Los cuentos y fábulas de tribus y pueblos indígenas nos hablan sobre respetar los ciclos de la vida/muerte/vida para poder vivir realmente. Así sucede con el nostálgico pero vigorizado debut ,“Star Of Love” de Crystal Fighters, seguido por el dance-folk de “Cave Rave” y finalmente, su luminoso nuevo álbum, “Everything Is My Family” (Pias, 16).

“Everything Is My Family” tiene cierta ambición más comercial que sus predecesores, con canciones que bien podrían ser la banda sonora de un anuncio de cerveza veraniega. ¿Era un movimiento consciente?
Me sorprende que lo veas así. Algunos temas puede que sean más comerciales, pero también los hay más raveros. Es difícil responder. Sólo hemos intentado escribir canciones que nos gustaran, en la línea del primer disco. Me refiero a que tienen una producción similar y recuperar ese espíritu más bailable. Y si te fijas, hacia el final del disco, las canciones se expanden y tienen un rollo más psicodélico.
No creo que fuera una decisión consciente. Si no que nos centramos más en la parte bailable, rompepistas. Temas como “In your arms” o “Yellow sun” sí que tiene un rollo más indie-dance, canciones felices con las que la gente puede conectar.

“Uno puede seguir adelante o hundirse en un pasado que no puedes cambiar”.

Hablas de producción similar al primer disco, aunque temas como “Yellow sun” tienen una producción cristalina y vuestro debut sonaba más crudo y orgánico.
Es difícil de decir, hemos producido el disco como lo hicimos con el primero: sólo nosotros. Aunque en esta ocasión hemos contando con más recursos y más gente que puede contribuir, pero al fin y al cabo, lo hemos producido nosotros. Al principio de todo no teníamos dinero para grabar bien, ni ninguna experiencia, teníamos pocos instrumentos y eran baratos, y no teníamos ni idea de nada. Ahora tenemos más instrumentos, más ideas… Lo que está claro es que hemos querido recuperar el elemento bailable del primer disco, dándole una vuelta y anclándolos más, y otras sí que tienen un acabado un poco más pulido.

Vuestros fans parecen ser cada vez más jóvenes. ¿Por qué creéis que pasa?
¡No tengo ni idea! Para este disco hemos escrito como unas 30 o 40 canciones, y al final hemos escogido estas porque eran las que mejor nos representaban. De veras, no hay ninguna intención de llegar a una audiencia más juvenil.
De hecho, las últimas canciones al ser más rock psicodélico y experimental. Pensamos que no les gustarán, porque son más cercanas a la música rock setentera. Yo no sé si es porque en España nos ven de cierta manera, pero es verdad que llegamos a gente mucho más joven. Igual es por como nos ven los fans o por nuestro directo, o simplemente es un fenómeno paranormal.

Parece como si el amor fuera el tema principal de las canciones, a diferencia de “Cave Rave” donde la temática natural, el mundo, el equilibrio tenía mayor peso.
Las letras tienen distintas capas de significado; no versan todas sobre el amor en un sentido romántico. Hay otro sentido bajo todo eso. No queremos decirle a la gente necesariamente cómo debería entenderlas. “In your arms” por ejemplo, habla del amor en un sentido espiritual, divino, como hacia una fuerza mística. “Good girls” o “Yellow sun” sí que son más obvias y tratan sobre un romance. “Living the dream” tiene doble significado, como todas las canciones que hacemos. Creo que esta vez con las letras nos hemos sumergido todavía más en la mentalidad de “Cave Rave”. Toda esa idea de regresar a la naturaleza, de no dejar tu impacto, de vivir en el exterior y aprender.

“Ways I can’t tell” creía que iba dedicada a Andrea, vuestro batería que murió repentinamente en 2014…
Esa habla de amor, pero de otra manera y sí, totalmente está dedicada a él. Aunque hay más. “Lay low” también la compusimos con Andrea en la cabeza. Uno puede seguir adelante o hundirse en un pasado que no puedes cambiar.

¿Te molesta que a veces se os considere “sólo” como una banda de festival? ¿Que puedan acusaros de ser algo superficiales?
Al contrario, ser una banda de festival es algo bueno. La mayoría de los festivales suceden en la naturaleza, son el último reducto de ese espíritu hippie de Glastonbury. Tiene sentido que tengan una banda que represente ese estilo de vida tribal. En nuestros directos intentamos devolver a la gente algo de ese espíritu.
Tampoco me preocupan las críticas o los que nos puedan considerar superficiales. Ponemos nuestra alma y nuestros corazones en cada disco que hacemos y pensamos las letras muchísimo. Si al final del día, a la gente no le gusta o no llega nuestro mensaje no pasa nada, terminará por encontrar su lugar y su momento. Tengo un montón de ganas de ver qué opina la gente del disco!

La última vez que hablamos, nos contasteis que queríais hacer algo con parte de los beneficios de “Cave Rave” para reinvertirlo en la naturaleza. ¿Habéis averiguado el qué?
¡Síiiii! Empezamos un proyecto de una granja sostenible en Sudamérica. Construimos como casitas para que la gente volviera a vivir en la naturaleza, siempre respetando el entorno a la hora de construirlas. Tengo tantas ganas de volver y seguir trabajando ahí. Es un lugar donde la gente puede ir a aprender a tocar, permacultura… Un lugar para volver a conectar con la tierra.

Tanto Graham y Gilbert como tú habéis estado viajando por el mundo, viviendo fuera, etc. ¿Cómo creéis que ha quedado reflejado en el álbum?
Yo estuve viviendo en la jungla en Costa Rica y luego viajé durante seis meses. Ha sido una experiencia totalmente transformadora, no sé si la música lo refleja totalmente, pero sin duda ha quedado parte de esa huella. La mitad del disco cuenta historias que hemos vivido alrededor del fuego, en la jungla, viajando… La otra mitad está compuesto en el mundo occidental, pero la influencia de estas experiencias están ahí. Conectar de nuevo con la naturaleza, con el fuego, la tierra, el agua y los sentimientos. Hey, todo es mi familia, por eso hemos puesto este título al disco, porque todo está conectado.

En vuestro debut, parecía que os lo pasabais en grande escribiendo y girando, ¿todavía os divertís?
La verdad es que lo hemos pasado muy bien con este disco. Seguimos siendo muy buenos amigos y se nota; los directos son mejores que nunca y estamos haciendo música para que así sean.
Pese a todo lo que nos ha pasado, como ya he dicho antes, no tiene sentido que nos quedemos anclados en el pasado y estemos tristes. El disco es mucho más positivo que nuestro debut. Hay que reconocer que si escuchar “Star of Love” tiene un rollo muy melancólico e incluso un punto de rabia y tristeza. No era nuestra intención en su momento, pero si lo escuchas te das cuenta de que es así. En cambio, “Everything Is My Family” es mucho más alegre y vitalista.
Ya sabes, como dicen en Costa Rica, ¡pura vida!