Dr. Calypso les ha llegado la hora del gran salto o al menos así lo sienten sus protagonistas. De cada uno de sus dos primeros discos vendieron la nada despreciable cantidad de diez mil copias copias, pero con este tercer disco «Barbarossa Platz», quieren romper esa barrera y llegar a un público menos purista, menos especializado, convertirse en una banda mucho más popular. En Cataluña, su feudo, ya han logrado a lo largo de estos diez años, hacerse con un buen puñado de seguidores, pero en el resto del estado todavía tienen mucho camino por recorrer si quieren conseguir esa misma aceptación. Saben que lo tienen difícil. Su particular utilización del catalán, el inglés y el castellano, puede resultar un handicap, pero su filosofía, que es la filosofía del directo, les empuja a los escenarios para ganar adeptos con cada una de sus actuaciones. No obstante ellos se definen como una banda de directo y parte de ese espíritu se ha reflejado en este tercer álbum, ya que muchas de las tomas, han sido registradas por todos los miembros de la banda tocando juntos a la vez. El responsable de que el sonido de los Calypso haya ganado muchos enteros es Ekkl Maas productor de Dr. Ring Ding y los estudios Music & Arts Club de Colonia a los que se fueron a grabar… (Raul) «Queríamos grabar todos a la vez en directo y si le pides eso a un productor de aquí, te mira hasta mal»… El álbum además del sonido también nos presenta otra novedad: mucha más variedad de registros en cuanto a estilos se refiere.«Este disco ha sido más como una explosión. Hemos dicho: ¡hostia!, nos interesa el soul, nos interesa el rock-steady, el funk, etc… Hemos intentado investigar sobre ritmos nuevos para no cerrarnos. Podríamos decir que es nuestro disco más ecléctico». Una vez superada de forma definitiva la etiqueta ska de sus primeros tiempos, parece que el grupo se encuentra cada día más cerca de conseguir un sonido propio, un sonido Dr. Calypso, un sonido que vaya más allá de la simple etiqueta o calificación y eso es algo que no se consigue, ni mucho menos, de la noche al día. Han sido necesarios diez años de larga experimentación para conseguirlo, por eso es bastante lógico que Raul, saxofonista de la banda, vea con espíritu crítico, todo ese puñado de bandas que se han apuntado a lo «mestizo».«Ahora hay un exceso de lo que se conoce como mestizaje. En lugar de una etiqueta parece la gallina de los huevos de oro, cuando en muchos de los casos, las bandas hacen algo totalmente artificial, van de base funky, guitarras heavies y un rapero haciendo ragga–muffin… Francamente creo que hay muchos más estilos para fusionar». Una acidez de la que tampoco se libran las multinacionales y otros compañeros de escena… «Lo difícil es luchar contra los recursos de la multinacional. Si grupos como Ska-p, los machacan todos los días en los medios, acaban vendiendo cien mil discos». Unos medios proclives a olvidar que también existen bandas de la calidad, la exquisitez y la autenticidad de estos apasionados de lo caribeño.