Stuart Murdoch alma máter de Belle & Sebastian debuta como director de cine en “God Help The Girl”. Y sí, va de niñas indies en Glasgow.

No hay indie popero que cien años dure. Puedes pretender vivir en un eterno complejo de Peter Pan, vestirte con ropa de segunda mano como Conchita Velasco en los 60, cantar melodías adolescentes e historias sobre chicas que hace dos días que han entrado en la universidad y tres que han tenido la regla, pero al tiempo y a la alopecia nunca les engañas. Pillamos a Murdoch en la carretera (“camino de las Highlands”) con su mujer y… ¡demonios! ¿Qué es eso que se oye en la lejanía? “Es el llanto de Denny, mi hijo”. ¿Danny, como Danny Zucco? “No, Denny como Denny Doherty de The Mamas and the Papas, Denny como Denny Laine, de los Wings de Paul McCartney”. Hace nada, te gustaba una chica que escuchaba Belle and Sebastian. Hace nada, el guiri en el FIB era un ser exótico. Hoy, Stuart se sube a los escenarios pendiente del neonato que, por lo demás, ha llegado con otro parto largamente esperado, el de su primera película, mientras tú te deshaces de las camisas de tu padre y ya no te aciertas a taparte las entradas con el flequillo.

¿Cómo fue el proceso de producción de “God Help the Girl”?

En 2006 ya tenía seis o siete canciones… Entonces empecé a escribir el guion. Nunca lo había hecho, pero pensé que podía hacerlo. Conocía a los personajes, así que solo tenía que tratar de escucharlos y escribir lo que decían.

¿Es “God Help the Girl” un proyecto de Belle & Sebastian?

Sí y no. El grupo ha colaborado, pero no es propiamente su trabajo. Dos de las canciones (“Act of the Apostole” y “Funny Little Frog”), eso sí, aparecieron en discos de Belle & Sebastian, pero en un principio fueron compuestas para “God Help the Girl”.

En Sundance (donde se llevó premio), dijiste que quien más te había influido era John Hughes… Uno diría que la película tiene más de Nouvelle Vague, con sus triángulos de amistades amorosas a lo “Jules et Jim” y de Jacques Démy, por las coreografías cándidas y los colores rabiosos que otra cosa…
Las relaciones entre los chavales y el optimismo que desprenden es algo muy de película estadounidense. Pero soy europeo, por eso quizás se parezca más a una película de Godard o Démy.

¿Es “God Help the Girl”, con su febril optimismo pop, una especie de salvavidas para una generación de adolescentes que se ve perdida por la situación económica?

Cuando escribí las canciones me dejé llevar por mi alma y cuando rodé la película, lo mismo. Es irreal, es optimista, es una fantasía. Viene de mi pasado. Fui un niño enfermizo e intenté que la película compensara esa juventud que no tuve. Es el relato de ese verano perfecto que nunca tuve. Espero que a la gente no le moleste que intente ser feliz a pesar de lo mal que lo está basando la juventud.

Hablando de enfermedad, en el pase de prensa algunos criticaron la visión que se da de la anorexia…
Yo pasé por eso y tengo amigos a los que les ha ocurrido… Era una cosa muy sencilla que mostrar en el cine. No quería que se viera la anorexia como algo dramático. No es una mentira. Es real. A veces, cuando alguien se sienta contigo en un hospital y te dice que te vas a poner bien, ocurre. A mí me pasó.


Dices que Eve (interpretada por Emily Browning), la protagonista, siempre ha estado en tus canciones: ¿es tu doppelganger femenina?

No, es más bien el tipo de persona que me habría gustado conocer en el hospital.

¿Será “God Help the Girl” la “Quadrophenia” de la generación Fiber?

Es gracioso que digas eso, porque esa es la ambición del productor. “God Help the Girl” no quiere retratar la escena musical como lo intentaba “Quadrophenia”. Pero si dentro de 20 o 30 años hay personas que ven la película estaré muy contento.

Sin embargo, no es difícil reconocer en la forma de vestir y de actuar a un segmento inconfundible de los aficionados al indie…

Es porque es honesta en su representación de los chicos de Glasgow con los que me encuentro por la calle. Es una fotografía de cómo era estar en Belle And Sebastian en Glasgow en 1996.

¿De verdad hacía ese sol?

Bueno, tal vez esa sea la única traición…

Bautizaste a tu grupo Belle & Sebastian por una serie infantil francesa de los sesenta: ¿sigues viendo televisión europea?

No veo cosas nuevas, la verdad. Estoy muy retrasado. Es la historia de mi vida, nunca tengo tiempo para nada.

Yo te hacía viendo maratones de “El Santo” y “Los Vengadores”…

Pues no. Lo último que he visto ha sido “Seinfield” y “El ala oeste de la Casa Blanca”, que también me gusta mucho.

¿Y en cine?

“Boyhood”, de Richard Linklater, me gustó mucho. Es una de las mejores películas de los últimos tiempos. Ah, y una película que se llama… ¿“Roma ciudad abierta” o algo así? No la había visto antes, y me pareció maravillosa.

Para acabar, como gurú del pop, ¿es “Shake It Off” de Taylor Swift tan buena canción pop como dice la crítica?

No la he oído, estoy muy liado y no escucho la radio comercial, solo Radio 6.

Se parece al “Hey Ya”, de Outkast…
Creo que soy la única persona del planeta a la que no le gusta esa canción.