MondoSonoro Comics

“¿Puede la felicidad de una semana superar la angustia de todas las mañanas del mundo?”. Esta frase sacada del epílogo de Ricardo Vicente puede resumir a la perfección la historia que “Alfa, Beta, Bronson” (La Cúpula, 2016) nos plantea. Una historia protagonizada por Chema, un dependiente de una tienda de cómics de Barcelona y fan de Charles Bronson, que tras perder su trabajo y a su novia Nuria, su vida cambia 360 grados cuando su antigua banda de punk vuelve a toparse en su camino.

“Alfa, Beta, Bronson”, es el segundo trabajo como guionista de novela gráfica de Ramón Rodríguez, más conocido por aquí como The New Raemon, tras “Ausencias” (Atisberri, 2012). Su posición como músico aporta a la historia detalles bastantes enriquecedores para lector, sobretodo si es un melómano, como la cuidada (y exquisita) selección de grupos que son nombrados de una forma u otra (directamente o a través de sus letras) en la historia, como Manos De Topo, Archers Of Loaf o Teenage Fan Club. Además, hay que tener en cuenta que el que escribe la historia es un músico con años de carretera y manta a sus espaldas, por lo que cuando el cómic se centra en las historias de camerinos, conciertos y viajes de gira en furgoneta nos hace pensar que estén basadas en vivencias reales, lo que lo hace aún más convincente a la par que interesante. Por su parte, para el madrileño José Ramón Grela “Alfa, Beta, Bronson” es su primer trabajo como ilustrador en un cómic de más de dos páginas tras firmar portadas de artistas como Luis Brea o publicar tiras en el blog Fresquito De Cagar. Su dibujo en blanco y negro y, a primera vista, simple, esconde un trasfondo de detalles bien medidos que aportan realismo a la historia, como en la parte donde el grupo toca en la sala Wah Wah de Valencia y es inevitable apartar la vista de la conversación entre los personajes en el camerino para centrarla y hacer un ejercicio de identificación de las innumerables firmas que los grupos han dejado en las paredes.

Pero más allá de la divertida, irónica y fluida historia que, por otro lado, no es nada que no hayamos visto o leído antes (“Alta fidelidad”, “Clerks”), “Alfa, Beta, Bronson” funciona como excusa para hacer innumerables referencias que van desde lo más friki: The Punisher, la autobiografía de Arnold Schwarzenegger o una lista hecha por el protagonista sobre sus películas favoritas de justicieros (por si quedaba alguna duda de la similitud con la novela de Nick Hornby); hasta lo más intelectual: Roberto Rossellini, “El club de la lucha” o Daniel Johnston. Títulos y nombres con un significado (emocional) que, más allá de ser una simple lista de gustos, convierten a esta novela gráfica en un genial reflejo de toda una generación.

Alfa,-Beta,-Bronson

 

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