Mientras escucho la copia promocional de “Hail To The Thief” en el metro de Londres me pregunto qué han querido hacer Radiohead con este disco. Porque por primera vez en mucho tiempo no han hecho un paso hacia adelante, pero tampoco hacia atrás. Al final, la conclusión es que los de Oxford se han quedado en el punto que lo habían dejado, sin más quebraderos de cabeza.

En el libro de Michael Moore “Stupid White Men” sale la frase “Hail To The Thief”. Es cuando George W. debía hacer acto de posesión de su cargo a la manera tradicional -esto es, andar varias manzanas a pie antes de entrar a la Casa Blanca para recordar el espíritu democrático, ejem, de la administración norteamericana-. El muy desgraciado se encontró con una manifestación que le abucheaba por haber ganado las elecciones de forma fraudulenta. Sus pancartas rezaban “Hail To The Thief” -saludos al ladrón- y, por primera vez en la historia, un presidente de los Estados Unidos tuvo que mandar al chófer de su limousina girar ciento ochenta grados sobre sus ruedas y renunciar a su entrada triunfal en la Casa Blanca.

“Empecé a tener un problema con eso, con hacer lo que el público esperaba que hiciéramos”

El resto de esta triste historia es por todos conocido y Thom Yorke lo zanjó de esta manera: “Para mí, el ´thief´ es esta fuerza, la fuerza que convierte a seres humanos normales en estas máquinas maníacas serviciales que no entienden lo que hacen y que están dirigidas por un pánico ciego y absoluto”. Y aunque Yorke y el guitarrista Ed O´Brien hablaron largo y tendido sobre la guerra y otras cuestiones, hay que reconocer que para la prensa esto ya no es actualidad, así que nos centramos en el disco. Tengo a Thom Yorke y Ed O´Brien sentados uno a cada lado frente a una chimenea encendida en un pequeño y lujoso hotel de Londres. Les espeto que “2+2=5”, el primer tema del disco, es sorprendentemente rockero. (O´Brien) “Me encanta, me encanta cómo entra todo este sonido… Si la última cosa que has escuchado es ´Amnesiac´, lo siguiente es como una sacudida, es cool, es muy básica, llena de energía”. (Yorke) “Lo interesante de esta canción es que cuando la hicimos se trataba de una prueba para el primer día de grabación, para ver cómo sonaba todo y después lo descartamos, no fue hasta al cabo de tres semanas que dijimos ¡joder!”. Curiosa sacudida, porque tiene más visos de Pearl Jam que de cualquier cosa que hayan hecho los de Oxford en los tres últimos discos. Pero, por suerte o por desgracia, “2+2=5” es la única con vocación rockera del disco, sin embargo, parecen haber adaptado su experiencia experimentando a estructuras más clásicas, menos progresivas. (Y) “Bueno, no sé si clásicas, pero creo que sí hemos simplificado mucho las cosas que hemos aprendido durante los últimos discos y haciendo giras. Las canciones de los dos últimos discos estaban escritas y trabajadas en el estudio, así que tuvimos que adaptarlas al directo, pero para ´Hail To The Thief´ ya habíamos pasado por todo esto y ya sabíamos bastante lo que íbamos a hacer, queríamos mantener la energía y la espontaneidad, queríamos que fuera un disco positivo, que la música fuera positiva”. Y esto se consigue mareando menos la perdiz, es decir, acotando la duración de las canciones, aunque sea a costa de contradecir tu propia obra anterior. (O) “Lo que pasa es que llega un momento en que olvidas cómo ser directo”. (Y) “Todo lo que pase de tres minutos y medio es un crimen… con lo que nosotros quedamos fuera” (risas). Evidentemente, Radiohead han cometido algunos. (E) “Creo que pasa con muchos grupos de nuestro estilo, empiezan haciendo canciones de tres minutos y las acaban haciendo de cinco y de seis, pierden la capacidad de síntesis y de hecho en la época de ´Pablo Honey´ y ´The Bends´ teníamos esta disciplina de hacer las canciones breves… perdimos esto”. Curiosa regresión, aunque no se esperen otro “The Bends”, el nuevo disco sigue teniendo que ver con “Kid A”, aunque es más comedido.

“No caigo en nada más que considere divertido en nuestras canciones… Sí, soy muy serio, soy nihilista y voy siempre de negro…” (risas)

(Y) “Fue cuando empezamos a escuchar kraut rock y todo este rollo, pero lo divertido es que nos tomamos seis meses libres después de ´Amnesiac´. Me fui a la playa y no escuché nada de música a parte de los Beatles. No quería hacer un disco de los Beatles, pero sí hacer algo mucho más corto y directo, más simple, porque no lo habíamos hecho en mucho tiempo. Aunque el sonido, la forma de trabajar y todo en general es diferente, sí que se trata de algo que no tenemos por qué justificar o pretender que sea inteligente ni nada de eso”. (O) “Es clásico rollo de que cuando escuchas una canción breve y es corta te quedas con ganas de más, a mí me pasa con algunas canciones de este disco. Con las anteriores no me pasaba, no porque no fueran buenas sino porque te satisfacían completamente, contestaban todas las preguntas”. Radiohead frenan así una tendencia peligrosa, la de casar el rock con la vanguardia e intentar sorprender a su público en cada nuevo disco. Yorke y compañía corrían varios riesgos: el de no ser capaces de reinventarse una y otra vez hasta el infinito, el de cansar a su propio público y el de convertirse en un grupo de rock progresivo. ¿Existía esta presión? (Y) “Sé lo que dices y existió durante un tiempo y ,quizás por mi culpa, intentamos probar muchas cosas distintas porque queríamos ser lo que la gente consideraba que era Radiohead… y yo empecé a tener un problema con eso, con hacer lo que el público esperaba que hiciéramos, quizás de ahí el rollo de dejar que las cosas pasen sin pensar demasiado en ellas, creo que así vuelvo a sentirme cómodo otra vez. Fue bonito, fue volver a hacer música, lo que sabemos hacer y ya está”. Así que fuera presión. (Y) “Sí, porque esta presión, si la soportas durante demasiado tiempo, puede acabar matándote”. (O) “Sí, éste siempre ha sido el problema, que hemos tenido poca confianza en nosotros mismos, lo que es bueno porque siempre te exiges el máximo, pero también te puede destrozar… Fue cuando hicimos la gira de ´Kid A´, que creo que fue la mejor que hemos hecho nunca cuando nos dijimos a nosotros mismos ´eh, somos bastante buenos, no somos una basura´”. Me quedo con la duda de si la falta de confianza no será en realidad un alarde de falsa modestia. De hecho, Thom Yorke me jura y perjura que no escucha sus discos una vez terminados -sólo si se le olvida una canción que tiene que tocar en directo. (Y) “Durante el periodo sabático no estaba nada interesado en las canciones que acabaron en el disco. No iba a pasarles las canciones si no fuera porque Eddie me pidió que hiciera un CD muy tosco”. (O) “¡Y llegaron tres por correo!” (risas). (Y) “Sí, tres CD´s de material, pero lo hice porque me lo pidió no porque yo fuera a hacerlo. No me preocupaba, pero me dio confianza que a la gente le gustaran esas ideas iniciales”. (O) “Recuerdo que uno de los tres CD estaba lleno de rollo labtop y lo excitante para mí, fue ´guau, podemos hacer tantos discos distintos, ¡existen tantas posibilidades!´ Y este disco es tan sólo una de las posibilidades que había!”. (Y) “Y tuvimos que hacer de forma consciente el esfuerzo de elegir entre todas estas posibilidades ¡porque este loco decidió meternos en esa gira por España y Portugal antes de que hubiéramos escrito una jodida nota! (risas). Y dijo: ´genial, vamos a tocar las nuevas canciones delante de la gente´. Y yo dije: ´¿qué nuevas canciones? (risas). Las tuvimos que terminar muy rápido y eso hizo que fueran muy directas”. De todas formas -aclaremos esto- en “Hail To The Thief”, no hay estribillos y según parece, no cabe la posibilidad de que Radiohead hagan otro… “The Bends”. (Y) “No. Quizás esto es lo más cerca que podemos estar. Es una broma que hacemos siempre, ´ el próximo disco va a ser uno de rock directo..´ y no”. Una cosa que quiero echarles en cara desde que piso la habitación es:
¿por qué siempre tienen que ser tan jodidamente melodramáticos?¿Qué les
debe haber pasado a estos jóvenes educados de clase media inglesa para
que sus discos sean colecciones de lamentos existencialistas? No me lo
explico. De hecho, son la mar de simpáticos y no paran de reírse. ¿Por
qué en sus canciones no se ríen un poco de ellos mismos? (Y) “Yo las
encuentro muy divertidas, yo me río… No, mierda… es una buena
pregunta, me gustaría hacerlo, pero yo más o menos creo que ya lo
hacemos”
. (O) “Yo también creo que lo hacemos, en ´2+2=5´ lo
hacemos de algún modo o al menos es un intento de ir hacia ahí… la
outro tiene ese rollo infantil”
. (Y) “Pero… en realidad no caigo en nada más que considere divertido (risas). ´The Gloaming´ es bastante seria, ´Go To Sleep´ es divertida, bueno, la última parte de ´Go To Sleep´”.
Como no me lo trago, les propongo que en su próximo disco hagan como
The Cure, que aunque hacen música triste y oscura nos han regalado rayos
de luz como “Friday I´m In Love” o “The 13th”, así que si lo hacen en
su próximo disco, aquí queda escrito que yo les di la idea. (Y) “Sí, soy muy serio, soy nihilista y voy siempre de negro… (risas). Bueno, no soy la alegría de la huerta, pero estoy de acuerdo, deberíamos hacerlo”. A ver.