“Estoy siempre persiguiendo polvo”
Entrevistas / Matthew E. White

“Estoy siempre persiguiendo polvo”

Carlos Pérez de Ziriza — 13-09-2021
Fotógrafo — Archivo

Hay entrevistas que nacen torcidas. Esta es una de ellas. Una charla que se iba a mantener por zoom, aplazada varias veces, con un par de plantones de Matthew E. White al periodista. Semanas tratando de encontrar un hueco imposible para agendar una conversación que, finalmente, acaba reduciéndose a un frío y alicaído intercambio de preguntas y respuestas vía e-mail.

Peor aún el remedio que la enfermedad. Seguramente un disco tan poliédrico, vitalista y caleidoscópico como es “K Bay” (Domino/Music As Usual, 2021), el tercero a nombre del músico y productor de Richmond (Virginia, EE.UU.), el hombre que maneja los hilos de los estudios Spacebomb, merecía bastante más. Pero poco se puede hacer cuando su autor no parece tener mucho interés en hablar sobre su trabajo. Esto es lo que dio de sí.

Han pasado seis años desde tu anterior álbum, “Fresh Blood” (Domino, 2015): entre medias has colaborado con Loney Holley en su disco “Broken Mirror: A Selfie Reflection” (Jagjaguwar, 2021), y quería preguntarte si ese trabajo ha tenido una influencia en las canciones de este “K Bay” (Domino/Music As Usual, 2021), si en cierto modo te desvió de la idea original que tenías en mente.
“Broken Mirror: A Selfie Reflection” (2021), mi disco con Loney Holley, fue hecho enteramente de descartes de “K Bay” (2021). Los dos álbumes están muy conectados, pero han acabado publicándose en orden inverso a como fueron concebidos. Es decir, “K Bay” (2021) debería haber salido antes.

“Creí en una familia de trabajadores religiosos, así es el negocio familiar”.

Canciones como “Genuine Hesitation” suenan un poco al Bowie de los setenta, un registro muy distinto al de tus anteriores discos, y te he leído decir que una de las más excitantes técnicas de producción de este disco vino por la idea de grabar algunas canciones dos veces, de repensarlas a conciencia. ¿Te dio la pandemia ese tiempo extra, como ha ocurrido con muchos músicos?
No, este disco fue completado mucho antes de que la pandemia llegara.

Suena vitalista, colorido, despreocupado. ¿El tipo de discos que necesitan estos tiempos?
Bueno, fue grabado durante 2018 y 2019. Se suponía que iba a salir en marzo 2020, hubo que posponerlo y tuvimos suerte finalmente de poder publicarlo. Cualquier relación con la pandemia es accidental.

Hace siete años, en una entrevista para este mismo medio, decías que tus discos favoritos eran de The Band, Simon & Garfunkel, Staple Singers, Dr. John o Blind Willie Johnson. Supongo que las influencias para este disco habrán sido muy distintas.
Todo ese material todavía está ahí, aunque puede que más oculto o más mezclado.

¿Crees que a tus seguidores les puede descolocar el giro que has dado con este disco, o es algo que no te preocupa?
No pienso en mí como alguien que tenga fans o seguidores, solo tipos que me escuchan. Este disco es para cualquiera, para gente que escuche.

¿Te ha influido el hecho de casarte, ser padre y aproximarte a los cuarenta años?
Seguro que es algo que está ahí, pero no es algo que toque de forma específica. Estoy constantemente escribiendo, persiguiendo polvo: a veces cojo una o dos cosas que me gustan y las utilizo, me las quedo para mí.

Leí en una reciente entrevista que decías que tu principal desafío siempre ha sido encontrar tu propio estilo, lo cual es esencialmente tu forma de resolver problemas. Pero, ¿no crees que la falta de un estilo definido al que adscribirte es precisamente una de tus virtudes esenciales?
Aquella fue una buena entrevista, me alegro de que la leyeras. No hablaba de géneros, hablaba más del estilo como una forma de moverse en el mundo de la música, que es específicamente mía. Eso es lo que me parece importante. Los bloques de estilo fundamentales residen en la forma en la que resuelves tus problemas. Mi relación, o mi falta de adscripción a un género determinado (al menos en tu opinión), es producto de mi forma personal de resolver esos problemas. Pero, para mí, en realidad no reside ni aquí ni allá.

Has producido a Natalie Prass, Bedouine, Nadia Reid, Dan Croll o a Alondra Bentley. ¿Cuál de todos esos artistas te ha impresionado más, o te ha dejado una huella más profunda?
Natalie (Prass) es mi favorita para trabajar, sin ninguna duda. Crecimos juntos, nos conocemos hace muchísimos años, y tenemos una relación singular, única. También me gusta mucho la voz de Nadia (Reid). Es increíble, pura magia, me sorprendió mucho.

¿Cuál es la importancia de la religión en tu música? Provienes de un entorno parecido al que ha marcado a otros músicos como Sufjan Stevens o Damien Jurado. Tu padre, tu hermano y tu cuñado son predicadores.
No diría que ahora mismo esté muy presente. Creí en una familia de trabajadores religiosos, así es el negocio familiar. Pero no lo digo de forma irrespetuosa, solo para expresar que estoy totalmente rodeado de gente que tiene mucha fe. Estoy seguro de que eso afecta al lenguaje, a las metáforas que utilizo y a la forma en la que veo el mundo, hasta cierto punto, pero no es algo que ahora mismo suponga una parte central de mi trabajo. Sí que es una parte central de mi educación.

¿Cómo planeas llevar estas canciones al directo?
Ahora mismo está todo muy en el aire, pero estamos cerrando cosas para el 2022. La banda que me acompañará será la misma del disco, forman un grupo espectacular.

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