“La situación actual tiene mucho que ver con este disco”
Entrevistas / Melenas

“La situación actual tiene mucho que ver con este disco”

Alberto Bonilla — 11-05-2020
Fotógrafo — Dani Cantó

Hay algo de premonitorio en “Días raros” (Elsa Records/Snap! Clap! Club, 2020). Como si el cuarteto navarro Melenas hubiese adelantado este confinamiento en el que las emociones a través de la ventana se han afianzado ante un escenario plagado de incertidumbres.

Hablamos con ellas de su nuevo álbum, de cómo se siente este encierro social desde las profundidades del propio encierro personal pero, sobre todo, de cómo el poder de la música puede darle la vuelta a todo esto.

¿Cómo ha ido el encierro?
Hemos estado bastante entretenidas con las salidas de adelantos y preparando el lanzamiento del disco. En este escenario de confinamiento, está siendo una preparación de otra manera, especialmente por no poder ensayar. Pero a nivel de horas, esfuerzos e implicación ha sido lo mismo que en una situación normal. Seguimos viviendo Melenas con la misma implicación y los planes a medio plazo están intactos… De momento las fechas más inminentes se han pospuesto unos meses y habrá que ver cómo va evolucionando todo. La incertidumbre es continuada, pero nada que no vivan también otros sectores.

Hablando de sectores, ¿creéis que está habiendo una implicación suficiente de las instituciones para apoyar al sector de la cultura o echáis de menos más apoyo en esta situación?
Como siempre, la cultura acaba relegada a un plano totalmente secundario. Siempre es lo último. En una situación de crisis como esta, hay una batería de medidas urgentes que no tocan a la cultura de forma específica. Es una mentalidad que no puede ser, ya que es un bien muy necesario sobre todo para mantener el pensamiento activo en esta etapa de encierro… En otros países como Francia se ha contemplado mucho más el tema de ayudas a la cultura. Es importante que se pueda incentivar de alguna otra manera a toda la gente que está implicada en el sector y que va a sufrir muchísimo. Todavía no sabemos hasta qué punto nos va a afectar, qué aforos vamos a tener, cuánta programación se va a caer… Nosotras no vivimos de la música pero necesitamos los ingresos de los conciertos para poder seguir haciendo cosas. La gente tiene que pensar que no son solo los artistas, son muchas profesiones que están alrededor de la música.

Hace unos meses ya os veíamos en ‘Un país para escucharlo’ de la televisión pública, ¿ha cambiado algo en la música de los últimos años para que un grupo como el vuestro, procedente de una esfera más underground, pueda ser uno de los representantes principales de la esfera local de un lugar concreto?
La tipología mainstream y underground se está fusionando de forma progresiva. Igual nosotros puede que pertenezcamos a una esfera algo más underground, pero nosotras estamos en festivales con un público más generalizado. Desde hace tiempo industria e instituciones están prestando más atención a la música que viene de los márgenes. Es cierto que este programa focaliza en ciudades concretas y Pamplona no es una gran ciudad, pero siempre ha dado bastante que hablar. Hay una escena propia muy marcada a pesar de lo pequeños que somos.

¿Creéis que el Nébula, el bar que os vio nacer, se os ha quedado pequeño?
¡Qué va! Es enorme. Tiene hasta dos plantas (ríen). Estamos deseando tocar ahí porque nos encanta tocar en sitios pequeños más que en escenarios grandes. Pero lo del Nébula para nosotras es como pensar si tu casa se ha quedado pequeña…

Lo digo porque en las entrevistas siempre mencionáis a bandas como Kokoshca, Exnovios, Los Jambos… Siempre han sido vuestras referencias, pero quizás en los últimos años seáis la banda que más lejos ha llegado.
Todo lo que nos ha pasado lo llevamos con sorpresa porque lo que nos ha ido sucediendo ha sido totalmente inesperado. Y cuando la gente nos dice estas cosas de verdad nos planteamos si esto que ha pasado es real. Nosotras quizás salimos más en medios pero no hemos crecido más que Kokoshca, por ejemplo, que llenan salas. Son grupos con más trayectoria y es cierto que en nuestro caso ha sido más exprés pero no creemos que hayamos llegado más lejos. Quizás esa idea nace de haber tocado bastante fuera y en muy poco tiempo. Hemos tenido una muy buena aceptación en el extranjero y parece que tu grupo sea algo más, pero a nivel estatal… Esas bandas tienen mucho más público que nosotras.

“Quizás más lejos, pero no hemos llegado más alto que nuestros referentes”

¿Cómo ha cambiado todo desde ese 2016 en el que empezabais a dar vuestros primeros pasos? ¿Qué habéis aprendido y qué hubierais querido dejar de aprender?
Hubiésemos querido desaprender el tema de las cuentas, que es lo peor. Es lo más aburrido de Melenas así que lo hemos delegado a una asesoría. Pero en lo positivo, hay muchísimas cosas. Convivir las cuatro e ir conociéndonos… Por otro lado, también hemos ido cogiendo más confianza en directo y eso hace que vayas disfrutando más cuando tocas. ¡Imagínate que alguna no sabía ni lo que era un rider! Melenas es un tipo de proyecto en el que sabes que vas a seguir aprendiendo siempre, pero no nos vamos a poner en momento emo.

Si algo caracteriza a vuestra música es que conseguís hacer de la melancolía canciones para el baile. Son melodías pop, sencillas, que llegan muy fácilmente… ¿Diríais que eso es lo característico del sonido Melenas?
Sí, es lo que nos representa a nivel personal. Somos un poco de mente melancólica, de soñar despiertas… Eso es algo que se refleja en las letras. Somos muy inquietas y todas tenemos un motorcico dentro.

Os leía en alguna entrevista que la técnica es menos importante que las canciones en sí…
Creemos en la importancia de las canciones. Obviamente nos gusta que estén bien ejecutadas pero lo que prima es la canción. El virtuosismo nunca será un objetivo para nosotras. El objetivo es la canción, pero jamás nos vamos a obsesionar con sonar técnicamente impecables. El sonido amateur nos gusta mucho y nos gustan muchos grupos que suenan así.

“Creemos en la importancia de las canciones. Nos gusta que estén bien ejecutadas pero lo que prima es la canción”

Con vuestro debut decíais que queríais al “hijo” tal y como había salido, ¿cómo ha sido este segundo embarazo?
En el primer disco improvisamos muchísimo más. Fuimos a grabar con tres meses de ensayo tan solo y con canciones a medio acabar. Lo grabamos en dos tandas y fue todo sobre la marcha. Este disco lo hemos pensado mucho más. Sabíamos cómo queríamos que sonara en su totalidad pero también con sus peculiaridades. Hemos dejado espacio para que en el estudio pasen cosas. También estuvimos trabajando previamente la producción y nos estuvieron ayudando Jaime Cristóbal (Souvenir) y Tamu (Ex novios). Les admiramos y nos importaba mucho su opinión. Ellos con su visión externa eran capaces de poner en palabras las cosas que nosotras queríamos hacer. También cambiamos de estudio de grabación y probamos a grabar con Karlos Osinaga, con el que habíamos trabajado unas demos, y pilló muy bien cómo queríamos sonar. Junto a Guille F. Mutiloa (Wilhelm) en los teclados conseguimos dar con lo que queríamos hacer.

Habéis comentado alguna vez que Oihana (voz principal) se ocupaba especialmente del tema de las letras, ¿ha cambiado algo en este nuevo disco en ese proceso creativo?
Oihana siempre trae la idea principal. Esas ideas las ensayamos en el local entre las cuatro y les damos la forma completa. En esta ocasión sí que hemos confeccionado más la letra entre todas. Teníamos reuniones de demencia para hacer letras, insoportables, pero hemos trabajado mucho en conjunto

Siempre habéis destacado vuestras influencias pop, garaje, punk… ¿cuáles han sido en este disco?
Lo que va surgiendo en el estudio siempre refleja un poco lo que estás escuchando. Nosotras cuando hacemos las canciones no es que queramos sonar como algo concreto, pero luego sí que vemos los gustos reflejados en lo que hemos hecho. En este disco hay una mayor amplitud estilística. La instrumentación es más rica porque ahora hay canciones con varios teclados, por ejemplo. Se puede apreciar una mayor riqueza y cada vez somos más capaces de salirnos un poco de nuestro esquema. Quizás este disco tiene un toque más kraut que el anterior…

“Cada vez somos más capaces de salirnos un poco de nuestro esquema”

¿Por qué ‘Días raros’?
Barajamos un montón de nombres, claro, pero nos fijamos un poco de qué hablaban todas esas canciones, qué era lo que compartían todas ellas. Queríamos mostrar algo que se vive dentro del universo personal, de la propia habitación, de tu espacio personal. Nos pareció que encajaba bastante porque son los días en los que te sientes diferente a lo que gira en torno a ti. Queríamos hablar de ese desajuste entre el mundo interior y el exterior. Esos días también sirven como impulso a estas canciones.

Habéis pasado de hablar de ‘Alfajarín’ a tratar otros lugares como ‘En Madrid’, ¿es una demostración de cómo habéis cambiado?
Nos gusta evocar a lugares. ‘En Madrid’ quizás sea la historia más concreta de todas las del disco, pero no nos hemos pasado a lo urbanita.

En canciones como “Ciencia ficción” o “No puedo pensar” da la sensación que habéis vivido mucho en lo personal… y, a decir verdad, tampoco sois tan mayores.
¡Es que somos bastante mayores y bastante intensas! “Ciencia ficción” habla de esos días que te apetece estar sola en casa con tus libros, discos… Un poco lo que está pasando ahora con el confinamiento. Lo que pasa con Melenas es que muchas veces sientes que el tiempo no para y que no tienes tiempo para ti misma. Es un deseo profundo de que te dejen en paz.

¿Podríais decir que donde antes había más amor ahora hay más desapego?
Siempre tenemos el objetivo como de darle la vuelta a la bajona. Creemos que en nuestras canciones se respira un mensaje optimista, de salir de un poco de lo malo, aunque sí, siempre estamos un poco abajo.

“Queríamos hablar de ese desajuste entre el mundo interior y el exterior. Esos días también sirven como impulso a estas canciones”

Quizás el título más enigmático y menos melancólico sea ‘Los alemanes’, ¿de qué habla?
Cuando empezamos a ensayar “Los alemanes” nos parecía que tenía ese toque de canción alemana. Con ese patrón rítmico y ese bajo que tiene un punto kraut. También tenía un toque de misterio y por eso empezamos a construir esa letra que habla de un plan oculto, de una escapada misteriosa. Y eso derivó en llamarla así, además de porque se refiere a Los alemanes de Pamplona, el lugar, que coincide que podría ser un lugar donde esa acción se llevase a cabo.

A diferencia de vuestro debut, “No puedo pensar” tiene ese toque Melenas, pero falta la luminosidad anterior en favor de algo más oscuro…
Es un poco lo que sale. “Primer tiempo” y “3 segundos” tienen ese toque luminoso del anterior disco, pero quizás la balanza se ha equilibrado más hacia un lado dark en este disco. Igual sí.

Hablabais de que las canciones de Melenas parecen hechas para esta etapa de confinamiento…
Nos ha pasado en muchas de las canciones. Ha sido una coincidencia porque hablamos mucho de las cosas que le pasan a uno mismo desde su habitación. Justamente nos hicimos unas fotos de promo antes del Estado de alarma en las que mirábamos desde una ventana y mira… La situación actual tiene mucho que ver con este disco.

El videoclip de “3 segundos” es una delicia, pero hace unas semanas estrenabais “No puedo pensar” grabado con Super 8 en Igeldo, que también está muy bien trabajado… ¿qué importancia le dais a lo audiovisual?
A todas nos gusta mucho el mundo audiovisual y queremos que las cosas que hacemos estén trabajadas. Nos gusta contar con personas con las que sabemos que vamos a poder trabajar bien porque somos afines a lo que hacen. Siempre hay limitaciones por tema pasta, dinero… Pero a la vez los resultados molan mucho y nos quedamos contentas. “3 segundos” lo grabamos en un día, pero fue una jornada divertidísima y sin parar.

Un parque de atracciones como Igeldo puede ser representativo del sonido de Melenas, ¿no?
Sí, bastante. Si fueras un parque de atracciones, ¿cuál serías? Pues Melenas sería Igeldo seguramente. La canción tenía que ver con el rollo de quedarse anclado en el tiempo y el parque y la grabación con Super8 acompañaba totalmente. En las montañas rusas sucede una acción de idas y venidas que encaja bastante con la canción.

Austin, Inglaterra, Francia, Holanda, New York Fashion Week…¿ha llegado todo pronto? ¿Qué sueños os quedan por completar?
Nos encantaría girar por Europa ahora, pero no es que nos haya llegado pronto, es que nosotras lo hemos buscado un poco. El viaje a Austin al SXSW lo pagamos con los ahorros de los conciertos que habíamos hecho. Nuestro plan es tocar, y hacerlo fuera nos llama muchísimo. Musicalmente, creemos que somos más comprendidas fuera.

“Musicalmente, creemos que somos más comprendidas fuera”

Contáis con una distruidora a nivel internacional, Trouble in Mind. Eso ayudará.
Sí, lo estamos notando ya. Es un sello americano que cuenta con grupos con muchísimos seguidores y nos abre a ese público. Ellos nos contactaron después del primer disco y hemos mantenido la relación hasta que se han implicado en la distribución de este álbum. Todavía nos preguntamos cómo hemos podido normalizar esto.

¿A qué tiene miedo Melenas?
A las salas vacías. La situación actual no da muchas esperanzas. Lo peor que le puede pasar a una banda es que no tenga público y nosotras nos movemos por la ilusión, que es el motor de este grupo. La recompensa a todo el esfuerzo es tocar, no ya por lo económico, sino por la necesidad de difundir tu música. No llegar a la gente da mucho miedo de cara al futuro.

Cuando llegue la ‘nueva normalidad’, ¿seguirá Bon Jovi en la furgoneta como banda sonora para los viajes?
Inevitablemente. Nos pasa que la que más asco nos da (It’s my life) es la que más subidón nos mete.

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