Un nuevo informe sobre la muerte de Kurt Cobain afirma que podría haber sido asesinado. El líder de Nirvana falleció en su casa en 1994, a los veintisiete años. Un médico forense del condado de King dictaminó entonces que se suicidó, y la causa de la muerte se registró como una herida de bala autoinfligida con una escopeta.
Ahora, un equipo no oficial de forenses del sector privado ha cuestionado los resultados de la autopsia sobre la muerte del músico. Según varios medios, el equipo pasó tres días revisando los materiales de la escena del crimen y descubrió que existían pruebas que supuestamente contradecían el veredicto de la autopsia. Brian Burnett, el líder de la investigación, ha declarado que fue un homicidio, y que podría haber una o más personas involucradas en dicho crimen. Presuntamente podrían haber obligado al cantante a tomar una sobredosis de heroína antes de apretar el gatillo. También alegan que la nota que dejó contenía dos tipografías distintas, además de cuestionarse varias inconsistencias en el informe.
La policía de Seattle y la oficina del forense han respondido a este informe, manteniendo su decisión inicial respecto a la autopsia. También añadieron que estarían dispuestos a revisar el caso si surgen nuevas pruebas, pero hasta el momento creen que no hay nada que justifique la reapertura del caso. Aún así, durante décadas algunos han cuestionado el fallo, planteando diversas teorías conspirativas que afirman que el músico no se quitó la vida.

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