“Prefiero mil veces depender de mí mismo que estar enriqueciendo a alguien ajeno”
EntrevistasSyd Depalma

“Prefiero mil veces depender de mí mismo que estar enriqueciendo a alguien ajeno”

Abel Olivares — 18-01-2026
Fotografía — Archivo

Syd de Palma está de vuelta. Y esta vez con “paris” (Raso Estudio, 25) bajo el brazo, el disco que consolida su destreza a la hora de convertir la psicodelia en terapia. Fiel a sus valores, se opone a la deriva mercantilista de la industria firmando un trabajo reflexivo y autoconsciente que promete salvaguardar la esencia de “El Lugar de Arder” (23).

“Que quede claro que con el título no hago referencia en absoluto a la capital francesa. Es más bien un nombre que llama mi atención. Representa perfectamente la vibra de este álbum: una amalgama de personalidades vertebrando un todo”. Así de tajante abría Milton nuestro coloquio acerca del disco que da continuación a su debut. Una reunión que ambos nos demoramos demasiado en organizar tras varias semanas de mensajes cruzados tratando de cuadrar agendas; le agradezco la paciencia. Respecto a su aclaración, me veo obligado a declarar que fue irónicamente en París (Francia) donde escuché el disco y formulé las preguntas base del ping-pong verbal con el que procuramos contestar uno la réplica del otro. En mi caso, quise disipar la bruma con la que el personaje, Syd de Palma, había logrado hacerme disociar del mundo durante la media hora que se tarda en engullir el álbum entero, buscando esclarecer al mismo tiempo desde qué lugar gestó “paris” y cómo pudo moldear la intangibilidad de las emociones para construir un asilo metafísico puramente inmersivo. “Cuando hago música me dejo llevar más por una paleta de colores que por un sonido concreto. La mayoría de veces me limito a componer y producir en silencio porque de no hacerlo siento que cualquier input externo alteraría la pureza, influenciándome a reproducir algo preexistente. De ahí que intente trabajar sobre una base imperturbable que sobreviva al millar de retoques que luego terminan cubriéndola. Similar al momento en el que un pintor da la primera pincelada, sincera, antes de envolverla con capas y capas de pintura. La gracia está en utilizarla como punto cardinal para no perder el norte, asegurando que la esencia quede intacta”.

“Me niego rotundamente a ser abanderado de nada. Detesto las banderas. Es más, las quemaría todas”

Ante tal afirmación, diserté acerca de si canciones como “Príncipe” o “plataformas y Sexo”, piezas que refuerzan el carácter lynchiano del disco, se vieron involucradas en la proyección de dicha esencia. A mi modo de ver, ambas son muy redondas; invitan al oyente a emprender la travesía lisérgica gobernada por paisajes anubarrados típicos del otoño. Pensé entonces que si yo también hubiese vivido cinco años en Berlín fijo estaría tirando por los mismos derroteros. “Berlín fue una etapa clave. Es imposible no absorber el entorno y ritmo de vida que hay ahí. Instintivamente yo ya ‘draculeo’ bastante; soy muy introspectivo. Y, claro, eso iba en perfecta sintonía con la atmósfera gótica de la ciudad. Me pasé creo que cuatro o cinco años empapándome del frío y la oscuridad norteuropeos. Lo gracioso es que soy un chico de familia granadina criado en Rubí”.

Si crecer para él consistió en transitar ambientes tan dispares, ¿cómo no iba a ser “paris” una amalgama de personalidades? ¿Qué motivo, mejor que ese, explicaría por qué Syd de Palma se mueve tan cómodamente entre géneros, instrumentos y sonoridades? Sabiéndolo, no es de extrañar que su responsable de comunicación remarque con tanto ímpetu el concepto de “la maleabilidad sonora” en la nota de prensa. “Mi afinidad por la mezcla la dicta una vocecilla que relaciono con un duende, probablemente de herencia granadina. Tengo una forma de trabajar que no sigue ningún patrón definido. Prefiero transitar entre géneros porque así no me veo presionado a amoldar mi proyecto a nada. Por ejemplo: en mi discografía hay canciones indie-psych, pero luego otras más post-punk, antagónicas. A propósito, la creatividad es como una cuesta que uno sube y baja sin poder mantenerse constante. Se debe estar al tanto de cuando viene un pico para aprovecharlo. Da igual si llegas hecho mierda del curro. Si de verdad es tu pasión moverás cielo y tierra hambriento de ideas por explotar. Aquellas que has ido acumulando a lo largo del día. También se tiene que ser sabio y compaginar el arte con oficios que no estén estrictamente relacionados con él. Recuerdo una temporada que trabajé componiendo música para spots publicitarios; al terminar el turno me veía incapaz de hacer nada porque mi cerebro estaba absolutamente frito. No deja de ser un órgano parecido a la CPU de un ordenador. Si lo machacas todo el rato con la misma actividad llegará un punto que no dará más de sí”.

De vuelta al asunto de la nota de prensa, me dio por averiguar qué opinaba acerca de la siguiente declaración de intenciones efectuada en ella: “[...] está llamado a abanderar el sonido de un indie-psych en castellano absolutamente necesario”. Creo que fue bastante claro con su respuesta. “Me niego rotundamente a ser abanderado de nada. Detesto las banderas. Es más, las quemaría todas”. Dicho de otro modo, para referirnos a aquello que Syd de Palma representa, lo mejor será que utilicemos la palabra “psicodelia”. A su parecer, es de las pocas etiquetas que siente “globales y con el don de agrupar un montón de cosas no necesariamente relacionadas entre sí”. A decir verdad, ciñéndonos al significado original del término —introducido por el psicólogo Humphry Osmond en 1957— razón no le falta; define algo “que manifiesta el alma”. “Suelo escribir hurgando en mis adentros. Primero va la letra y luego el sonido. De forma orgánica, ambos luego encajan a la perfección. Es en ese momento cuando los temas cobran seriedad; abrazan las cavilaciones que he vomitado a través de la pluma. No sé por qué, pero han llegado a calificar mi música como música ‘lila’. Me encanta que se perciba de esa forma porque, de nuevo, no va ligada a ningún calificativo convencional ni me aprisiona como artista en un bloque concreto. Quisiera recordar que el lila es el único color que no es cálido o frío. Transmite exactamente la impresión que yo mismo tengo de mi propia propuesta. Además, ¡qué casualidad!; siempre organizo la bandeja de clips en Ableton con tonalidades púrpuras. Las mismas que quiero que proyecten los temas en cuestión”.

Así pues, cumpliéndose dos años del lanzamiento de “El Lugar de Arder”, Milton vuelve a reivindicar que, siendo la creación musical una de las formas de expresión más puras que existen, su viabilidad no puede seguir cayendo en manos de personas que creen correcto priorizar el negocio y limitarla al dinero que cada uno tenga. Bajo esta perspectiva, aprovecha la ocasión para plantear una reflexión muy interesante sobre el trabajo asalariado. “Desearía poder dedicarme única y exclusivamente a ella [la música], pero hay que comer. Por trabajar un poco no se me van a caer los anillos. Lo único es que hace tiempo que me acostumbré a ser autónomo. ¿La razón? Prefiero mil veces depender de mí mismo que estar enriqueciendo a alguien ajeno”. Asimismo, comparte un curioso comentario respecto al disco que lo empezó todo. “Admito que mi primer álbum me gusta más que el segundo. Es tan personal y orgánico… fue plasmar tal cual quien es Milton en realidad. ‘paris’, por el contrario, está medido al milímetro. Aunque siento que tiene una calidad profesional inaudita de la que me enorgullezco. A pesar del tiempo que ha pasado entre uno y otro, no creo que haya cambiado tanto como persona. Ambos contienen mucho de mí. Sigo siendo yo”. Llegados a este punto tan solo queda añadir una cosa: el próximo 21 de marzo de 2026 celebrará en Barcelona la presentación oficial del disco, dando el pistoletazo de salida a la gira nacional. A tal efecto, supongo que no es necesario que subraye que aún quedan fechas por confirmar; tocará activar las notificaciones.

Agenda de conciertos: 

Sábado 31 ene 21.00h 13,42 € + Nueve Desconocidos (MAZO)
Sábado 21 mar 20.30h 16,69 €

 

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