Wide Awake! (Rought Trade/Popstock, 2018) es ya el sexto disco del cuarteto de Brooklyn Parquet Courts. Y, como viene siendo ya habitual, con este nuevo lanzamiento le dan una nueva vuelta de tuerca a su música. El reputado productor Danger Mouse (Gorillaz, Beck, U2) se ha encargado de refrescar ese sonido entre el indie noventero y el espíritu punk original, sin quitarle su identidad. Hay que estar ojo avizor a lo que pasa alrededor, pero sin perder las ganas de fiesta. Es la filosofía básica que subyace en el nuevo disco de un grupo que se ha ganado un hueco a base de curro a destajo y canciones inteligentes con referencias exquisitas, que van de Ramones a Television y Gang of Four, de Big Boys a los Beastie Boys. Por primera vez, además, puede que la (¿involuntaria?) sombra de Pavement haya desaparecido del todo. Un encantador Austin Brown, guitarra y voz, nos atiende en las oficinas de su distribuidora en España.


Nuevo disco en apenas dos años. ¿Cómo lo habéis encarado? ¿El reto era que fuera opuesto a Human Performance (Rought Trade/Popstock!, 16)?
Sí. La idea era hacer algo que fuera musicalmente diferente. Vivimos en un mundo nuevo y en cada disco de Parquet Courts siempre hemos tratado de escribir sobre lo que nos pasa en el momento, sin repetirnos. El modo que tenemos de seguir haciendo música es ponernos el reto de hacer algo nuevo, de entrar en otros territorios. Y como éste creo que es el sexto disco, cada vez es más difícil encontrar cosas nuevas. La única manera de que te siga emocionando lo que haces para seguir interesando a los fans. Sería muy aburrido dejarnos ir con una especie de fórmula. Aburrido para nosotros y para los que nos siguen.

¿Estáis constantemente componiendo material nuevo?
Sí. Componiendo canciones que nunca hemos hecho y experimentando con diversos estilos. Encontramos influencias en lugares donde no hemos trabajado antes.

Es vuestro sexto disco en menos de ocho años de trayectoria. ¿Os consideráis un grupo prolífico?
Por definición, creo que sí. Somos muy productivos, trabajamos un montón y estamos muy orgullosos de esa ética del trabajo.

Supongo que parte del cambio que buscabais con este disco estuvo en la elección de Brian Burton, Danger Mouse, como productor.
Fue parte de ello, desde luego. Nunca antes habíamos trabajado con un productor. En ninguno de nuestros discos. Supongo que él era fan del grupo antes de trabajar con nosotros: se había enterado de que íbamos a grabar uno nuevo y quiso involucrarse. Teníamos muchísima curiosidad sobre cómo iba a ser. No sólo por no haber trabajado nunca con un productor, sino porque en este caso se trataba, además, de uno que ha trabajado con artistas totalmente diferentes. En cuanto a nuestra propia autoestima, era muy difícil imaginar cómo iba a ser la experiencia y cómo nos iba a afectar en lo creativo. Pero la idea era emocionante porque desde este punto de vista, el disco iba a ser una experiencia totalmente nueva. Cada disco que hemos hecho ha sido, desde su concepción, diferente al anterior, y en este caso, la diferencia ha sido sustancial.

¿En qué sentido? ¿Cómo resultó la experiencia?
Antes de empezar, nos hacíamos un montón de preguntas: ¿Va a venir y va a querer que hagamos un disco de pop de radiofórmula? ¿Cómo nos va a ayudar? ¿De qué nos tenemos que preocupar? Pero en realidad, una vez que empezamos, todo fue muy natural. Las cosas se hablaban. No tenía intención de cambiar nada. Lo que le llevó a trabajar con nosotros fue precisamente que le gustaba lo que habíamos hecho hasta el momento. Sólo quería guiarnos en el próximo capítulo del proceso. Ayudarnos a evolucionar, creo. Yo esperaba algunos cambios drásticos en nuestro sonido, pero se limitó a ayudarnos a ser más nosotros mismos. Asumió el papel del que ve “el cuadro” desde fuera, para que nosotros nos concentráramos en hacer lo nuestro y en llevar a la práctica cualquier idea, por experimental que fuera. Él iba a estar ahí para ayudarnos y guiarnos. Nunca nos pidió hacer nada con lo que no estuviéramos cómodos.

“Sería muy aburrido dejarnos ir con una especie de fórmula”

Es cierto que vuestro sonido no ha cambiado mucho, sigue siendo esencialmente natural. Os veo básicamente como un grupo de directo. ¿Es así? ¿Preferís grabar en vivo?
Depende mucho de la canción. Se trata de que trates cada tema individualmente y averigües cuál es la mejor manera de sacarle partido. En este disco hemos intentado  capturar la energía del directo, en el sentido de que había más material energético que en Human Performance, que era más personal e introspectivo, y por eso el tratamiento que le dimos a las canciones fue distinto.
A mí me gusta grabar en directo, pero al mismo tiempo, con ciertas canciones que en el momento no sabes muy bien hacia dónde van, tengo una mentalidad muy de  producción en cuanto a pensar en diferentes espacios, encontrar las melodías y ritmos ideales. Nuestra paleta es de una amplitud brutal. Lo que sí tuvimos en cuenta es grabar las canciones de manera que supiéramos que las podríamos tocar en directo. Esto nos resulta importante. No queremos tener un portátil o algo así en el escenario.

¿Dónde grabasteis esta vez?
Parcialmente, en Electric Lady (NYC). Pero la mayor parte del disco está grabado en el desierto de Texas, en un estudio alucinante que se llama Sonic Ranch. Está justo en la frontera con México. Es un complejo enorme que está en una granja. Uno de mis estudios favoritos. El dueño es un gran tipo, Tony Rancich. Es la granja de su familia, creció en ella. El estudio fue como su manera de devolver algo al mundo. Ha creado una especie de universo alternativo en el que los artistas se sienten muy cómodos. Es como el paraíso de los músicos que quieren grabar. Es un tío estupendo. Todos los que le conocen le quieren. Me encantaría volver en algún momento.

¿Crees que es importante alejarse del ruido de la gran ciudad o aislarse de todo durante el tiempo en que dura la grabación de un disco?
Bueno, nosotros lo hemos hecho bastante. Cuando hicimos Human Performance estuvimos viviendo en el estudio, fuera de Nueva York. Creo que es muy importante para la banda, nos viene bien estar todos juntos y sentirnos totalmente metidos en lo que hacemos. Es mucho más fácil concentrarse y en ningún momento tu mente creativa echa la persiana. De esta manera, creo que consigues más cosas, y además sigues teniendo grandes ideas. Sí, creo que es algo que ayuda.

¿Cómo llegasteis a una canción tan rítmica y bailable como Wide Awake?
Cuando empezamos a componer el disco, uno de nuestros objetivos era hacer algo con lo que la gente pudiera irse de fiesta y bailar, pero que mantuviera una energía punk. Queríamos expandir nuestra personalidad como grupo, ver lo que sucede cuando un grupo punk hace canciones disco. Los Big Boys tenían esta estética: eran un grupo punk pero tenían canciones disco. Ésa era la idea. Llevar esa energía a la pista de baile o a una fiesta casera.

Ha mencionado ya varias veces la palabra “fiesta”. ¿En qué medida el álbum es una reacción a la situación sociopolítica de Estados Unidos? Lo pregunto porque vivimos un momento en que hay muchísimos grupos cuyos discos son, de una u otra manera, una reacción a ello. ¿Es la canción algo así como una reacción en positivo?
Wide Awake se refiere precisamente a eso: A estar despierto, consciente de las cosas y presente en el momento. De ser capaz de interpretar el mundo que te rodea, de estar alerta, sin caer en trampas como el cinismo o el nihilismo. De mantener el optimismo pese a todo.

¿Cuesta en el mundo en que vivimos?
Claro que cuesta. Pero es importante. Y es un reto encontrar ideas optimistas en nuestra cultura. No creo que las cosas vayan a ser así para siempre. ¿Ves? Estoy siendo optimista (risas). El optimismo es… (duda) creo que lo peor de todo es que nos lo están quitando. Y es muy importante cultivarlo. Estamos en un momento cultural en el que lo fácil es tender al pesimismo, y el optimismo es un concepto importante a conseguir.

¿Vuestro proceso de componer canciones sigue siendo el mismo?
Depende mucho de la canción, pero esencialmente sigue siendo igual. A veces alguien viene con una canción entera y le enseña al resto cómo tocarla. Y otras, partimos de una idea o una improvisación que hacemos juntos. No es necesario que todas las canciones sean colaborativas por completo, pero ciertas canciones no existirían sin esa colaboración.

Con seis discos ya en tan corto periodo de tiempo, ¿os resulta más difícil componer material interesante?
Creo que la clave para nosotros está en ser honestos y genuinos con nuestras letras y actuaciones. Y seguir estando interesados en lo que hacemos, encontrando nuevos retos y buscando ideas que nos planteen dificultades, en lo musical o en las letras. No quedarnos atascados en una fórmula. No aburrirte para no aburrir a los demás.

“Danger Mouse nunca nos pidió hacer algo con lo que no estuviéramos cómodos”

Está claro que antes de nada sois melómanos. De hecho, vi en Youtube el What´s In My Bag de Amoeba Records (serie de pequeños fragmentos en los que los músicos muestran los discos que compran) y cada uno os llevabais discos completamente distintos. ¿Cómo integráis influencias tan diversas en vuestras canciones?
Mmm. Sí, hay muchas cosas. Al final, se trata de conseguir meter esa línea de bajo que te gusta en una canción rockera o, yo qué sé, a mí me encanta Fela Kuti: ¿Cómo lo hago para incorporar esa influencia en lo que hago? Es algo crucial para nosotros y nos hace seguir estando muy metidos en el proceso creativo.

Pero aunque busquéis inspiración en todas partes, siempre os acabamos metiendo en el saco de las bandas punk o post-punk de finales de los 70 o primeros 80.
Sí. Culturalmente estamos en deuda con el punk. Empezamos con un espíritu muy a lo DIY. Tenemos un espíritu muy próximo al de muchos grupos underground y de la contracultura. Es algo que ayuda a definir al grupo. Creo esa contracultura es lo que nos une con otros muchos grupos.

En España os veremos en los próximos FIB y BBK Live. ¿Cómo os sentís en eventos tan grandes? Lo digo porque, a priori, vuestra propuesta parece más adecuada para salas más íntimas. ¿No os resulta raro veros en festivales tan grandes?
Te acostumbras. No tiene nada que ver tocar de día en un festival que tocar de noche en una sala. Son situaciones completamente diferentes. Pero hay cosas que he aprendido a apreciar de veras cuando toco en un escenario grande. Al final, en un evento así tocas para gente que no necesariamente escucharía a tu grupo, o ni siquiera música de tu estilo. Y creo que es un privilegio encontrarte delante de un público insospechado que pueda escuchar lo que haces. Pero es muy diferente a tocar para tus fans. Es una cosa distinta. Pero no me disgusta, disfruto algunos de sus aspectos. No sé si es lo ideal, pero puede ser muy divertido.

Dices que no sabes si es lo ideal. ¿Quizá porque es más difícil conectar con el público o ganarte su atención?
No lo sé…A veces puede ser más difícil, pero nunca lo pienso en esos términos. Siempre hay gente delante, algunos de tus fans…Sientes una energía diferente. Es más una actuación pura, es difícil que haya un intercambio de energía con el público. Te tienes que proyectar en algo mayor, no deja de ser un reto diferente, y creo que nos hemos hecho mejores en ello. En algunos aspectos es más fácil que tocar en una sala pequeña. Depende de cómo lo veas.

Una última curiosidad: ¿Te parece que se está perdiendo algo con el streaming y las nuevas formas de escuchar música? ¿Cómo lo ves?
A mí me gusta escuchar música en vinilo y con mi equipo físico en casa. O en CD. Pero también me meto en Spotify si no tengo el disco, o si me pongo los auriculares. No sé si existe un modo adecuado de escuchar música. Sin duda, hay formatos con los que los artistas ganan más dinero, hay un aspecto histórico y todo tiene su lado de negocio, pero como alguien que oye música, no creo que haya un modo correcto de hacerlo. Mientras haya gente disfrutándola y buscándola, que todavía se emocione con ella, está bien. Las cosas evolucionan, vienen y se van, y no tiene mucho sentido enfrentarse a ello como si hubiera una única manera. Antes estaba la radio o cualquier otra cosa. Supongo que no soy un purista en ningún aspecto de mi vida. Y no tiene sentido quejarse, porque al final, de todos modos, va a cambiar (risas). Dentro de cinco años habrá otra cosa.

Pero para un grupo como el vuestro, ¿cuesta hoy ganar dinero con estos nuevos modelos?
Nunca he pensado en ello. La verdad es que me siento un privilegiado por poder hacer esto tal y como lo hacemos. Desde luego que los grupos ganaban mucho más antes pero… Lo que quiero decir, en definitiva, es que si me preocupara el dinero, no estaría tocando.