16 años, que se dice pronto, separan “Since I Left You” (XL/Popstock, 00) de “Wildflower” (XL/Popstock, 16), torrencial segundo vehículo expresivo de The Avalanches, la banda australiana que hizo del collage de samples un arte, y que regresa por la puerta grande a un mundo más siniestro y, por lo tanto, necesitado de genuina energía positiva.

Serios problemas de salud de Robbie Chater (fundador de la banda junto a Tony Di Blasi en los 90), su dinámica de trabajo y las dificultades para conseguir las autorizaciones del material ajeno, han retrasado lo indecible la salida de “Wildflower”. Sin duda, el pop ha perdido la inocencia en este tiempo (si es que la conservaba), pero The Avalanches han ganado parte del tiempo perdido. Grabado entre los estudios Sing Sing de Melbourne y otros de todo el mundo junto a una ilustre nómina de colaboradores, es una carta de amor a los músicos callejeros, un luminoso viaje en el tiempo por décadas de música popular negra y pop, con sustrato de hip-hop y un toque psicodélico. No apto para cínicos.

Conferencia con Chater desde la oficina del sello en Madrid. Tan cordial como lacónico, el mago australiano del sampleo se muestra encantado de haber vuelto, con una primera parada, como DJs, en el Primavera Sound de Barcelona: “Fue estupendo poder compartir nuevas canciones y el nuevo disco con la gente por primera vez, había una energía demencial”. (Mientras escribo estas líneas, The Avalanches posponen su anunciado tour por problemas de salud, esta vez de Tony Di Blasi).

“Wildflower” se me antoja una celebración en toda regla de la música como una de las cosas más importantes que tenemos en la vida. ¿Lo ves así?
Sí, lo es, sí. Obviamente, la música te afecta emocionalmente si conectas con la letra de la canción, pero las melodías bonitas también parecen provocarte algo por sí mismas, como cuando sale el sol y te afecta al cuerpo, ya sabes. No sé exactamente lo que es, pero es de las cosas más maravillosas que tenemos los humanos, y es genial que la gente pueda expresarse de esta manera.

“El proceso ha sido básicamente el mismo: buscar música antigua para samplear y sentirte inspirado por esos pequeños momentos que encuentras” 

El disco al mismo tiempo reivindica la música y los artistas callejeros menos conocidos.
Sí, esto es una gran parte de él. Como los discos que se hicieron para que la gente se sintiera mejor o en paz, sin que importara nada más. Queríamos explorar el mundo de los músicos callejeros, los sonidos de la calle, la música de la vida real. Creo que de eso trata el viaje de “Wildflower”, es un viaje desde las calles de la ciudad, que luego se hace un poco más psicodélico, según se desarrolla el disco.

El hecho de que sea largo (21 cortes, una hora de música), ¿crees que es un hándicap para determinados oyentes?
Puede. Hacia el final de la grabación nuestro management nos preguntó si no pensábamos que era demasiado largo, y yo a veces tuve esa impresión, pero hay algunas canciones hacia el final como “Kaleidoscopic Lovers” o “Stepkids” que me encantan, y no quería dejarlas fuera. Al final, con ese final fantasioso, pensamos que el disco tenía que ser así y estamos muy contentos de haberlo dejado tal cual.

¿Te gustan particularmente los discos dobles de este tipo?
Me encantan, sí.

En cualquier caso, las críticas de “Wildflower” están siendo muy positivas. ¿Consideras este disco la mejor continuación posible de “Since I Left You”, después de todo este tiempo?
Mmm…no estoy seguro de que la palabra “continuación” sea la más adecuada, porque después de un tiempo no pensamos en “Since I Left You”. Nos limitamos a pensar en cómo quería ser el disco y qué necesitaba para que fuera un gran disco por sí mismo, en este preciso momento. Seguimos haciendo música con samples, y sabíamos que iba a sonar a lo que hacemos, pero lo fundamental es que estamos contentísimos con él. Teníamos mucha confianza en que el disco iba a ser también diferente, más onírico. Cuando lo acabamos, estábamos contentos porque sabíamos que había salido bien

¿Habéis sentido alguna presión durante todo este tiempo?
En algunas etapas a lo largo de los años sí hemos sentido cierta presión, pero teníamos que superarla para terminar el álbum. Teníamos que dejarnos ir para conseguir que emergiera buena música. Si quieres hacer música con sentimiento, no puedes estar constantemente pensando en esto. En cuanto a las críticas, procurábamos no leer nada en Internet, hasta que salió el disco y muchísimos familiares y amigos nos dijeron que les encantaba. Y lo mismo pasó con mucha gente que no conocemos. Creo que ha hecho feliz a mucha gente, parece que le da alegría a los que lo escuchan. La respuesta ha sido encantadora, estamos muy emocionados.

Me pregunto si el proceso de hacerlo fue muy diferente.
A un nivel básico del día a día, fue básicamente lo mismo: buscar música antigua para samplear y sentirte inspirado por esos pequeños momentos que encuentras en esas viejas grabaciones. En el caso de “Since I Left You, nos llevó años buscar los samples y la grabación en sí creo que fueron unos ocho o nueve meses. Así que la mayor diferencia creo que ha estado en el tiempo. Ha sido mucho más en este caso. Estuvimos explorando distintas direcciones antes de que el disco empezara a tomar cuerpo por sí mismo y supiéramos cuál era su tono, sí.

Dado que ha pasado tanto tiempo entre un disco y el siguiente, ¿de qué manera ha influido la tecnología en el nuevo disco, si es que lo ha hecho?
No nos ha afectado demasiado. Me explico: Siempre estamos probando nuevo equipo y software para experimentar, pero al final, buscamos la manera más simple y rápida de trabajar. No queremos perdernos en la tecnología, sólo pensamos en la manera más rápida y simple de plasmar en el disco las ideas que tenemos en la cabeza o el corazón. Siempre elegimos la manera más rápida de capturar el sample y dejar de manipularlo. Se trata de tus ideas, y no de la tecnología. Así es como trabajamos nosotros.

En este sentido, ¿buscabais también un sonido orgánico y cálido? Últimamente muchos discos tienen un sonido duro y brillante.
Sí, y nos llevó mucho tiempo conseguirlo. Hemos sido muy cuidadosos en la etapa de las mezclas y también con la masterización. Porque este tipo de disco puede sonar duro si lo haces sonar demasiado brillante, así que teníamos que tener cuidado con las mezclas, para hacerlo sonar bonito y cálido. Hay una línea muy fina en esto porque por un lado quieres que el disco suene bien en la radio después de una canción pop, pero a la vez quieres que suene como otros discos que tienen ese maravilloso sonido cálido, y que se siga escuchando en años venideros.

Volviendo al tono del disco, me intriga por qué hay tantos discos inspirados por la tristeza o sentimientos negativos (y que suelen ser muy respetados), y tan pocos por la felicidad o sentimientos positivos.
No estoy seguro. En nuestro caso, nos sale así. Creo que es bastante difícil hacer material positivo sin sonar cursi.

También me pregunto cómo es el proceso de elegir el material que sampleáis.
Es difícil de describir. Es un sentimiento que tienes en un momento determinado cuando escuchas algún viejo disco. Cuando lo haces durante mucho tiempo, tienes como un instinto para capturar esos momentos. Cosas que no parecen muy especiales cuando escuchas la canción, como un pequeño cambio de acorde, algo que brilla o incluso un error, de repente te abren la mente y te inspiran un millón de ideas, y piensas: “Vale, tengo que pillar esto porque va a ser el principio de algo”.

Imagino que es un proceso muy laborioso…
Así es. Hacer este tipo de música lleva tiempo. Es obvio que en este caso nos llevó demasiado (risas), pero hay mucho que escuchar, claro.

Además de los problemas de salud que sufriste, leí que cada vez es más difícil conseguir los derechos para usar los samples, y que esto influyó mucho en el retraso del disco. ¿Fue así?
Sí, hubo muchos factores diferentes que se sumaron. Teníamos mucha música pero en ningún caso terminada, y eso puede ser un poco abrumador. Yo no me encontraba bien, y luego estuvo el tema de los derechos de los samples. Todos los factores se sumaron para que pasara más y más tiempo.

“Hubo un momento en el que estuvimos obsesionados con “Smile” de Brian Wilson”

¿Dirías entonces que hoy es más complicado conseguir los derechos de los samples que hace 15 años?
En cierta manera, sí. Es más caro. La gente tiende a pensar que…(duda) bueno, con nuestro primer disco puede que fuera más fácil porque éramos unos desconocidos y teníamos un presupuesto limitado y la gente tenía que ajustarse a él. Pero la actitud parece haber cambiado porque ahora los músicos son más abiertos, mientras que antes igual en algún caso no les gustaba la idea de que utilizaras parte de su música, podían verlo como dinero fácil o algo así. Ahora se entiende mejor lo que es el sampling, y por lo tanto, se toma realmente como otra fuente más de ingresos.

En el disco hay un homenaje explícito a Brian Wilson y “Smile” (concretamente, en el corte “The Noisy Eater”). ¿Tuvisteis siempre en cuenta este disco?
No durante todo el disco…pero antes de que se estrenara la versión oficial de “Smile”, tuvimos acceso a unas cuantas versiones piratas. Y dado que ese disco está como cosido, es un compendio de pequeños momentos y secciones de música que se grabaron en diversos estudios y momentos, nos inspiró en el uso de algunos de los samples, también porque teníamos bastante música. Desde un punto de vista melódico, aunque parezca que hace cosas técnicamente equivocadas, es un disco precioso y triste. Hubo un momento en el que estuvimos obsesionados con “Smile”. También por su lado tonto y por todas las historias que se cuentan de cuando Paul MacCartney estuvo en el estudio con Brian haciendo ruiditos en “Vega-Tables”…todo eso estuvo en nuestra cabeza mientras preparábamos el disco, sin duda

¿Cómo ha sido colaborar con gente tan diversa como Jonathan Donahue (Mercury Rev) o Warren Ellis (The Bad Seeds)?
Fue maravilloso. Incluso aunque no estés pensando en lo que vas a conseguir musicalmente, como artista, tener la oportunidad de trabajar con otros artistas y ver cómo enfocan y estructuran su trabajo, cómo trabajan las letras y las melodías, es una experiencia increíble. Es gente que me ha inspirado desde muy joven, así que estoy muy agradecido.

Al haber pasado tanto tiempo entre un disco y otro, sí se puede decir con propiedad que el negocio musical no tiene hoy nada que ver que cuando salió “Since I Left You”, cuando todavía se vendían muchos discos. ¿Qué opinas de todo el tema de los servicios de streaming y demás cambios? 
Obviamente es un mundo completamente distinto. Recuerdo que cuando se publicó “Since I Left You”, primero salió en Australia y seis meses después llegó a Inglaterra, y eso no fue ningún problema, porque la gente empezó a comprar el CD por el boca a boca, y se hizo gradualmente popular. Y luego, un año después, se publicó en Estados Unidos. Era un poco la era pre-streaming o pre-Internet y no había ningún problema (risas). Aquello era un mundo totalmente diferente. Hoy, en cambio, Wildflower” sale simultáneamente en todas partes. Pero para nosotros, desde un punto de vista financiero, no hay mucha diferencia, porque nunca hemos ganado dinero por la venta de discos, por los samples.

Habéis pasado recientemente por el Primavera Sound. ¿Disfrutáis de este tipo de grandes eventos?
Mucho. Después de tanto tiempo en el estudio y delante del ordenador haciendo el disco, la recompensa al final de un proceso tan largo es tener la oportunidad de viajar.

¿Qué piensas cuando lees a algunos periodista atribuiros una influencia clara sobre bandas como Animal Collective?
Creo que es encantador que digan eso. Me parece que los dos tenemos en común nuestro gran amor hacia los Beach Boys (risas), puedo oír esa influencia. Y también me encanta cómo utilizan los samples. “Person Pitch” de Panda Bear me parece un disco precioso. Estoy muy orgulloso de que la gente diga esto.

La última: La escena musical australiana casi siempre ha mantenido una salud envidiable, pero parece que ahora es mejor y más variada que nunca. ¿Cómo lo ves?
Es asombroso que haya tan buen material, sí. No sé muy bien por qué pasa, pero creo que tiene que ver con el hecho de que estemos tan geográficamente aislados del resto del mundo. No somos ni europeos ni norteamericanos y miramos hacia ambos lugares. Quizá tengamos una motivación extra para trabajar duro y hacer la mejor música posible, por la percepción que hay de lo difícil que es meterse en esos mercados desde fuera. Quizá sea eso.