En alguna parte del mundo hay un verano sin fin y Todd Terje es el encargado de ponerle banda sonora. Acompañado por la banda The Olsens, el dj, compositor y productor noruego emprendió un viaje sonoro que incluía desplazamientos geográficos y en la línea del espacio-tiempo, además de alguna que otra pirueta. Así, arrancó con la intro de su primer larga duración, “It’s album time”, aunque pasada por un filtro mucho más groovy, con marcado sabor a Spanish Harlem, aderezado con percusiones latinas. Sin apenas tiempo para digerir el cambio de hood, se abalanzó sin titubeos a una electrónica mucho más funky y trepidante, con un “Strandbar” y “Delorean Dynamite” llenos de matices y colores, espoloneados por el directo de The Olsens.

Todd Terje recuperó buena parte de los cortes de su debut y demostró por qué le apodan el “rey de las jams veraniegas”. Al escuchar su música, es casi imposible no imaginárselo vestido con un albornoz de satén púrpura, acariciándose el bigote mientras sorbe un “whisky on the rocks”, el tocadiscos girando frenético y el aire dulzón de guateque-bien flotando en el aire. El dj noruego tiene un estilo muy particular, capaz de conjugar ese sonido retro con beats de fiesta de piscina, un resultado fresco y ecléctico que, acompañado por The Olsens, invocan el espíritu ochentero de Superdetective en Hollywood, el funk de New York del ’77 o flirteos árabes sobre bases electrónicas que nunca dejan de correr.

Además de temas como “Alfonso Muskedunder” o “Oh joy”, Todd Terje recuperó cortes como “Ragysh”, mucho más duros, que encendieron el público australiano, entusiastas del tech house. Una buena manera de pavimentar una escalada que desembocaría -¡cómo no!- con “Inspector Norse” y centenares de smartphones brillando en la sala, como una bola gigante de discoteca iluminando por última vez antes de hacerse añicos. Desde hace unos años, Sydney sufre las denominadas “lockout laws” (leyes de cierre), asfixiando la poca escena nocturna y cultural de la ciudad. Poder disfrutar un jueves hasta casi medianoche y hacerlo con ese groove que impregna las canciones de Todd Terje y empapa las camisetas de los sydneysiders, es algo poco habitual, quizá por ello la sesión terminó con su nueva canción “La fete sauvage”, por aquello de reivindicar que de vez en cuando, todavía nos dejen ejercer nuestro derecho a la fiesta.