Con motivo del concierto que Father Murphy van a ofrecer el próximo día 4 de Noviembre en Madrid hemos recuperado las palabras de uno de sus miembros, Freddie, que originalmente pertenecieron a una entrevista coral junto a Onga (responsable del sello Boring Machines) y Matt del grupo Squadra Omega en torno al concepto de “Italian Occult Psychedelia”.


A excepción de las primeras referencias, todos los discos editados por Boring Machines pertenecen a artistas italianos. Onga, ha comentado que lo suyo es una especie de misión para promocionar la música italiana en el mundo y que de hecho, estás orgulloso de que un 50% de las ventas del sello correspondan a clientes extranjeros. Obviamente me incluyo entre ellos, gracias en gran medida a la tienda Soundohm de Milan o sellos como Holidays Records, que han sido una gran ayuda e inspiración para indagar en el maravilloso “lado oculto” italiano. Entre ellos Father Murphy. Me gustaría saber cómo formasteis vuestra banda y llegasteis a conocer a Onga. Y por otro lado, ¿Tenéis relación con los sellos y tiendas mencionados o con otros similares?
Father Murphy está compuesto por Chiara Lee y yo. Éramos una congregación más numerosa en el pasado, después fuimos un trío, pero ha sido principalmente desde que formamos el death line dúo (nos referimos a nosotros mismos como “death duo” porque el dúo es el límite, no podemos ser menos de dos) cuando hemos sido capaces de comprometernos y dedicarnos al 100% a FM. En los últimos 3 años hemos hecho cerca de 300 shows entre Europa, Norteamérica y Centroamérica. Hemos publicado 3 Eps, 1 single y un álbum.

Me gustaría indagar en las motivaciones y en los referentes que os han impulsado a poneros en marcha. Vuestra música me conmueve profundamente e intuyo turbulencias existenciales tanto en vuestros inicios como en el posterior desarrollo de la banda.
C. Lee y yo nos conocimos en Venecia. Venecia es un puerto, pero al mismo tiempo es una laguna, así que te produce la sensación de que si pasas mucho tiempo allí acabarás bloqueado. El agua de laguna es cálida y en cierto modo agradable, pero parece que en cualquier momento puede convertirse en cemento y paralizarte. Así que nos fuimos de allí. Después de todos estos años, creo que lo que nos unió fue reconocer mutuamente una sensación de vacío que impregnaba nuestras vidas, y la vida en general, tal y como la conocemos. Nos llevó tiempo admitirlo, incluso a nosotros mismos, pero cuando nos juntamos decidimos asumirlo y hacer nuestra esa sensación de vacío. Bautizamos la banda con una referencia de William Burroughs, porque el viejo hombre pasó toda su vida tratando de gestionar ese vacío y de buscar la paz consigo mismo. No buscaba ningún tipo de redención, simplemente consagró su vida a mirar al abismo, como si fuera un visionario. Un médium entre este mundo y otro paralelo.

La principal influencia que C. Lee y yo teníamos en común era la de haber pasado mucho tiempo en la iglesia cuando éramos niños, y el recuerdo de que nos gustaba que hubiera música en el ambiente constantemente; las lentas procesiones nocturnas, las velas etc. Pero luego todo eso va degenerando poco a poco, se vuelve opresivo y asfixiante, y te encuentras atrapado en una organización religiosa, que de alguna manera extiende su poder a toda la comunidad y a toda la sociedad. Y, ya sea si eliges quedarte o marcharte, de cualquier manera te han dicho ya que tu vida está basada en culpa y, en definitiva, ese modo de entender la vida se te ha quedado grabado para siempre. No te consiguen la salvación ni nada de eso, te atrapan añadiendo capas y capas de culpa sobre ti. Así que nos adueñamos de esa culpa, y tal y como hizo Burroughs, utilizamos nuestra música como un medio de comunicar lo que vemos cuando miramos al abismo.

¿Os sentís cómodos con el término “Italian Occult Psychedelia”? ¿Percibís cierta escena?. ¿Cuál diríais en cualquier caso que es vuestro nexo de unión con otras bandas de Boring Machines?
En lo referente al término “Italian Occult Psychedelia”, nos sentimos cómodos con él. Pese a que no nos gustan las etiquetas, pensamos que es muy práctico tener un nombre común bajo el que agrupar una serie de bandas italianas que hasta cierto punto comparten las mismas raíces, imaginería y sonidos. El caso es que exactamente estas mismas bandas han estado ya colaborando y girando juntas, y coeditando discos, antes de que naciera ese término, pero como somos italianos, y nos encanta el autodesprecio, necesitamos un empujón extra para reconocer nuestro propio valor. El nombre llegó justo a tiempo para documentar que por fin estaba y está pasando en Italia. Italia es un lugar muy particular, crecí odiando este país, pero aún sigo muy atraído por él. Como dice el título del disco de Heroin In Tahiti, hay Sol y hay Violencia, y la iglesia está en medio para administrar ambas cosas.

“Después de todos estos años, creo que lo que nos unió fue reconocer mutuamente una sensación de vacío que impregnaba nuestras vidas”

De la información que he recopilado a través de diferentes artículos y entrevistas en internet, deduzco que Father Murphy es una banda profundamente comprometida y totalmente dedicada a su arte. Quiero decir, que realmente vivís de vuestra música, algo que, a este nivel “underground”, es realmente poco común y muy valiente por vuestra parte. ¿Cómo os las arregláis para salir adelante?
Creemos profundamente en la actitud DIY, así que hemos ido tejiendo una red de nuestra confianza que incluye a sellos, promotores, relaciones públicas y demás. En cada una de nuestras publicaciones o tours hay varias personas involucradas, trabajamos duro para que todo y todos funcionemos bien juntos. Hasta hace pocos años, éramos más pasivos, quiero decir, que nos centrábamos más en los aspectos puramente musicales y esperábamos que alguien viniera y nos llevara de la mano. Ahora, en cambio, nos seguimos centrando en nuestra visión sónica pero sin olvidar que necesitamos ser los managers de nosotros mismos. Así que damos el input de cuándo un álbum debe salir, dónde debe empezar el tour, a veces incluso la ruta. Sabemos el tipo de exposición mediática que podemos esperar de unos lanzamientos u otros, y dependiendo de eso trabajamos con un Relaciones Públicas u otro.

Lo mismo ocurre con el sello. Hemos trabajado con varios, tanto en Europa como en USA. No es que hayamos cambiado porque no nos sintiéramos a gusto. Se trata más de ajustar nuestra búsqueda a lo que necesitamos exactamente en cada momento. Tenemos dedicación plena en lo nuestro y de alguna manera necesitamos lo mismo al otro lado. No podemos exigir esa dedicación, sólo buscarla, pero cuando la encontramos, puedo asegurar que es tan recíproca como en una relación de pareja. Por último, y no por ello menos importante, sabemos que Father Murphy es un proyecto, y como todos tendrá un final. Nosotros seremos los que decidamos cuál será ese momento y no dejaremos que el proyecto se pudra. Antes de llegar a eso queremos asegurarnos que hemos llevado nuestro viaje a su final natural.

Vuestro acercamiento a la música y al arte está envuelto en una imaginería y un ritual de apariencia religiosa (católica) como la cruz, la semana santa o las lamentaciones. Pero intuyo que también va más allá, a ritos paganos más antiguos –o paralelos- y en cierto modo, mágicos ¿Es correcto? ¿Hasta qué punto diríais que estáis involucrados en el mundo del esoterismo?
Nos sentimos atraídos por la religiosidad en la misma proporción que nos repele la idea de una religión organizada. La mayoría de los rituales con los que crecimos, aunque se les hayan dado nombres católicos, fueron robados por la iglesia católica a los paganos que ya vivían allí y los celebraban anteriormente. No diría que estamos metidos en el esoterismo, pero sí creemos que hay personas, llámalas brujas, médiums, chamanes o simplemente personas sensibles, que tienen la capacidad de percibir el mundo exterior no como un contenedor inerte en el que vivir, si no como otro organismo. No pierden el tiempo en hallar respuestas a preguntas como “¿Por qué?” Ellos van al “¿Cómo?”, que es mucho más importante… Nada tiene sentido. No hay orden. Aun así, entiendo que debo hallar el modo de vivir mi vida. Porque en realidad, no hay secretos que descubrir, pero sí sensaciones y nuevos sentimientos. Estos médiums, estas personas lo hacen a través de sus rituales, y se convierten así en los guardianes de sí mismos. Al igual que un árbol o un gato. Nosotros tratamos de imitar eso. Por eso, de alguna manera, nuestro único objetivo y razón de ser, es la total dedicación a nuestro arte.

En una reciente entrevista, planteabais una interesante perspectiva cuando describíais vuestra gira por USA. Decíais que allí fuisteis tratados como profesionales, al contrario de lo que ocurre frecuentemente en Italia y gran parte de Europa, donde se os trata como “artistas extravagantes”, que no necesitan dinero, ni contratos ni cobertura legal… ¿Podéis extenderos un poco sobre este tema?
En USA ser un músico se considera un oficio igual que cualquier otro. Si obtienes el dinero que necesitas para pagar el alquiler y las facturas, está bien. Puedes ser un metalhead, un músico experimental o lo que quieras. En Italia, y en otros países de Europa, el concepto de ser un músico está íntimamente unido a la idea de ser famoso. Para ser más preciso, cuando hablo de USA, hablo de NYC, San Francisco, LA… las grandes ciudades. Es muy diferente si estás en medio de Missouri o de Oklahoma. Pero, me contradigo un poco en esto, si viajas a lo largo de todos los Estados Unidos, es muy común, incluso en los pueblos más pequeños y semidesiertos, encontrar tiendas de guitarras (aunque puede que esté al lado de una tienda de armas, eso sí). Eso no ocurriría nunca en Italia. Eso significa que si creces en el pueblo más pequeño de USA todavía puedes encontrar una buena guitarra eléctrica y un ampli con el que exorcizar tus demonios, y a lo mejor te haces con ella porque la ves todos los días en el escaparate al salir de clase. En Italia no tenemos eso. Hablo en general, por supuesto, pero tengo la sensación de que la música en Italia se ve como mero entretenimiento. En USA se asemeja más a una banda sonora, y existe una idea de poder escogerla, en lugar de escuchar simplemente lo que sea que te pongan en la radio o en el supermercado.

Por otro lado, en Europa es más fácil ir de gira, debido a que siempre obtienes una garantía, una cena y un sitio en el que dormir cada noche. En USA es mucho más duro, y en UK también, hay más competición, es mucho más complicado y hay menos privilegios. Pero la mayoría de las veces, tienes la sensación de que allí hay algo más. Hay muchas más cadenas de radio, más tiendas de discos, a lo mejor por el mismo hecho de que los promotores y los locales no te están garantizando nada, la comunidad musical está más unida.

Desgraciadamente, nunca os he visto en directo, pero vuestras performances son conocidas por su intensidad casi terrorífica. ¿Cómo lleváis a cabo esa transformación y cuáles son vuestras fuentes de inspiración?
Nuestros shows en directo son una experiencia catártica. En primer lugar para nosotros mismos, ya que vomitamos toda la brea negra que tenemos dentro. Pero antes de escupirla, aprendemos a manejarla, mirándonos el uno al otro, como si no hubiera una audiencia. Nos gusta la idea de que haya gente en el público que se sienta forzada a mirar lo que está ocurriendo sobre el escenario. No es sólo música, es toda la relación entre C. Lee y yo la que se manifiesta de repente ahí, sin posibilidad de escondernos. Últimamente, a lo mejor porque nos estamos acercando al final, tratamos de ser tan minimalistas como nos sea posible, tanto en nuestra manera de componer como en la instrumentación que usamos en directo. Sentimos la necesidad de buscar un sonido más claro, que deje un espacio y aire para que nuestros cuerpos encuentren su lugar en el escenario y luego interactúen. Cuando pensamos en nuestro último tour como Father Murphy, siempre tenemos la esperanza de que seremos capaces de hacerlo de manera completamente acústica.

Vuestros discos Calvary/ Cross/ Lamentatios conforman una especie de trilogía en torno al concepto cristiano de la culpa, algo que experimentasteis en vuestra niñez cuando decidisteis no seguir el camino de la religiosidad institucionalizada. La sensación de culpa católica ha sido una pesada carga para mucha gente en países como España o Italia que no les ha dejado explorar y disfrutar de sus vidas en plenitud. Pero al mismo tiempo hay una necesidad de trascendencia y de “religiosidad” en nuestras vidas, que en vuestra música provoca una inexplicable y deliciosa sensación de erotismo. ¿Cómo lo describiríais vosotros? (No puedo evitar pensar en el gran Pier Paolo Pasolini cuando escribo esto)
La religiosidad es otro modo de ver la vida. Es mucho más íntimo y no incluye necesariamente a otras personas. No puedes abarcar el infinito espacio que te rodea, así que tratas de atraerlo y concentrarlo todo en ti mismo. Es entonces cuando empiezas a explorar una nueva forma de ser, una ciencia de ficción de uno mismo, como en las novelas de Ballard. Imaginamos la religión como un desierto, un espacio calmado y en paz, donde te encuentras ti mismo como un todo, porque no te sientes mal al perderte dentro de ti mismo. Se trata de espacio y de movimiento. En nuestra música tratamos de inducir ese espacio y ese movimiento, para ir del interior hacia el exterior y viceversa, hasta que olvidas qué hay adentro y qué hay afuera.

Para terminar, me gustaría pediros un pequeño listado de ejemplos/recomendaciones de músicos y discos “ocultos” italianos, de cualquier era, que os parezcan especialmente destacables y que hayan dejado un significativo poso en vosotros.
Nuestras raíces italianas han tenido un papel vital en nuestro desarrollo como artistas, especialmente por parte de la iglesia, y con esto me refiero a la música que se escuchaba en las misas de los domingos o durante eventos especiales como las procesiones de Semana Santa. Tanto Chiara como yo, cantábamos en el coro de la iglesia. Y por supuesto, también lo hacíamos en funerales, y aunque la mayoría de las canciones no eran realmente tan tristes, de hecho muchas diría que eran gloriosas, las letras se nos fueron quedando grabadas en la cabeza. Luego en la iglesia se hacían espectáculos musicales sagrados, y ahí descubrimos un mundo de experiencias sónicas.

Adicionalmente, tenemos el input de todas estas bandas y artistas italianos actuales. Nunca ha habido un periodo tan fértil en Italia. Entre nuestras favoritas, están Movie Star Junkies, una loca banda que produce una sensación de peligro y de urgencia total cuando tocan. Tiene canciones bellas y encantadoras. Dentro del Italian Occult Psychedelia hay muchas grandes bandas, como Cannibal Movie, How Much Wood Would A Wood Chuck If A Woodchuck Could Chuck Wood?, Luca Garino tanto como Psalm ‘n’ Locker como en solitario, La Piramide Di Sangue, Gianni Giublena Rosacroce, Mai Mai Mai… Más allá de IOP, pero todavía relacionado con Boring Machines, está Paul Beauchamp que sacó un disco estupendo el año pasado. Aunque no hayan sacado nada desde hace casi 9 años, Jennifer Gentle siguen estando ahí. Zu están de vuelta. Los últimos trabajos de Giovanni Lami están recibiendo por fin la atención merecida.