“Me gusta no dar información previa sobre mí: la música manda”
Entrevistas / Tito Ramírez

“Me gusta no dar información previa sobre mí: la música manda”

Eduardo Tébar — hace 1 mes
Fotógrafo — Juan Fly Flactory

Su nombre podría pasar por el de una figura ignota de Puerto Rico, de esas que apenas sacaron un par de referencias en Seeco Records o la Fania, y cuyos escasos vinilos amarillean en tiendas de reciclaje y maletas de rastreadores al acecho. En parte, es a lo que juega Tito Ramírez. Un proyecto lanzado al vacío sin demasiadas pistas ni apuntes biográficos sobre su artífice, a pesar de la notable trayectoria artística del autor y sus secuaces.

Su primer álbum, “The Kink Of Mambo” (Discos Antifaz/El Volcán, 19), pervierte con clase y picardía ritmos caribeños como el mambo, el boogaloo o el chachachá, siempre aderezados con negritud del Delta. Una rareza deliciosa. Al final de esta entrevista puedes ver sus próximas fechas de conciertos.

La irrupción anónima de Tito Ramírez generó un curioso efecto de ansiedad coleccionista: el single con “Be My Girl” (Sé mi chica) y “Lonely Man” (El solitario) se cotiza ahora entre 180 y 230 euros. ¿Cómo surgió esta historia de presentarte casi como un Sixto Rodríguez de la vida?
En 2016, Discos Antifaz publicó ese primer single sin dar apenas información, diciendo tan solo que se trataba de las cintas perdidas de un tal Tito Ramírez. Eso proporcionó a la gente un lienzo en blanco para usar su imaginación y proyectar en ese single lo que cada uno quería que fuese. La gran mayoría pensó que eran las grabaciones perdidas de un puertorriqueño. Y que fueron grabadas en los años sesenta, en la época dorada del boogaloo. Prendió la fiebre y el single se agotó en tres días. El resto ya es historia. La canción está sonando en las pistas de baile de los clubes de soul y R&B de toda Europa. Sobre todo en Inglaterra, donde el tema es muy codiciado y pinchado por los dj’s de referencia de la escena. Para mí es increíble y siento un gran orgullo de que clubes como el Pow Wow de Londres hayan definido este trabajo en su canal de YouTube como “el disco de la década”. Gracias a ese primer empuje, pusimos los focos en el proyecto y se abrieron las puertas de muchos festivales, como Le Beat Bespoké en Londres, que nos puso de cabeza de cartel el día que tocábamos, con un solo single publicado.

La cuestión es que se trataban de unas “lost tapes” en toda regla, ¿no?
Bueno, se acerca bastante al concepto. Es cierto que las cintas estuvieron en paradero desconocido, literalmente, una par de días: en un traslado de estudio, se despistaron por ahí. Además, aunque se publicaron en 2016, las canciones se grabaron en 2014. Iban a ser publicadas por Paco Rufus en su sello, Rufus Recordings, pero debido al repentino y desgraciado fallecimiento de Paco, nos quedamos huérfanos de discográfica. Las cintas quedaron en el limbo hasta que nos aventuramos a sacarlo con mi propio sello, Discos Antifaz.

El antifaz sirve para desenvolverse con libertad y sin dar explicaciones.
Fieles a esta filosofía, en esta etiqueta sacamos singles de artistas actuales y ya conocidos, pero que utilizan un seudónimo. Esto, por un lado, te permite esquivar contratos de exclusividad con sus discográficas y, por otro, mantenemos el misterio. Nadie sabe quién está detrás de ese nombre. No hay información previa: la música manda.

“Si cierras los ojos y sabes escuchar, encuentras a la persona debajo de la máscara”

¿Cuándo empezaste a modelar el personaje de Tito Ramírez?
La imagen del enmascarado es algo que tenemos presente por justicieros y criminales, que a veces son la misma cosa. Las han usado en la vida real o en la ficción para llevar a cabo sus fechorías salvaguardando su identidad, su vida llamémosla normal. Yo lo utilizo de la misma forma. No me encuentro a gusto con la popularidad, la fama o como lo quieras llamar. La máscara o las gafas de sol son como un escudo, o una armadura tras la cual puedo proyectar un concepto, una idea, sin que mi yo real se vea expuesto. Quiero que mi música, mi concepto, llegue y guste a cuanta más gente mejor. Y para eso es necesaria cierta exposición. Igualmente, Ramírez es mi apellido real y lo que cuento en las canciones es algo real. Así que los límites no están tan claros. Si cierras los ojos y sabes escuchar, encuentras a la persona debajo de la máscara.

Pero hasta tu voz se parece bastante a la del cantante de Los Granadians
Pues fíjate que es la segunda vez que me preguntan acerca de este hombre. Parece ser que nos parecemos mucho físicamente, de ahí la confusión. Es normal que suceda. Los rumores acerca de mi persona o quién anda detrás de todo han sido muchos y variados, y he de decir que en su gran mayoría no aciertan.

Apareces como bastardo del mambo, pero la paleta de estilos es mucho más amplia. Y barriendo más hacia lo norteamericano de lo que te hemos escuchado estos veinte años.
El disco gira en torno a estilos como el rhythm and blues, el soul, rock and roll o incluso garaje, pero siempre desde un punto de vista más latino, y pervertidos por estilos mas caribeños, como el mambo, el chachachá o el boogaloo, que es mitad una cosa, mitad la otra. Para mí es natural esta mezcla. Cuando ocasionalmente me toca ejercer de Dj, manejo esta serie de estilos. Y los mezclo sin ningún problema. De igual forma, mis gustos musicales son aún mas amplios. Me imagino que todo eso influye a la hora de crear canciones. La intención no es hacer un ejercicio de estilo, sino aportar también un sello personal que le dé identidad propia al proyecto y a las canciones.

La única versión que incluyes es de Palito Ortega. ¿Por qué te decantaste por adaptar “Amanecer sin ti”?
Me encanta la canción original. Me parece sublime. Es por eso que si tu versión no aporta nada nuevo, mejor ahorrártela. En este caso, creo que la versión es notablemente distinta a la original. Pensé que aportaba lo suficiente como para merecer ser grabada.

¿Y cómo se han fraguado estas sesiones de grabación semiclandestinas, con parada en los aposentos de los murcianos Los Malinches y con Óscar Martos, de Pyramid Blue, como mano derecha en la producción?
El disco se compone de doce canciones. Tres de ellas estaban ya incluidas en los dos singles previos al elepé. Al principio, ni siquiera tenia una banda con la que trabajar. El primer single se grabó con Óscar en Greenville Records. Los músicos eran amigos míos. Prácticamente se aprendieron las canciones en el mismo estudio, poco antes de grabarlas. El segundo single lo grabamos en Estudios Precolombino, que tienen Los Malinches, y ellos fueron la banda de acompañamiento. Para el resto de canciones que componen el disco, ya sí que tenía una banda con la que trabajar y andábamos girando. Y volvimos a Greenville Records, el estudio clandestino de Óscar.

La banda que llevas es de postín, con históricos como Ricardo Moreno y Paco Poza, o un secundario de lujo como Manuel Espinosa.
Me siento muy afortunado y agradecido de llevar el elenco de músicos que me acompañan actualmente. Que gente como Ricardo Moreno o Paco Poza, que para mí son leyendas, apoyaran el proyecto cuando aún estaba todo por venir, me hace pensar que algo vieron en mí como para confiar su tiempo y su talento. Me hace pensar que cuando ellos están conmigo, algo debo de estar haciendo bien.

El disco tiene un sonido especial. Ese encanto monoaural, muy cercano a la época de la que se contagia.
Exceptuando las canciones que venían ya en los singles, la mezcla está hecha en mono. El sonido de un disco depende de infinidad de factores. Se va fraguando desde la interpretación y el sonido que le da cada músico a su instrumento. Luego está la forma de registrarlo y de moldear ese sonido. Nosotros lo grabamos en una casa de campo, con grabadoras de cinta, con previos y microfonía antigua. Aprovechamos las reverbs naturales que nos ofrecían los pasillos y escaleras. También hemos intentado grabar el máximo de músicos tocando a la vez, para tenga esa naturalidad en la interpretación. Después, la mezcla y el concepto es muy importante. Con Óscar tengo pleno entendimiento en ese sentido. Al final, remató la jugada Sergio Delgado, uno de los mejores técnicos que hay en España; se encargó de la masterización, que le imprime el carácter final.

En tu reciente concierto en la sala Planta Baja confesaste que no naciste en Puerto Rico, sino en Granada. Aunque Tito Ramírez es una aventura labrada en Madrid.
El vivir en una ciudad tan grande y con tanta tradición de música en directo, a pesar de los escollos, te permite aprender y poder elegir entre un abanico más amplio de músicos. Si vives en una ciudad mas pequeña, es posible que solo encuentres un par bateristas o un trompetista capaces de tocar bien el estilo, y es posible que ya anden liados con otra cosa. Estar en Madrid te ofrece más infraestructura y, además, estás más en contacto con la industria musical. La información fluye más fácilmente.

Los shows son extensos y festivos. ¿Hay material para otro disco de Tito Ramírez?
Tengo material como para sacar tres discos, pero de momento vamos paso a paso. Ahora lo que toca es darle vida al álbum que tenemos entre manos. La primera tirada se agotó en dos semanas. Ahora sale a la venta la segunda edición, con diferente portada. Todo bajo el auspicio de El Volcan Música, que se ha convertido en mi sello y management, y con quienes estoy muy contento. Estaremos presentando el disco y girando por toda la geografía española. Pronto saldremos también a hacerlo por Europa, Inglaterra… Y esperamos saltar en breve el charco para hacerlo al otro lado del Atlántico. También tenemos entre manos algunas colaboraciones con bandas y músicos con los que comparto amistad y la misma filosofía. No te puedo decir nada más. Tan solo permanezcan atentos a las señales y, si ven el antifaz entre la oscuridad de la noche, es que estoy en tu ciudad.

21.00h 10€
22.30h 12€

 

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