Siguiendo la misma senda formal que otros músicos abonados al cultivo del folk rock o de la música de raiz norteamericana han encarado últimamente, Sharon Van Etten ha facturado un quinto álbum que sustenta su faceta más sintética. Aunque en su caso lo haya hecho trocando hedonismo por oscuridad.

Nos hubiera encantado ver la cara de su productor, el solicitado John Congleton (St Vincent, David Byrne o Angel Olsen), cuando esta le confesó que quería hacer un disco en el que la sombra de Suicide, Portishead o el Nick Cave de Skeleton Tree (Bad Seed Ltd, 2016) quedase bien marcada. El estimulante resultado, que llega cinco años después de su última entrega (estuvo enfrascada en su trabajo como actriz, componiendo una banda sonora y estrenando maternidad) se llama “Remind Me Tomorrow” (Jagjaguwar/Popstock!, 2019), y es la excusa perfecta para charlar por teléfono con la encantadora compositora de Nueva Jersey.

“Siempre he querido probar cosas distintas, y confiar en otra gente, y mostrar a los fans otra cara de mí misma, ese tipo de música que ellos nunca pensarían que escucho”.

Han pasado cinco años desde tu último álbum, el tiempo de sequía discográfica más grande en tu carrera. ¿Por qué?
Bueno, en 2015 me dí un respiro y dejé de actuar en directo porque estaba emocionalmente exhausta, y también me di cuenta de que debía tratar de terminar mi carrera de psicología para poder ponerla en práctica. Al principio de mi primer semestre me llamaron para actuar en un programa de televisión, “The OA”, para Netflix. Decidí no perder esa oportunidad y reengancharme a los estudios más tarde. Me dieron un papel, luego me ofrecieron participar en la banda sonora de la película “Strange Weather” (Katherine Dieckman, 2017), algo a lo que me presté una vez terminaron los rodajes. Luego llegó el verano, me quedé embarazada, decidí tener a mi hijo y pasar tiempo con mi familia, así que pasé todo el 2016 liada entre mis trabajo para la serie, componiendo y actuando y luego asistiendo a mis clases. En 2017 me dediqué a criar a mi hijo durante todo el año, pero en la primeravera de ese año, aprovechando las siestas del crío, empecé a escuchar las maquetas que tenía escritas durante aquel periodo, con los auriculares, y sentí de nuevo la necesidad de ser creativa otra vez. No podía tocar ningún instrumento para no despertarle, así que simplemente me dediqué a escuchar aquellas viejas canciones. Me dí cuenta de que tenía cuarenta, y de que necesitaba hacer otro disco. Conecté profundamente con esas canciones, a un nivel distinto a como lo había hecho hasta entonces. Luego retomé mis estudios, que espero tener terminados a finales de diciembre de este 2018, para así centrarme en la promoción de este disco a lo largo de 2019.

No sé si la portada del disco, en la que aparecen un par de niños jugando (entre ellos uno que es prácticamente un bebé), es de tu casa…
No, es de la casa de Katherine Dieckman, la directora de la película para la que compuse la banda sonora. Cuando se estrenó en el Festival de Toronto en 2016, decidí confesarle que estaba embarazada, y que estaba muy nerviosa y confundida. Lo celebramos, pero no pude evitar revelarle la ansiedad que me generaba el vivir en una ciudad como Nueva York y poder salir adelante con todo: la maternidad, la serie, la composición de la banda sonora y las clases. Todo a la vez. Ella sonrió, levantó su teléfono móvil y me mostró esa fotografía, diciéndome “mira cómo es mi vida, así que ya te lo puedes imaginar”.

Entiendo que de las cuarenta canciones que tenías grabadas, tuviste que hacer una gran criba y descartar la mayoría de ellas…
Una vez las escuché, me incliné por las que tenían más trazas de ser conducidas por sintetizadores y por drones, más que a las que respondían al canon de guitarra. Es una parte de mí que no había brillado hasta ahora.

¿Y esa fue la razón que te impulsó a trabajar con John Congleton? ¿Te estimulaban sus trabajos previos para St Vincent, David Byrne o Angel Olsen?
Esa fue una de las razones, creo que él entendía el poder sónico de las canciones que estaba tratando de plasmar, pero también era la primera vez que estaba dispuesta a renunciar al control sobre mis maquetas, y tampoco sentí la necesidad de producir este disco. Me daba la sensación de que ser capaz de distanciarme de mis canciones y simplemente limitarme a tocarlas iba a ser extraño, pero así también dejaría que mis influencias fueran más evidentes. Cuando él me preguntó cuáles eran esas influencias, y le dije que eran Suicide, Portishead y el “Skeleton Tree” (2016) de Nick Cave and The Bad Seeds, John se puso como loco y se implicó a tope. Ahí fue cuando me dijo: “necesito producir este disco” (risas). Le pareció muy excitante esa combinación de sonidos.

He leído que no querías que este álbum sonase “bonito”. Supongo que te lo plantearías como un desafío, como una forma de poner a prueba tus propios límites…
Siempre he querido probar cosas distintas, y confiar en otra gente, y mostrar a los fans otra cara de mí misma, ese tipo de música que ellos nunca pensarían que escucho. Durante mucho tiempo se me ha considerado una cantante folk o country, o una delicia indie rock o lo que sea, pero me gustan muchas cosas diferentes. Mucho post punk, muchas cosas electrónicas y vitalistas, noise rock hecho en Nueva Zelanda… y era tiempo de hacer algo un poco más oscuro. El mundo no necesita otro álbum de country, sino algo que representase el mundo en el que vivimos y cómo es mi vida ahora. Incluso en un momento tan feliz de mi vida como puede ser este, hay demasiada intensidad, complejidad y emociones como para no reflejarlas en mi música.

“Trato de ser positiva, por mí misma y por mi familia, pero a veces es complicado cuando miras a tu alrededor”.

Ya que hablas de esa intención por reflejar el mundo en el que vivimos, creo que es algo que se aprecia en las letras, en las que has ido de dentro hacia afuera, del relato de tus sentimientos a una cierta descripción de nuestro entorno sociopolítico…
Creo que la forma en la que me siento acerca de cómo está el mundo es algo complicado, me fijo en el estado del mundo cuando miro a mi amante o a mi hijo o cuando hablo con mis padres, es algo inevitable viendo hacia dónde vamos. Y por mucho que no quieras posicionarte políticamente, es algo que se siente en el día a día. Vivimos unos tiempos muy intensos. Pero también es una de las fases más positivas en mi vida personal, así que esas dos emociones entran en conflicto. Trato de ser positiva, por mí misma y por mi familia, pero a veces es complicado cuando miras a tu alrededor.

¿Ha cambiado tu percepción del mundo por el hecho de ser madre?
Tener a un niño precioso al que has de cuidar, es algo que ayuda. Te pone las cosas en perspectiva. Tienes la responsabilidad de que se sienta seguro.

Hay varias colaboraciones en el álbum, las de Heather Woods Broderick, Jamie Stewart (Xiu Xiu), Zachary Dawes (Last Shadow Puppets), Joey Waronker (REM, Atoms for Peace), Brian Reitzell (ex Redd Kross), Luke Reynolds (Guster) y Stella Mozgawa (Warpaint). ¿Cómo surgen? ¿Por afinidad creativa? ¿Por estrecha relación personal? ¿Por ambas?
La mayoría fueron elegidos por John Congleton. La única persona a la que yo escogí fue a Heather Woods Broderick, con quien ya he trabajado otras veces. Una de las razones por las que dejé que John escogiera a los colaboradores es porque, aparte de que emplearían su mismo lenguaje, serían gente a quienes yo me acercaría sin prejuicios sobre lo que iban a hacer. Me sorprendieron mucho. Cada canción evolucionó de una forma diferente a como yo la había ideado en un principio. Fue también una forma de contar con tres tipos diferentes de músicos, como tener tres bandas distintas en el mismo disco, una combinación muy interesante. Al principio estaban Jamie Stewart, Zach Dawes y Joey Waronker, pero Joey solo pudo participar en esa primera tanda, así que reclutamos a otros dos baterías, Brian Reitzell y Stella Mozgawa, que tenían un calendario distinto, y eso le dio otra orientación. Es como si el disco tuviera tres capítulos, muy diferentes entre sí pero conectados, porque algunos han tocado durante todas las sesiones, como Zach Dawes, que tocó el bajo, o Jamie Stewart, que tocó todos los teclados modulares o el harpsichord, pero tanto los baterías como el resto de músicos de las sesiones entraron y salieron, y tocaron el resto de instrumentos que pueden oírse.

¿Hubo alguno de ellos que te sorprendiera?
Todos son muy diferentes, pero creo que el más especial, el que me ayudó a darle forma a todo esto desde el primer día, fue Jamie Stewart (Xiu Xiu). La mayoría de las maquetas que tenía eran de canciones comandadas por sintetizadores y por beats, con mi melodía sobre ellas, y Jamie fue quien creó la atmósfera para que yo las cantase de la forma en que lo hice. Creo que el encapsuló muy bien esa locura y ese caos que yo trataba de comunicar. Hizo un trabajo increíble.

Han surgido en los últimos dos o tres años en la escena indie norteamericana un montón de mujeres talentosas, que en cierto modo han seguido tus pasos, o los de Angel Olsen o Courtney Barnett. Me refiero a Madeline Kenney, Caroline Rose, Lucy Dacus, Jay Som o Snail Mail, que han hecho algunos de los mejores discos de la escena independiente en los últimos tiempos. ¿Te gustan? ¿Te reconoces en ellas o te ves reflejada?
Me gustan, y las conozco personalmente, pero no sabría decirte cuánto de mi música puede haber en ellas. He estado en sus conciertos, tengo sus discos y creo que lo que hacen es extraordinario. Si les he influido, aunque solo fuera un poquito, es algo que me saca una sonrisa, claro.

¿Qué formación te va a acompañar en directo para presentar el álbum?
No va a haber guitarras para las canciones nuevas: bajo, batería, cantante de apoyo que también toca teclados y alguien que se encargue del sintetizador y de algunas cosas más. Yo solo cantaré. Seguramente apliquemos este tratamiento a canciones más antiguas, aunque podamos utilizar en algún momento alguna guitarra, pero la mayor parte del tiempo me centraré en interpretar y en tratar de conectar con la audiencia más de lo que lo hacía antes.

Ya que hablas de interpretar, entiendo que posiblemente la experiencia acumulada como actriz en los últimos años te haya servido para encarar el directo con una predisposición algo distinta, ¿no?
No sé si actuar ha influido en mi forma de grabar, pero seguro que sí me va a ayudar en los directos, porque creo que estas canciones requieren reforzar lo que sería mi propio personaje, y también me ha ayudado a ponerme las pilas antes de los conciertos, a reforzar mi estado de ánimo antes de salir al escenario. Actuar es como ponerte un uniforme, y te ayuda a sacar una parte de tí que no mostrabas, te enseña a conducir tus emociones e incluso a convertirte en otra persona, y eso se notará en mis próximos directos. Solo he tenido tres conciertos hasta ahora, que podríamos considerar un calentamiento para la gira, y aunque fueron un desafío, fueron también muy divertidos. Espero que Jamie Stewart pueda estar, porque tiene la agenda muy ocupada. Él en directo es increíble y mi banda ahora es fantástica, así que estoy muy ilusionada y con ganas de mostrar mi directo al mundo. Prometo acercarme a España.