Le damos esquinazo al frío de Madrid y llegamos a una sala Siroco que cumple 25 años, y que junto a MondoSonoro, que también celebramos dos décadas de historia, nos tienen preparada una velada de esas que se te quedan pegadas como salitre en la piel.
Hay canciones por las que no pasa el tiempo, como esas historias que nunca terminan o esas otras que siempre empiezan aunque no queramos. Y el “Romancero” de La Bien Querida encierra mucho de ese dulce veneno que nos da y quita la vida tan a menudo. No cabe un alfiler, sold out desde hace semanas, y hasta las escaleras sirven de palco improvisado para los últimos afortunados que llegan a la fiesta. Y aparece David, que calienta el ambiente con cuatro temas y le deja la sala preparada a Ana, que acústica de doce cuerdas en mano, sube al escenario y comienza a desgranar su primer disco.

Los acordes de “Ya no” y las caras de los asistentes se iluminan, Ana está sola en el escenario pero más de cien voces le hacen los coros en cada tema. Sigue el orden del álbum, y tras “Corpus Christi”, desnuda “De momento Abril” y “A.d.n.”, que suenan más auténticas que nunca. Nos dice que hay canciones que no toca desde 2009, pero la frescura con la que vuela cada tema parece como si nunca las hubiera dejado de cantar. La gente está tan metida en el concierto que tras el inicio de “9.6”, tararean la base electrónica que falta en el directo, y todos gritan “me dijiste que sí, que esto aún no se ha acabado…”. Pero como todo, poco a poco, va terminando el “Romancero”, y tras “Golpe de estado” Ana se retira unos segundos para volver esta vez con David, y antes de tocar temazos como “Arenas movedizas”, “Hoy” o “A veces ni eso”, anuncia que el doce de Marzo por fin tendremos nuevo disco de La Bien Querida y que lo presentarán en el Teatro Lara.

La fiesta finaliza con La Bien Querida demostrándonos que sí, que hay personas que tienen “Poderes extraños” sobre nosotros. Y volvemos al frío de la calle con esa última letra grabada a fuego, “no quiero escuchar todo lo que dicen, y quiero creerme todo lo que veo…”.