“Somos un daño colateral de la chuminada”
Entrevistas / Los Punsetes

“Somos un daño colateral de la chuminada”

Rubén Romero Santos — hace 5 años
Fotógrafo — Archivo

No hace falta ser su admirado Eduard Punset ni comer pan Bimbo para hacer las cuentas: a un par por disco, con cuatro discos en el mercado, Los Punsetes ya tiene cerca de una decena de himnos generacionales. “LPIV”, su nuevo trabajo y el primero con Canadá, no es una excepción.

Su primer corte, “Me gusta que me pegues”, habrá hecho el culito pesicola a los talibanes del machismo gafapasta, aunque, según ellos, nada más lejos de su intención que provocar las iras de tan tremenda jauría: “Va a provocar revuelo si lo miras desde un punto de vista paternalista porque lo canta una mujer. Si lo cantara un hombre no pasaría lo mismo. No debería haber diferencia. Si nos vamos al sentido literal, hay gente que le gusta que le hostien y así es feliz. Sin más”, dice Chema, el batería, mientras Ariadna apostilla: “Puede llevarse a cualquier contexto: dos tíos que se están pegando, o dos tías que se están pegando… Es una broma privada abierta a lo que cada uno quiera interpretar. Si uno quiere verlo así, igual se equivoca, pero es su opción…”

¿Qué es para vosotros la provocación? ¿Os consideráis provocadores?

A: Cuando Manu y Jorge van al local se van un montón de canciones a la basura. Tenemos que buscar lo que nos gusta a los cinco y eso es lo que se queda. Descartamos muchísimo. No estamos pendientes de si una canción provoca o deja de provocar sino con lo que estamos de acuerdo, que somos muy dispares en casi todo.

C: No es algo premeditado en absoluto. Se trata de la manera que tenemos de comunicarnos entre nosotros y punto.

A: Si algo nos parece una mierda lo decimos y ya está.

Os lleváis de perlas, vamos…

C: No vamos con excesivas formalidades, la verdad. Nosotros nos comunicamos entre nosotros como hablamos en las canciones. Nos insultamos como casi todo el mundo y nos tuteamos demasiado.

En el vídeo de “Me gusta que me pegues”, Chema demuestra una gran habilidad con los nunchakus…
C: Ahora porque estoy lesionado, pero desde hace años hago varias cosas. He estado haciendo ocho años won cho que es un tipo de kung fu.

Y Ari se marca una patada que ni Cynthia Rothrock…

A: Yo es que también hacía kárate.


 

Para vuestro nuevo trabajo habéis contado de nuevo con la producción de El Guincho. ¿Qué os ha pedido?

A: Pablo me dijo que el disco anterior estaba cantado muy bonito y que no quería eso, quería que cantara como si estuviera enfadada, como en nuestro primer álbum. En los primeros ensayos me costó bastante, porque venía de explorar otros registros. Me tuve que motivar para cabrearme más. Me parece más parecido a como cantaba yo en el primer disco. Ahora he dado clases de canto, creo que se nota que sé un poco más.

C: “Una montaña es una montaña” lo grabamos casi todos juntos en una sala bastante grande. Aquí hemos grabado la batería en una sala muy pequeña para que el sonido fuera muy directo, por ejemplo. Hemos trabajado con más tipos de guitarra y amplificadores. Queríamos un sonido más áspero.

Más allá de “Me gusta que me pegues”, el otro gran tema del disco es “Opinión de mierda”…

C:Va un poco contra el trol y el todólogo universales, que son insoportables. Las sandeces son insondables y no conocen límites. Hay quien establece relaciones de causalidad como le sale del pito y dice de ti lo que le sale de las narices. Puedes entrar a formar parte de una conspiración que han pagado las farmacéuticas, creo.

¿Creéis que vivimos tiempos demasiado políticamente correctos?

C: Hay mucha gente dispuesta a sentirse ofendida con cualquier cosa en esta vida. Habrá algunos que piensen que, por canciones como Me gusta que me pegues, mereceríamos que nos llevarán a la hoguera.

Probablemente “Amanece más temprano” sea la canción menos ácida de vuestra discografía…

C: En nuestros cuatros discos anteriores ha habido canciones de ese corte que hemos trabajado pero que no han cuajado, porque eran de una intensidad un poco babosa.

¿Os supo mal que vuestro fan más famoso, Patxi López, no se presentara a las primarias del PSOE?
C: Cuando fuimos a tocar a Bilbao vino mi hermana y su novio (que viven en San Sebastián), tres o cuatro de la sala y Patxi López y sus escoltas. El hombre estuvo muy simpático.

A: También es verdad que desde que fue Lehendakari no volvió a vernos tocar.
C: Ahora hay una pugna por ver quién es más indie: si Madina, López o Sánchez… Para nosotros son señales apocalípticas a todas luces. Nos pilla un poco en medio. Somos un daño colateral de la chuminada.

¿Mande?

C: Leí por ahí que alguien había escrito alegremente algo gracioso y bastante absurdo que decía que porque a Patxi López, en un momento de su vida, le gustaban Los Punsetes, eso significaba que formábamos parte de la banda sonora del bipartidismo… Es asombroso…

En fin, cambiemos de tema: en “Sodoma”, de nuevo, cargáis contra Madrid. ¿Seréis capaces de no hacerlo alguna vez?

C: En cualquier capital de cualquier país civilizado hay 50.000 sitios de cualquier tipo de música. Madrid es un erial espantoso y horropilante. Yo vi en su momento en Idealista el anuncio de la venta de El Sol y el Foster’s Hollywood de al lado…

La primera vez que os vi fue en el Nasti…

A: Uff… ahí hemos tocado 15 veces.
C: Se criticaba mucho, pero lo cierto es que el Nasti era un sitio súper desprejuiciado.

Sin él, ¿qué vamos a hacer? ¿Está cambiando mucho Madrid?

C: Yo no salgo mucho. Salgo un rato, me tomo unas cañas, pero cuando veo que estoy haciendo tiempo, me marcho a casa andando.

Con “LPIV”, habéis cogido el puente aéreo a Barcelona con el sello Canadá. ¿Ha cambiado mucho vuestra manera de trabajar?

A: Todavía no sabemos si hay mucha diferencia entre trabajar con gente de Barcelona o de Madrid.

C: Nos cuentan que hay medios de Barcelona que tiene más interés desde que estamos con Canadá.

Lo de titular a vuestro cuarto álbum “LPIV”, ¿es vagancia?

A: Es conocido que el tema de los títulos es un tema arduo. Quitando el anterior (“Una montaña es una montaña”) y porque Jorge se puso muy pesado…

C: Para no matarnos mucho, no nos hemos matado mucho en el título. Nos troleamos muchísimo.

A: Es como si fuéramos 100 personas.

C: Y todos troles.

La palabra más repetida en esta conversación ha sido trol…

C: Es el signo de nuestros tiempos: la frustración más absoluta llevada al extremo gracias al anonimato.

Un comentario
  1. "Ahora he dado clases de canto, creo que se nota que sé un poco más." probablemente una de las peores cosas que le ha pasado a la música en la historia de la humanidad junto con Russian Red, Supersubmarina, La habitación Roja etc, etc (será por mierda de grupos en España!)

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