“Mucha gente puede decirte que le gusta tu música, pero ¡que te lo diga Jimmy Page!”
Entrevistas / Royal Blood

“Mucha gente puede decirte que le gusta tu música, pero ¡que te lo diga Jimmy Page!”

Adriano Mazzeo — 21-04-2021
Fotógrafo — Archivo

La pausa en la que la pandemia ha metido a la industria musical tuvo reacciones y consecuencias de todo tipo, la gran mayoría negativas. Una de las más comunes resultó ser la ansiedad que generaron los lanzamientos pospuestos en 2020.

El caso de “Typhoons” (Warner, 21), el tercer larga duración de los populares ingleses Royal Blood es un ejemplo clarísimo de esta situación. Por suerte, aquí lo tenemos y suena a lo que debería sonar… y a varias cosas más.

Se explica: una banda que debuta con un disco explosivo, encontrando un hueco donde el rock más lo necesitaba. Royal Blood tomaron ese espacio pequeño, cercano al sonido de otros grupos, pero milimétricamente original, en el que la indecencia de Arctic Monkeys, más el sonido sexual y desértico de Queens Of The Stone Age sumado a una punzante y casi perfecta ejecución de bajo, batería y voz, les dejó sentados cómodamente en el número uno de su país, no sólo con su disco debut homónimo de 2014, sino también con la continuación discográfica de 2017 “How Did We Get So Dark?”. Y ahora les tenemos de nuevo por aquí con su esperado “Typhoons”.

Este dúo de Brighton –Mike Kerr en bajo y voz y Ben Tatcher en batería–, renovó la escena a fuerza de espontaneidad, ofreciendo música simple y concreta, de algún modo, lo contrario a lo que proponía el revival psicodélico que dominaba los charts indies en aquel momento. Una sobria y consecuente actitud en favor del riff rockero clásico les hizo valer la aprobación del mismísimo Jimmy Page, el fanatismo de Dave Grohl e irse de gira con Queens Of The Stone Age y Foo Fighters. Lógicamente, alguien mencionó por aquel entonces que Royal Blood serían los nuevos salvadores del rock’n’roll. Pero el dúo no parece haberse tomado demasiado en serio ese pedido de militancia y vuelve al ruedo con un disco que suena a todo lo que se supone que debería sonar… y a varias cosas más.

Royal Blood optan por el camino menos cómodo y toman algunos riesgos en el consistente “Typhoons”. En concreto los muchachos sacan a relucir influencias electrónicas y sus canciones ganan temperatura y gancho. ¿Ya no suenan tan sucias como antes? Pues no, pero esto no debería ser precisamente decepcionante. Este disco autoproducido suena revitalizante y brutalmente ajustado. Hay una instrumentación más amplia y la propuesta crece en matices y colores sonoros. Sabemos que algún sector de sus fans les juzgará por ello pero al fin y al cabo ¿el rock’n’roll no iba de transgredir reglas?

Hablamos con el amable Ben Tatcher de todo lo que tiene que ver con este lanzamiento que ya se adivina como uno de los más populares que se editarán este año.

Este disco tiene algunos temas que parecen pensados para ser tocados en estadios, antes grandes audiencias. ¿Cómo es lanzar música así cuando en realidad aún no hay planes concretos de volver a girar?
Bueno, ante todo gracias por decir esto ya que nosotros somos admiradores de este tipo de sonido. Es raro, es la primera vez que nos pasa que editamos música y no podemos tocarla en conciertos con nuestros fans alrededor. Así que es un poco extraño pero ¿qué podríamos hacer? Lanzamos el disco igual y eventualmente estaremos tocando en directo de nuevo por todo el mundo. Es todo una cuestión de tiempo, simplemente.

“No nos apetecía hacer otro disco que sonase como el primero o el segundo”.

Una vez me tocó entrevistar a The Black Keys y tenían un requerimiento especial: no preguntarles por The White Stripes. Por el contrario vosotros nombrais a estos dos dúos y otros más en vuestra biografía de los servicios de streaming. ¿El hecho de que seáis sólo dos os hace estar más orgullosos de vuestros logros?
(Risas) Es divertido porque puedo entender perfectamente a The Black Keys pidiendo eso. Cuando estás en un dúo todo el mundo te relaciona con otras bandas de dos integrantes. Siempre surgen las mismas comparaciones. A nosotros nos lo han hecho con The White Stripes y con The Black Keys, y solo pasa porque somos bandas de dos miembros. Sobre todo   eso viene de Estados Unidos, con toda la cuestión de Nashville y otras obviedades. Creo que, para nosotros, el trabajar sólo Mike y yo hace todo más sencillo. Las decisiones se toman con mucha rapidez y así logramos este sonido heavy, pero dinámico, interesante de escuchar y posible de tocar en directo. Para mí es fantástico.

¿En qué sentidos crees que Royal Blood estáis dando un paso al frente con “Typhoons”?
Creo que probamos muchas cosas nuevas para nuestra música. Este disco lo produjimos nosotros mismos y ese proceso fue mucho más lejos que en nuestros trabajos anteriores. Hay cuerdas, sintetizadores, vocoders, etcétera. Quisimos expresarnos en el desafío experimentando con nuestro sonido y quisimos… ¡progresar! No nos apetecía hacer otro disco que sonase como el primero o el segundo. La idea fue siempre progresar, evolucionar y para eso debes tomar ciertos riesgos y probar nuevas ideas.

Este es otro de los tantos discos retrasados por la pandemia y la mayoría de sus canciones fueron terminadas en 2019. ¿No hubo la tentación de volver a ellas y cambiarles partes o arreglos en todo este tiempo?
¡Sí! Totalmente. Eso nos pasó mucho con el primer disco. Para aquel entonces aún no teníamos un contrato, nadie nos conocía, estábamos en el estudio grabando maquetas de canciones como “Figure It Out” y “Ten Tonne Skeleton”. Y una vez que conseguimos nuestro contrato a partir de esas canciones, volvimos al estudio a intentar mejorarlas y allí nos dimos cuenta de que esas maquetas eran las correctas, que había algo especial en esas versiones. Posiblemente la energía y el momento en el que se hicieron. No pudimos mejorarlas, entonces cuando llegamos a este disco, básicamente hicimos maquetas muy buenas de las canciones. Y mucho de lo que se usó para “Typhoons” viene de las primeras ideas al respecto, que eran muy guay y tenían un espíritu que no podríamos reemplazar nunca. Con canciones como “Boilermaker” por ejemplo, tenemos una maqueta en la que la batería sonaba súper cool pero no la tocaba yo, era un loop. Cuando logras un sonido así, una sensación tan buena, es casi imposible mejorarla, como en el caso de “Boilermaker” que quedó increíble. Son los peligros de pensar demasiado y que las cosas no queden tan excitantes como en su forma primaria.

“El rock’n’roll fue hecho para pista de baile, pero la música disco se convirtió en la “dueña” de la pista porque tiene mejores beats”.

Respecto a “Boilermaker”, este tema en concreto lo produjo Josh Homme de Queens Of The Stone Age ¿Cómo fue trabajar con él aquí para vosotros dos y para Mike en las Desert Sessions?
Giramos mucho con Queens Of The Stone Age en 2019 y Mike participó en las Desert Sessions, tocando y también en la producción de ese proyecto. Nos hicimos muy amigos con Josh. Él siempre ha hablado muy bien de nosotros, así que nos propusimos hacer más música juntos. Cuando le mostramos el esqueleto de “Boilermaker” le encantó, aunque también hicimos juntos una canción llamada “Space” que formará parte de la edición deluxe del disco.

¿Hubo la tentación de incluir más músicos para poder cumplir con las partes de teclados, sintetizadores, etcétera, que hay en “Typhoons”?
Totalmente. Con el segundo disco tuvimos dos coristas viajando con nosotros. Hicieron un trabajo de armonías maravilloso. La otra forma de hacerlo era con un ordenador y, si bien nos interesa progresar y adaptarnos a la tecnología, un ordenador no es algo que funcione muy bien en el escenario (nota: a nivel visual/estético). Amamos la música en vivo y el hecho de que la gente la toque en un escenario. Incluso el feeling que te dan los errores en vivo son algo atractivo para nosotros. Y en este disco hay mucho para trabajar en ese sentido. Yo llevo un pad de samples al lado de mi batería, mayormente arreglos de percusión. Así está evolucionando mi kit de batería (risas). Pero las partes de teclados llevan otro tipo de trabajo y vamos a tener que agregar gente a nuestro escenario.

¡Así ya podréis evitar las preguntas sobre otros dúos!
(Risas) ¡Exacto! Pero, sabes, el núcleo de Royal Blood seremos siempre Mike y yo. Todo lo hacemos en el estudio, pero por lo demás se trata de darle a los fans una buena experiencia en vivo y al mismo tiempo disfrutarla nosotros, claro. Es divertido tener más gente tocando contigo. Es parte de lo bueno, creo.

En algunos momentos del disco se pueden apreciar sonidos cercanos a artistas como Daft Punk o Justice. ¿Cómo fue que se os ocurrió ir en una dirección más bailable?
Bueno, creo que a la gente le gusta bailar, incluyendonos a nosotros. No nos olvidemos de que el rock’n’roll fue creado en este mundo, y muchas veces nos olvidamos de la parte del “roll” (nota: en este caso el significado puede ser “balancear”, “ondular”, “mover”). El rock’n’roll fue hecho para pista de baile, pero la música disco se convirtió en la “dueña” de la pista porque tiene mejores beats y sonidos para este propósito. Bandas como Daft Punk o Justice son eso, con sus teclados poderosos. Ellos mezclaron estos géneros antes que nadie y nosotros emulamos ese sonido desde una perspectiva diferente, desde lo que ofrecen un bajo y una batería. Definitivamente este tipo de música siempre ha estado dentro nuestro como una gran influencia, solo que no necesariamente surgió en discos anteriores.

“Queríamos un sonido gordo, pero al mismo tiempo limpio y preciso”.

El disco suena muy apretado, parecido a cuando tocáis en directo. ¿Qué tan obsesivos podéis ser Mike y tú en lo que tiene que ver con la perfección del audio?
Mike es una auténtica bestia en este sentido. Me puede llegar a volver loco en las largas jornadas de estudio porque siempre tiene una segunda conjetura o teoría para todo. Y también se exige a sí mismo hasta un punto que a veces no puede manejar, lo cual es genial, porque ama hacerlo de esa manera e intentar siempre ser el mejor músico posible, sonando de la mejor manera. Durante este tiempo muchas cosas han cambiado. Mucho del equipo que usamos ha cambiado, así como las formas de hacer las cosas, los procesos, etcétera. Como batería amo lo simple. He tocado la batería durante casi toda mi vida, así que sé cómo suena un buen kit de batería y cómo puedo hacerlo sonar. Por eso nos hemos metido a fondo en el sonido, sobre todo por el hecho de haber producido el disco nosotros mismos. Queríamos un sonido gordo, pero al mismo tiempo limpio y preciso.

¿Qué puedes decirme de la experiencia de presentar el nuevo single “Limbo” a través del video juego Roblox? ¿Os sentís parte de un futuro extraño?
¡Sí! Es decir, es genial estar involucrado en este tipo de cosas. Yo crecí jugando al “Tony Hawk Pro Skater 2” y allí estaba “Guerrilla Radio” de Rage Against The Machine, de quienes me hice fan. También descubrí a otras bandas y artistas gracias a eso. Es una manera muy buena de llegar al público porque no sólo estás jugando sino que inconscientemente estás escuchando una canción mientras juegas y disfrutas de un juego. ¡Es un win-win!

El mismísimo Jimmy Page os ha destacado como su grupo favorito del rock inglés actual y también habéis logrado ganar muchos prestigiosos premios en el Reino Unido. ¿Cómo funcionan estos reconocimientos con vosotros? ¿Os dan confianza o más bien os generan presión?
Definitivamente hay un poco de cada cosa, nos da mucha confianza en nosotros mismos y también nos añade presión. Debes saber que Jimmy Page fue una de las primeras personas que nos reivindicó en público, y él fue una de nuestras principales influencias a la hora de comenzar con Royal Blood. Que viniese al backstage y nos dijera cuánto disfruta de nuestra música fue un gran halago, porque… Mucha gente puede decirte que le gusta tu música, pero ¡que te lo diga Jimmy Page! Es uno de los mejores guitarristas de rock que jamás hayan existido.
Pero obviamente también genera presión porque mucha gente te tiene en cuenta y tú no quieres decepcionar a nadie o hacer un mal show. Nunca.

Tres colaboraciones que definen a Royal Blood:

1) La reivindicativa: “The Ground Below (Royal Jewels Mix)” (Run The Jewels feat. Royal Blood, 2020).

Este tema es explosivo incluso antes de que se abra el hi-hat de Ben Tatcher y el bajo de Mike Kerr plante un cimiento irrompible sobre el que Killer Mike gritará sobre un Dios que destruye como Godzilla a Tokio. Sónicamente es todo lo que se puede esperar de esta combinación: un rap rock en toda regla, algo así como una extensión actual de la banda sonora de “Judgment Night” de 1993. Guiños a Rage Against The Machine, Led Zeppelin y una producción rompemuros para uno de los tracks más intensos de la historia del dúo de Brighton.

2) La psicodélica: “Crucifire” (“Desert Sessions 11 & 12”, 2019).

Mike Kerr actúa como cantante, bajista, percusionista, pianista y guitarrista en los volúmenes 11 y 12 de las Desert Sessions de Josh Homme. Su protagónico más destacable se da cuando es la voz líder en “Crucifire”, un track de solo 1:46 minutos, directo a la yugular. Kerr despliega todo el carácter seductor de su voz sobre una base insistente en la que la baqueta derecha de Carla Azar (Autolux) suena como el golpeteo de un pistón a alta velocidad.
Los coros de Jake Shears de Scissor Sisters funcionan maravillosamente con la voz de Kerr y ¿qué sucede cuando se llega al precipitado final de este tema? Pues lo obvio: te quedas con ganas de que dure mucho más.

3) La mainstream: “Times Like These” (cover de Foo Fighters a cargo de Live Lounge All Stars, 2020)

Esta canción, gestada por la Radio 1 de la BBC de Londres, surgió como respuesta a la incertidumbre derivada de la pandemia del Covid-19. Aquí ambos integrantes de Royal Blood prestaron sus servicios para esta acústica y emotiva versión (incluso más que la original) del clásico “Times Like These” de Foo Fighters. La participación del grupo como parte de Live Lounge All Stars es casi anecdótica, pero resulta interesante ver la lista de invitados a esta sesión –en la que los músicos grabaron desde sus casas–, para comprender el fenómeno y la importancia de Royal Blood, sobre todo en su Inglaterra natal. Algunos compañeros de Kerr y Tatcher aquí son Dua Lipa, Dave Grohl, Chris Martin, Sean Paul, Ellie Goulding y Yungblud.

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