para este disco es que muchas de las canciones empezaron con un riff con la Fender Coronado XII de doce cuerdas de Martín. Quisimos experimentar utilizándolas en distintas afinaciones, con diversas distorsiones, compresores, delays, phasers y demás aberraciones.
En la guitarra de doce cuerdas estaba nuestro pequeño homenaje a la psicodelia de la Costa Oeste de fines de los sesenta, pero con un toque más pervertido.
Para la grabación de estas guitarras, Martín utilizó dos amplis simultáneamente: un Fender Princeton Blackface del 66 y un DR Z Maz 18 Jr, con lo cual se consigue un sonido muy cristalino, que responde muy bien a los pedales de efectos que pases por él, y otro más crunchy con el DR Z, saturando las válvulas al máximo. Al combinar los dos amplis, a la hora de las mezclas tienes más opciones con las que jugar para conseguir sonidos más sucios o más limpios según vayas subiendo el volumen de uno u otro ampli en la mezcla final.

El último día lo dedicamos exclusivamente a las sobregrabaciones de guitarras eléctricas. Comenzamos por doblar las que habíamos hecho en las tomas básicas para poder utilizar en la mezcla ambas guitarras abiertas en la panorámica del estéreo con variaciones de sonidos respecto a las que ya teníamos grabadas.?En las tomas bases con la banda, Martín había utilizado principalmente su Fender Jazzmaster con pastillas P90 de Lindy Fralin. Para las tomas duplicadas, según la canción se utilizó la misma Jazzmaster, la Fender Mustang del 64 con pastilla humbucker en el puente y la Gibson SG Custom con tremolo.
Luego de doblar las guitarras rítmicas, vinieron todas las melodías de guitarras, efectos, feedbacks y ruidos varios.

Para las sobregrabaciones de guitarras, fuimos utilizando combinaciones de varios amplis con distintas pantallas. Como ya estaban grabadas todas las baterías, bajos y voces, pudimos utilizar todo el espacio del estudio para repartir los cabezales y pantallas por distintas salas, sin que se cuelen los sonidos entre una y otra pantalla.
Lo bueno de grabar con varios amplis distintos al mismo tiempo es que en la mezcla puedes elegir entre distintos sonidos, o combinaciones de ellos.

 

Los amplis que utilizamos para Esto fueron tres Fender: un Twin Reverb Silverface del 70, un Princeton Blackface del 66 y un Bassman 50 del 72. También un Marshall Superlead 100 del 71, un Mesa Boogie Mark 1 del 72, un DR Z Maz 18 Jr. Y finalmente un ampli Silvertone de mediados de los sesenta que sonaba a gloria.
Utilizamos infinidad de pedales, imposible enumerarlos todos, aunque la base del sonido salió de estos: ZVEX Fuzz Factory, Big Muff Pi con Tone Wicker, London Fuzz, Ibanez TS-9 with Analog Man Silver Mod, Electro Harmonix Memory Man, Electro Harmonix Microsynth, Electro Harmonix Holy Grail, Wah Wah Vox y los ecos de cinta Korg Stage Echo y The Plex.
Además estrenamos unos prototipos que estuvimos diseñando en Bilbao con Amaia Sarria en los últimos meses: un Fuzz tipo Big Muff verde ruso, un tremolo óptico, un compresor tipo Ross, un booster, y el arma secreta: un modulador/oscilador de ondas con fuzz que convierte todos los sonidos que pases por ahí en tonos sintetizados a los que les vas variando la frecuencia. ¡Una marcianada en toda regla!

De todos modos, más allá de los efectos de los pedales, lo especial del sonido de la guitarras en este disco es el espacio en que fueron grabadas, la reverberación natural en la enormidad de la sala y las válvulas crujiendo al máximo volumen.
Tony, al igual que nosotros, es muy fan de experimentar con el feedback y de poder sacar todos los sonidos más extraños posibles de una guitarra enchufada a un ampli. Nos contaba cómo Robert Fripp para las sesiones de “Heroes”, tenía marcas en el suelo a distintas distancias, para que al alejarse o acercarse al ampli con la guitarra, generar feedbacks en distintos tonos que ya había predeterminado y de esa manera poder armar melodías completas solo con acoples.

Las sesiones de guitarra fueron muy parecidas a un juego. Nos lo pasamos en grande consiguiendo sonidos, experimentando y probando todo lo que se nos ocurriera.
Luego, le tocó el turno a Tony de hacer sus colaboraciones como instrumentista. Es un músico sensacional. La mayoría de la gente lo asocia con el bajo eléctrico, por sus trabajos como bajista con Bowie, pero en realidad es un multiinstrumentista brutal. Puede tocar una cantidad enorme y es un guitarrista fantástico.

Tony había traído al estudio su Danelectro barítona y ahora le tocaba el turno a él de divertirse un rato grabando. Para Martín fue un honor que Tony le dijera: “bueno, ahora te toca a ti producirme el sonido a mí”. Martín se metió en la sala junto a Tony para mover los controles de los amplis y pedales mientras Tony improvisaba sobre las canciones, hasta conseguir un sonido digno del ejecutante. Fue impresionante la forma en que Tony hizo las tomas. En cuestión de unos pocos minutos ya había conseguido un par de riffs que con la guitarra barítona se acomodaban perfectamente entre las frecuencias del bajo y la guitarra de Coni y Martín.
Al volver todos a la sala de control para escuchar las tomas, las sonrisas nos llegaban hasta las orejas. Estábamos con una sensación del trabajo hecho, pero además sabiendo que lo que habíamos hecho en esos días quedaría en nuestra memoria para siempre.

Al día siguiente nos despertamos todos muy temprano, sabiendo que era el último día en el estudio. Tony debía marchar para New York hacia las cuatro de la tarde, así que junto a Tim se pusieron a hacer una mezclas provisionales de todas las canciones. Tony mezclaría el disco durante las semanas siguientes en su estudio de New York, y nosotros estaríamos las próximas tres semanas de gira, así que era bueno tener una referencia de lo grabado hasta tanto tuviésemos las mezclas definitivas.
Las mezclas en crudo sonaban muy bien y eran un muy buen presagio de lo que sería el disco una vez mezclado y masterizado.

 

Entre abrazos y mucha emoción Tony se fue esa tarde a New York. Martín se quedó en el estudio junto a Tim y Cailon durante el resto del día. Por la noche lo invitaron a una cena en un restaurante japonés en el centro de Lexington. Ya que habíamos pasado las últimas semanas dentro del estudio, era bueno conocer un poco la ciudad.

Durante esos quince días de trabajo codo a codo se generaron unos lazos de amistad muy fuertes. Tony, Tim, Cailon y Saint Claire ya eran parte de nuestras vidas.?Aún queda esperar las mezclas y el mastering antes que el nuevo álbum vea la luz. Tenemos todas las esperanzas puestas en estas canciones y un gran orgullo por lo que pudimos dar de nosotros mismos en el estudio.

Ahora mismo, estando de gira estamos teniendo la posibilidad de ir estrenándolas en los conciertos poco a poco antes de ser publicadas. La reacción del público en directo sobre las canciones nuevas es genial y estamos disfrutando muchísimo con ellas.
Nos vemos pronto y esperamos que disfrutéis tanto como nosotros de ellas.