El sábado 28 de Octubre pudimos disfrutar de un concierto doble acústico sin ningún tipo de artificio o parafernalia. Sencillamente dos cantautores con sus guitarras. Lo que ofrecían era sencillo: música y estructuras simples, básicamente 4 acordes, y letras sobre el amor y experiencias personales. Las armonías de las voces y las guitarras eran especialmente bellas, sonaban realmente bien. No es fácil enganchar y hacer algo que transmita tanto con sólo una voz y una guitarra, para ello hace falta tener algo especial que no muchos intérpretes poseen.

Antes de ser la hora anunciada para la apertura de puertas ya había bastante gente esperando dentro de la sala. El público era diverso, gente adulta (50 años) y gente joven (veintipocos) mezclada, bastantes chicas entre el público y parejas. El público se acercó al escenario y ocupó las primeras filas. La sala estaba a medio llenar pero la gente estaba cerca del escenario expectante. Al poco tiempo Tim Hart comenzó su concierto. Las canciones de Tim eran melancólicas y muy intensas, llenas de emoción y sentimiento. Tim nos contó que Stu y él eran viejos amigos y que Stu fue conductor hace mucho tiempo en una de las giras de su grupo de indie folk Boy & Bear. El público estuvo en absoluto silencio disfrutando de las canciones de Tim y entre canción y canción la gente le ovacionó. Tras un concierto de 30 minutos Tim se despidió.

Tras una pequeña pausa Stu Larsen se subió al escenario. Desde el comienzo la gente estaba deseando disfrutar su concierto y permaneció en total silencio, cosa que Stu lo agradeció tras su primer tema. Llamó la atención la sinceridad y humildad con la que se dirigía al público. Tocó canciones de sus dos álbumes como la alegre “Chicaco Song” de su último disco Resolute (2017) y también canciones más tristes como la “Thirteen Sad Farewells” del su anterior disco Vagabond (2014) que fue con el que empezó a girar y a darse a conocer. Entre canción y canción nos hablaba del significado de las canciones, algunas de ellas hablaban de desamor y otras sobre sus viajes. Cuando ya nos acercábamos al final invitó a Tim Hart a tocar con él. También nos tocó alguna canción con armónica y había momentos que se alejaba del micro desconectaba la guitarra y cantaba con el público “a pelo”. Stu dijo que se acercaba el final y así fue, tras un par de canciones abandonó el escenario, pero tuvo que volver por que la gente no se movía del sitio y pedía más. Volvió para tocar una última canción que coreó con el público. Fue un final muy intenso y emotivo y nos quedó claro que a pesar que las cosas vayan mal, está sólo en nuestra mano cambiarlo y que una actitud positiva lo es todo en esta vida.