“Un grupo que está vivo es un grupo que hace canciones nuevas”
Entrevistas / Tropa Do Carallo

“Un grupo que está vivo es un grupo que hace canciones nuevas”

Urko Ansa — 05-02-2022
Fotógrafo — TDC & Urko Ansa

Llegamos a Agurain a duras penas. Cargados de ilusión, eso sí, aunque los últimos treinta kilómetros han sido accidentados. Cada cuatro kilómetros había que parar el motor para que el trasto volviera a funcionar, de manera que llegamos tarde a la cita en el local de ensayo. Nos recibe la Tropa al completo. Y están acompañados de amigos, de comida y de bebida. Nos metemos en una sesión de rock and roll y de punk a degüello.

No ha sido un día fácil. Al mediodía se hizo pública la sanción a Last Tour, promotora de los últimos conciertos de La Polla Records. En la actuación de Gasteiz del día 17 de diciembre (crónica aquí), justo antes de los bises, el grupo dió paso a dos mujeres de la Plataforma Bizitza para que hicieran su alegato en contra de las medidas restrictivas motivadas por la situación de pandemia. Su intervención se alargó más de lo esperado, y pese a los pitos y algunos aplausos, el concierto concluyó de manera normal y sin mayor crispación.

Algunos medios, que se la tenían jurada a Evaristo, vieron como se les ofrecía en bandeja su cabeza. Aunque no compartamos algunas opiniones de Evaristo, convendría incidir en algunos puntos. Primero, las mujeres hablaron en nombre de la Plataforma Bizitza. Por tanto, achacar todo lo que dijeron al grupo y más concretamente a Evaristo es a todas luces injusto. Después de hablarlo con el cantante y con el batería Tripi, estos nos contaron que la intervención se alargó más de lo esperado y que en algunas cosas se les fue la mano (a las de la Plataforma Bizitza) o llevaron demasiado lejos sus arengas.

No importó: a la caverna mediática le faltó tiempo para pedir su cabeza y ridiculizar de paso todo su legado. El que esto suscribe no comparte con el protagonista las cuestiones referidas a la pandemia (opiniones que todos hemos oído/leído a estas alturas), pero jamás intentará descalificarlo como lo han hecho muchos. Evaristo es una persona reflexiva, razona de una manera analítica y sus opiniones, expresadas con una claridad y una honestidad de la que pocos hacen gala, han dado en el clavo en las últimas cuatro décadas. ¿Se equivoca en esta ocasión? Puede que sí, pero de ahí a las cosas que hemos tenido que leer, hay un trecho. También se les había acusado, al suspenderse o aplazarse algunos conciertos de La Polla por la pandemia, de quedarse con el dinero de los seguidores y de un montón de cosas a cual más delirante. También su intervención en un especial de ETB donde se le entrevistó ha traído cola, y uno tiene la sensación de que se lo ha puesto a huevo.

Esta entrevista trata sobre su nuevo grupo, el cual va a patear unos cuantos traseros en cuanto empiecen a tocar en directo. Por el momento, ya se han suspendido tanto la presentación en el gaztetxe de Altsasu como el concierto en la Jimmy Jazz en Gasteiz. Pero cuando suban al escenario, algo que todavía no han hecho, os prometemos que van a dar tralla de la buena. Hablemos de eso, aunque también tuvimos tiempo de hablar de La Polla Records y de toda la polémica arriba descrita. Eso sí, lo dejamos para el final, porque lo verdaderamente importante es Tropa Do Carallo. Y al carallo.

Foto: Urko Ansa

Manda huevos. La fuerza y la compenetración de estos cinco tipos es algo que apabulla, y eso que todavía no han tocado en directo. Hay un salto de los anteriores proyectos de Evaristo: un tipo de temas muy rockeros por una parte, sin olvidar el componente punk, pero todo ello revestido por un tipo de ritmos a veces sorprendentes dados los antecedentes, con el añadido del tono de voz de Evaristo, el cual baja muchos tonos para abrazar un estilo más maduro y acorde con las nuevas composiciones. Incluso más natural. Evas responde a todas nuestras preguntas con paciencia: “La voz va más cómoda ahí abajo que pegando los gritos de toda la vida. Si hay que meter un par de gritos, no pasa nada, pero si tengo que estar todo el rato gritando, al final la voz se va pal carallo”. Esa circunstancia, sumada al tipo de composiciones, lo cambia todo. Quizás no suponga un cambio radical porque en cierta medida es coherente con su trayectoria.

Esta formación es la misma que los últimos La Polla, los de 2021. Evas, Abel al bajo, Tripi a la batería, y dos guitarristas: Alberto y Kako. Aunque durante la grabación el guitarrista oficial haya sido Alberto, Kako había metido dobles guitarras. No tardaron en incorporarlo en la formación oficial, de manera que ahora Tropa Do Carallo son cinco, y parece que lo seguirán siendo durante mucho tiempo. Tanto en el Buesa Arena en diciembre, como ahora, en enero del 22 en el local de ensayo, vimos una banda que suena coordinada y como un cañón. Ojalá que dure. “Cada vez que hago un grupo, exceptuando lo de The kagas y lo de The Meas, siempre te metes en un grupo para siempre. Con La Polla, Gatillazo y con estos lo mismo, tenemos un montón de ideas para canciones, que nos atropellan. Pero vimos que como va a salir también en vinilo, no se podía meter demasiado por el tema del espacio y de la calidad, y lo dejamos bien ajustadico, con 18 temas”. En este disco la parte compositiva ha quedado bastante repartida. “El Abel y el Albert tienen también otro tipo de gustos, y yo tenía mogollón de ideas cantadas en el teléfono, que eran de este tipo. Y luego El Tripi también tenía unas cuantas que no colaron en Gatillazo, pero que nos parecían buenas”.

El nombre del grupo significa algo así como “¡vaya tropa! una cuadrilla que no tiene ni pies ni cabeza. Algo desestructurado. Pero luego a la hora de tocar cambia. Suena cañón”. Abel (bajo), único miembro que siempre ha estado con Evaristo, siguió tocando en el local de ensayo con Sumé, otro histórico de La Polla, y desde hace 6 o 7 años también con Alberto. Abel, Alberto, Kako de Disturbio y el batería Tripi (que lleva más de 18 años junto a Evaristo) se unieron a Evaristo a propuesta de éste y la cosa rodó a una velocidad que solo se vió interrumpida por los ensayos y los conciertos de La Polla en 2021.

“Yo quería hacer nada más que mis canciones. Pero te juntas con gente cuyas canciones son buenas. Por ejemplo la de ‘7.000 millones...’, la de ‘Fora da terra’, la de ‘Un cigarrito para Humphrey Bogart’, esas son cosecha del Abel y del Albert. Y la letra mía. Después de La Polla quería hacer otra cosa que no fuera Gatillazo. Y como siempre he hecho: miro para los lados, y con los que estan ahí. En enero del año pasado teníamos cero canciones. No teníamos nada, pero todo fue rodado”. Grabado en el estudio Sonido XXI en Esparza de Galar por Fran Pérez Avellano, promete dar mucha guerra. “Tengo aquí una multa que me sacaron un día que iba a toda ostia para grabar, y me ha llegado hoy la multa que sale una foto de mi coche preciosa”.

“Después de La Polla quería hacer otra cosa que no fuera Gatillazo. Y como siempre he hecho: miro para los lados, y con los que estan ahí”

“El técnico fue Fran Pérez Avellano, que es nuestro técnico de directo. Y luego estaban los Javis, porque estaba el Javi el del estudio (Javi San Martín), y luego estaba otro Javi, uno de Gasteiz, que estaba allí como una persona con un grado de atención increíble, que era colega del Fran, y el Fran lo llevó allí para que ayudara, y ese tío también nos echó una mano y masterizó el disco, a su manera. No quería hacer un pedazo de pepino tirando a rock duro, sino como un poco más antiguo. Unas movidas de su cabeza, que yo sigo sin entender, pero yo creo que lo dejó guapeado. Vino a mi casa con una mezcla que era como que no era la buena todavía. Cuando oíamos aquello “¡¡no se oye la batería, no se oye no se qué!!” pero era una idea. Y luego cuando trajo la definitiva todos dijimos: ¡¡bien!! Quedamos a gusto con el disco”.

En Tropa Do Carallo hemos visto algo. Es lo mismo que sentimos al verlos en el Buesa Arena en diciembre, en uno de los últimos conciertos de La Polla Records. Son los mismos componentes, claro está. Una banda que suena como un todo, muy compenetrada y empastada, con el bajista Abel aportando veteranía en un grupo que, es cierto, tiene mucha carretera ya acumulada en las espaldas de todos sus miembros. Abel estuvo ahí siempre, aunque “cuando se fue a la mili, salió el Maleguin en el “y Ahora qué?”. Abel estaba en Barcelona en la mili, y con el Maleguin lo habíamos hablado, que era solo mientras Abel no estuviera. Con el Maleguin ha estado el Abel, y con Sumé... y no sé quién más ha estado yendo a pasar el rato en el local. Y luego con el Alberto, con el guitarra, llevan 6 o 7 años haciendo cosas en un local por ahí. El Alberto y el Abel tenían un rollo aparte. Y el Abel también, se juntaban para hacer canciones de otros grupos o pasar el rato haciendo un blues y ¡ostias! metían horas”.

De Gatillazo (y ya de paso, de los últimos La Polla antes de la separación) sigue El Tripi junto a Evas. Sobre Gatillazo “lo único que te puedo decir que ha pasado es que ellos hicieron un grupo y yo me hice otro, sin más. No ha pasado ninguna cosa más, no ha pasado nada raro ni nada extravagante”.

Le preguntamos por una maravilla como “Gloria Charolina” y nos hace saber, para nuestra sorpresa, que la ha compuesto él mismo junto con el técnico. “Sí, la idea sí. Pero luego le metieron estos ahí de su cosecha. La mejoraron mucho”. Sin duda, es una de las que llaman la atención. “A esa la llamábamos AC/DC, o algo así (risas)”. Podemos observar la tradición o el gusto de Evaristo por el punk inglés, y también por el punk rock, como por ejemplo en The Kagas. Pero esto ya es otra cosa, con un regusto a rock and roll que es una delicia ¿Podríamos hablar incluso de hard rock? “Sí. Algunas sí, porque por un lado es como más reducido pero por otro lado es como más abierto. No nos importa hacer cualquier canción; con que nos guste, vale”.

Retomamos la cuestión del estado de su voz. “Desde que tocamos el último festi en Chile, estás sin cantar ni ensayar ni ostias. Nunca me había pasado, porque más afónico o menos afónico, el aire salía, pero llegó un momento que no podía ni gritarle al perro. Era la ostia, sí, me las pasé putas, aguantando mientras estaba cantando súper mal, todos diciéndome ‘ya se te pasará’. Fui al médico a ver si eran pólipos o cáncer o alguna ostia. Me hicieron esa máquina que te habla y que te dice “estáte quieto, ya puedes moverte”. No tenía nada, tenía las cuerdas vocales inflamadas, como hipertrofia o hipercuerdas. Me las ví, había un tío que te tiraba de la lengua y te hacía hacer “ahh aha ah”, te hacía cantar así el médico, era más majo que las pesetas pero te dejaba unos tirones en la lengua que decías ‘ahora cuándo salen los del chiste?’”.

Parece que no hizo nada especial para volver al ruedo. “No, lo que hice fue... no sé por qué, no conseguía sacar el aire, tenía el rollo apretado, pero luego de repente un día me agarré un dolor de espalda y me liberó lo de alante”. ¿Cuánto tiempo estaría sin cantar? ¿Un año? “Estuve hasta enero del 21. Venía pa ki (para el local), y claro, mientras solo teníamos dos o tres canciones, todo iba bien, pero ya cuando había que ensayar fuerte, que te tiras, la repites y la repites, que tienes 14 canciones y las repites tres veces, es más que un festi. Y ahí se me iba la voz a Tudela y del Ebro p’abajo” (risas).

Cuando volvió La Polla Records seguía con Gatillazo aún, por lo que lo último antes del parón del COVID fue Gatillazo. “Eso me cascó bastante también, porque claro, con los precios de entrada que había en La Polla, queríamos llegar hasta las dos horas, y La Polla nunca tocamos dos horas en toda la historia. Y además, las canciones de La Polla, yo sin darme cuenta en Gatillazo había ido como bajando los tonos porque te haces viejo o algo así, y ostias, canciones que me cantaba con el cigarro tragando el humo y saltando a la vez, ahora no podía hacerlas ni quieto. El dubi dubi dubi de “Porno en acción”, eso yo me acuerdo que la cantaba con el cigarro en la boca y pegando botes, pero ya con 50 y muchos años no se podía (risas). Y luego la de “la culpable de mi ruina” (“Carne pa´la picadora”) a ver hoy como va. Nunca en mi vida me había pasado tener que pensar mientras cantas”.

El dosificar. “Sí, esas cosas, nunca me había parado porque no me había hecho falta. Ahora soy una persona mayor y me fui, de las ideas que tenía, pues me he ido un poco a lo más cómodo para mí. Además hay que compartir tareas de composición. De mogollón de ideas que te salen, igual a los demás del grupo les sale otra que es más cañera o lo que sea, pues la tuya se queda ahí, porque ellos saben tocar algo y te presentan una canción más o menos hecha. De ideas grabadas en el teléfono o antes en el loro, tengo unas 600”. Así que el segundo disco de Tropa Do Carallo... “Pues no sé cuándo lo haremos ni cómo podremos hacerlo pero en cuanto tengamos el repertorio engrasado, pues empezaremos con las nuevas, que es lo más divertido que hay. Y pelearla. ¿cómo vas a meter eso aquí? ¡Cagüen diez!”

Foto: Urko Ansa

El nuevo tono de voz, sumado al tipo de composiciones, lo cambia todo. Y no queremos decir que sea un cambio radical, porque es digamos que coherente con su trayectoria. “Sí, es lo que hay ahora. Y yo decía: “a ver si me hago un grupo que esté durante todo el concierto con el jersey puesto, no me suda ni el sobaco, y que me digan “ehhh, muévete viejo. Gordo” (risas), y yo tan tranquilo, cantándolas lo mejor que pueda”. Evaristo todavía va a dar mucha guerra. “No lo sé. Se nos ocurren ideas, y eso te mantiene vivo. Un grupo que está vivo es un grupo que hace canciones nuevas”.

Sobre la despedida de La Polla Records, Evaristo ya avisó de que, pasara lo que pasara, el final sería en 2021. “Sí claro, hombre, es que si no, nos ibamos al 45 aniversario. Y luego es un estrés todo el rato, que si te suspenden, que no te suspenden...” Y ensayar para La Polla, grabar el disco de Tropa Do Carallo... una locura.

Y vamos con la polémica. La verdad es que la prensa facha ha aprovechado la ocasión y se ha explayado. Por ejemplo, justo después del concierto del Buesa. “Sí, de inmediato. Yo ví el del Correo. Y luego los del ABC se molestaron en entrar en mi página, y de puta madre, porque dieron un montón de propaganda a lo que yo digo”. No comentaron nada del concierto. “Se la suda”. Les importaba solo eso. Alguien puede pensar que se lo dejaste en bandeja. “Sí, pero lo que hice yo fue, siempre que alguien nos ha dicho para salir con una pancarta o rollos en la historia de La Polla, siempre les hemos dicho que sin ningún problema. Entonces, ¿qué ibamos a hacer ahora? ¿Decir que no? Lo único que salieron a echarle el rollo, igual lo echaron un poco de la vieja manera, y la gente decía ¡venga, que toquen!”.

“Siempre que alguien nos ha dicho para salir con una pancarta o rollos en la historia de La Polla, siempre les hemos dicho que sin ningún problema”

No hubo ningún enfrentamiento entre el público. Algunos aplaudieron. Cuando habló en euskera, la gente aplaudió más que la que silvó, seguramente porque muchos no sabían euskera y no se enteraron de lo que decían. Después cuando empezó la otra en castellano, hubo más pitos que aplausos. La verdad es que después de eso no hubo crispación ni enfrentamiento durante el concierto. Eso fue lo mejor. “Sí, porque la gente estaba allí, la mayoría inmensa estaba después de casi dos años con la entrada comprada, y se hizo el festi, que también parecía que no se iba a hacer”. Lo que sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos, es que esa intervención cortó todo el rollo. “Fue demasiado largo” -apostilla Evaristo-.

Una de las genialidades del nuevo disco es “Simios en armas”, con gran participación compositiva del Tripi. En la ley de la selva, los que tienen armas tienen la razón. “Yo que tú no me fiaría, un poquito de paranoia viene bien”- sueltan en “O esclavos”-. “Me ponen malo ese tipo de palabras que usan para definir a la gente: Conspirainoicos. Me parece la manera perfecta de descartar cualquier tipo de discusión de primeras. La paranoia puede ser en cualquier lado, y la teoría de la conspiración... no sé, mira como viven las personas en todo el mundo. No sé si será una conspiración, o lo hacen sin querer, pero hay una cuadrilla de seres con ansia de dominio, que se lo comen todo y tienen a todo el mundo dominado. Justo ellos y sus mariachis, que te llamen paranoico porque digas cuatro verdades... Ridiculizan, te sacan la cámara súper lenta, sobre todo cuando cierras los ojos, que queda todo el mundo como gilipollas. Eliminan la discusión antes de empezar, son más listos que el hambre”.

Sobre La Polla, ya avisaron que esto se acababa, y les creemos. Ha sido un bonito final. “Sí, se acaba. Primero íbamos a hacer cuatro festis. Luego, claro, de América se volvieron un poco insistentes. Había que ir. Y luego para 2021 estaba México, estaba también Ecuador, donde no habíamos estado nunca. Costa Rica tampoco, y así, hubiera estado curioso”.

Foto: Urko Ansa

Evaristo y Abel llevan más de 40 años sin parar. Y grabando, porque siempre van ofreciendo nuevo material. Con La Polla Records podrían vivir de las rentas. “Sí, durante mucho tiempo. Y súper fácil, con un repertorio que lo cambias un poco de aquí y de allí, con canciones de hace mogollón. Y mogollón de canciones que podríamos tocar”. Alguien puede decir: “Pero, joder, es un suicidio comercial. Lo tenéis ahí y os lo merecéis, después de tantos discos vendidos, y tan poco dinero”. Evaristo simplemente se encoge de hombros y contesta: “Ya, pero... tenemos canciones nuevas”. Es probablemente la mejor respuesta que hemos oído en nuestra vida.

Al desmedido éxito del retorno de La Polla “no le doy importancia, pero lo veo. Claro que lo hemos visto. Hemos visto gente, lo de Chile... cuando se jodió el concierto había gente llorando y la ostia, porque para ellos era la ostia. Y para nosotros lo único que era, era intentar ensayar lo más posible y hacerlo lo más digno que se pudiera. Solo queríamos eso, que si hay que hacerlo que no fuera una patraña, sino hacerlo lo más potente posible. No me arrepiento de nada”. Este tipo de reuniones creemos que están mal vistas por estas latitudes. “Está mal visto, porque aquí siempre ha habido... no sé como decirte, siempre ha habido entre nosotros gente como con mucho resquemor y así, y siempre están buscándole cuatro pies al gato, o tres pies al gato”.

Hubo un tiempo en que eso le amargaba, pero un día dijo ¡a tomar por culo! “Porque me estaba jodiendo yo sólo, porque algún día voy a decir en algún sitio “hola” y va a estar mal. Van a decir “¿cómo dices hola, si eso lleva una hache? ¿Cómo te atreves, ya te estás riendo de la gente? Cualquier cosa, lo que sea”.

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