ANTE EL INMINENTE LANZAMIENTO DEL TERCER ÁLBUM DE PLACEBO TUVIMOS LA OCASIÓN DE CHARLAR CON ELLOS EN LAS TRIPAS DE BENICÀSSIM. ESTE NUEVO DISCO DE LOS CREADORES DE “TEENAGE ANGST”, “NANCY BOY”, “PURE MORNING” Y OTROS CLÁSICOS DEL POP DE LOS NOVENTA, SERÁ, O UN NUEVO PASO AL FRENTE, O UNA SIMPLE PROLONGACIÓN DE SU OBRA ANTERIOR. EL HECHO ES QUE AQUÍ ESTÁN DE NUEVO, PUNTUALES COMO DE COSTUMBRE (UN DISCO CADA DOS AÑOS), Y CON UN SONIDO YA INCONFUNDIBLE. LLÁMALO SONIDO PLACEBO O, PARA EL CASO, MÚSICA DE MERCADO NEGRO.

Adelantando la entrevista unos minutos para poder ver a una de sus últimas bandas británicas favoritas, -Six By Seven-, Steve Hewitt, Stephan Olsdal y Brian Molko nos reciben en la zona de prensa para contestar a nuestras preguntas. Brian se queda rezagado (y un poco arisco), en el pequeño plató de la organización para atender a otro compañero de la prensa. Hewitt y Olsdal nos siguen hasta la sala de ordenadores en la que se realiza la entrevista entre ruidos de módems, teclados, el motor ensordecedor del aire acondicionado y la música de fondo del escenario Viaje A Los Sueños Polares. Tal como esperábamos tanto Hewitt como Olsdal se muestran receptivos, relajados y con el semblante alegre. Como ilusionados por su nueva visita a uno de sus países y festivales favoritos. “Éste es el mejor festival de toda la jodida Europa”. Se lo están pasando en grande. Bien comenzamos.

Tras una pequeña charla a propósito de su libro biográfico en español, recién publicado, empezamos a charlar sobre el nuevo disco “Black Market Music” (Virgin/Hut, 2000), un álbum que se nos presenta como el definitivo de la banda. El disco contiene un total de doce muestras de pura esencia Placebo con nuevos matices que lo diferencian de sus anteriores piezas y que ayudan a evolucionar al sonido de la banda. Durante este año y ante la impaciencia de los fans, se ha especulado en medios y en la red sobre sus nuevas composiciones, tanto que Olsdal se atrevió a anticipar cómo sonarían. Si su debut, “Placebo” (Virgin/Hut, 96), fue una fiesta y el segundo, “Without You I’m Nothing” (Virgin/Hut, 98), supuso un bajón, se suponía que este tercer disco volvería a ser otra fiesta. “La verdad es que aquello lo dijimos un sábado por la noche y no sabíamos exactamente lo que estábamos diciendo (risas). No es que sea un álbum como el primero, pero es más alegre y positivo que el segundo, desde luego. En este álbum nos sentimos mucho más seguros de nosotros mismos. Es un álbum como regenerado, cargado de energía.

“Nosotros nunca hemos sido como esas bandas que pretenden ser los Beatles. Nunca”

En el aspecto de la producción es como si tuviera una nueva energía. Tiene otro nivel, creo que el clima es más grande. Es más profundo. Ha sido una producción muy elaborada basada en el rock’n’roll. Hemos hecho lo que queríamos hacer. Anteriormente habíamos hecho las cosas bien en el momento adecuado. También hemos cometido menos faltas que en el disco anterior. Aunque en éste vimos que las cosas ya nos estaban saliendo como habíamos planeado, pensamos que si habían pasado entonces podían volver a pasar. Era como si tuviéramos el control de la situación. En definitiva nos sentimos muy contentos con el resultado del disco”. Si, en el anterior disco, la producción corría a cargo del reputado Steve Osborne (U2, Happy Mondays entre otros), esta vez ha corrido a cargo de Paul Corkett, responsible y técnico habitual de la escena rock británica. “Es muy bueno en la producción de grupos de rock. Es un tío sorprendente y por eso es muy popular. Tiene su propio equipo de producción. Las decisiones no se tomaban solamente por parte de la banda, ni únicamente por parte de Paul, simplemente salían de todos juntos. Creo que, de los tres, es el álbum con la producción más propia de Placebo. El primero fue el álbum de una banda muy joven, sin mucha experiencia en el estudio, lo grabamos en tan sólo tres semanas y suena muy vacío. En cambio, el segundo está sobreproducido y este último está más equilibrado, diría que suena incluso como más americano”.

Entre algunas de las cosas que destacan del disco a modo de novedad, nos encontramos con alguna colaboración, algo que se está haciendo habitual entre las bandas de rock (esa nueva forma de decirle al público ¡eh, mirad quiénes son nuestros colegas!). Sin ir más lejos, Placebo han contado con un personaje capaz de añadir nuevos elementos a su música. Se trata del rapero americano Justin Warfield. “Es otro tío alucinante y rapea de un modo increíble. Pensamos que podía añadir nuevos matices. Creemos que la gente podrá entender todos esos elementos y cambios que hemos introducido, porque en el fondo el disco sigue siendo puramente Placebo”. También nos encontraremos con la cantante y guitarrista Caroline Fynch y el guitarrista Severe Loren de la banda Linoleum, así como con Rob Ellis, batería y arreglista de PJ Harvey. Y debe haberles resultado sencillo conseguir esas colaboraciones, porque Placebo es una banda que goza de una fama y un reconocimiento que difícilmente alcanzan muchas de las bandas del actual panorama rock británico. “La escena del rock británico está bastante débil, por no decir muerta. Pocas son las bandas que nos interesan actualmente, Six By Seven, por ejemplo, están entre ellas. Por otro lado, la escena de pop británica de gente como Boyzone y cosas así está muy fuerte y en mejores condiciones. Y eso es bastante triste, porque este tipo de grupos, las boys bands, han captado al público adolescente y han conseguido mayor repercusión que otros grupos infinitamente más interesantes”. De todos modos, siempre hemos sido conscientes de que Placebo no forman parte de lo que se dio en llamar brit pop. Quizás las distintas nacionalidades de sus componentes les hayan ayudado a ver las cosas con mayor perspectiva. “Nosotros nunca hemos sido como esas bandas que pretenden ser los Beatles. Nunca”. Volviendo al disco, “Black Market Music” es un álbum que nos descubre a unos Placebo radiantes y vigorosos, con algunos momentos tiernos y otros depresivos, siguiendo esa líneas que tan hondo caló en el público. Entre las novedades, además de esas colaboraciones ajenas de las que hablábamos, destacan nuevas texturas sonoras y algún que otro guiño a la electrónica. Y es que las canciones de Placebo jamás han cerrado las puertas al lenguaje electrónico (recuérdense las remezclas a cargo de Adrian Sherwood, Les Rhytmes Digitales o Alpinestars). “Elegimos a la gente que remezcla nuestros temas una vez hemos escuchado bien el trabajo que han realizado individualmente o para otros artistas. Nos gustan muchos los resultados y de ahí que estemos convirtiéndolo en una costumbre para algunos singles”. Hablando de singles, el primero extraído del disco fue “Taste In Men”, el tema que lo abre, una suerte de “Pure Morning” acelerado y con flirteos electrónicos incluidos. En él se incluía una versión del “John & Mary” de Robert Palmer, mientras que en el segundo sencillo, “Slave To The Wage”, se incluirán dos nuevas piezas (“Leni” y “Bubblegum”), junto a una versión del “Holocaust” de Big Star. Aunque de eso hablaremos largo y tendido en una próxima cita. Hasta entonces mejor disfrutar de ese trabajo cien por cien Placebo que es “Black Market Music”. En definitiva, un álbum esencial y recomendable para los seguidores habituales de la banda y un bocado exquisito para profanos.