“Here Comes The Cowboy” (Caroline/Music As Usual, 19), es el cuarto disco en solitario del joven autor canadiense, compositor de canciones atemporales y encantadoras, ahora con un poso más clásico pero el mismo punto extravagante.

El hilarante vídeo de “Nobody”, con Mac Demarco haciendo de extraño y esperpéntico reptil ataviado de vaquero es la perfecta carta de presentación de un trabajo que ha presentado recientemente en el Primavera Sound de Barcelona. Una inquietud sobrevuela la conversación que me conecta con Los Angeles a horas locales intempestivas: ¿Será tan pillo por teléfono como en sus actuaciones? En absoluto: el canadiense se muestra esencialmente tímido.

Me gustaría que me explicaras el sentido del título, si es que tiene alguno. ¿Querías un poco darle la vuelta a la idea del vaquero o usarla irónicamente?
Aprecio la figura del vaquero como personaje icónico y raro del pasado en la cultura occidental. Era alguien en quien podías confiar, pero ha dejado de tener ese significado. En realidad, no estaba tratando de decir algo demasiado específico o de dibujar un personaje que el oyente pudiera entender, sino dejarlo abierto a su interpretación. Desde luego, no es un disco de country o de música de vaqueros, yo no soy ningún vaquero, es sólo algo divertido.

“Lo que hace este disco diferente es que hoy la mayoría de la gente graba de cualquier manera”

Pero lo has utilizado de modo un poco temático, porque hay varias referencias a lo largo del disco, ¿no?
Es un tema recurrente a lo largo del álbum, en cierto modo. Quizá las canciones están escritas más como pequeñas historias, aunque trato temas que me encuentro en mi propia vida: el aislamiento, el escapismo. Aunque nunca es algo súper literal, todo es muy personal.

¿Crees que tus letras son más personales que cuando empezaste?
Sin duda. Mis letras son ahora más personales. He tenido que aprender a meter más lo que siento, y a decir más cosas musicalmente. Antes, me salían cosas raras un poco por accidente, y ahora soy capaz de esculpirlas un poco mejor para llegar a un sentimiento concreto.

No he encontrado referencias políticas, y eso que estamos viendo abundantes discos muy cargados en este sentido.
Es estupendo que haya gente haciendo ese tipo de cosas, pero no es lo mío. Me interesa más la condición humana y el día a día de estar vivo. Ni siquiera soy estadounidense. Creo que los humanos y sus emociones son suficientemente interesantes. Me parece que estamos un poco saturados de política.

Tienes razón, sigue habiendo temas que no caducan. ¿Por qué crees que el amor y todas sus complicaciones sigue siendo un filón para los artistas e interesa tanto a todas las generaciones?
Para mí es una de esas cosas universales. No lo sé, me atraen las canciones que hablan de estar enamorado o no, incluso aunque yo no lo esté. Creo que, de una u otra manera, todo el mundo siente que es algo consustancial al hecho de ser humano. Siempre he sentido una conexión fuerte con la música que trata de ese tema. No sé, simplemente me atrae.

Te sigues tomando las cosas con sana ligereza. Como si no te tomaras muy en serio. Para ejemplo, cómo termina el disco, con esa especie de funk y las risas del final…
Sí, esa canción representa un poco la locura en la que estaba cuando hacía el disco, hubo un poco de presión porque, entre otras cosas, teníamos una fecha límite para terminarlo. Aunque he aprendido más sobre el proceso de grabar, me sentía como si me estuviera dando de cabezazos contra la pared en varios sentidos. Cuando la grabamos nos tomamos un par de tequilas. Al final, esa risa lo que viene a decir es que no había sido para tanto.

El disco suena muy natural y con muchísimo espacio entre los instrumentos. ¿Buscabas este sonido y te fue complicado dar con él?
Quería que sonara como los discos que me gustan. Creo que lo que lo hace diferente es que hoy la mayoría de la gente graba de cualquier manera, sin preocuparse mucho de cómo colocar los micros y estas cosas, y hace el trabajo después, ya sea una guitarra o cualquier cosa. Yo quería que fuera al revés: en lugar de manipular sonidos a posteriori, me puse a aprender mucho de equipo antiguo, técnicas de grabación, e intenté que todo sonara natural. En cierto modo, se trataba de grabarlo a la antigua usanza, aunque también usamos un ordenador. Ha sido más bien una mezcla.

¿Cuál es tu método de trabajo en cuanto a la instrumentación?
Antes, solía trabajar cuando la instrumentación estaba ya hecha, encima de todo, escribiendo las letras. Ahora me siento al piano o con la guitarra y escribo la canción, y a partir de ahí construimos lo demás. O sea, que ya tenemos la canción antes de meternos a grabar, lo cual es en cierto modo interesante, porque me resulta nuevo.

“No quiero hacer nada que me haga sentir incómodo sólo por pensar que me ayudará”

Como decía, en el disco hay algunas cosillas de funk, un poco de psicodelia…¿cómo eliges el ropaje de cada canción?
Es algo que viene marcado por la maqueta original, aunque después, cuando llega la grabación definitiva, podemos probar nuevas cosas y sonidos. Pero es más frecuente que volvamos a cómo sonaba al principio. Por ejemplo, muchas de estas canciones tenían solo cuatro instrumentos y nos quedamos con ello, porque nos parecía que tenía que ser así. Tenía sentido mantenerlo.

La cuestión es que el pop más popular hoy en día tiende a estar sobre producido, con muchísimas cosas rellenando, mientras que este disco destaca precisamente por lo contrario, por ser bastante desnudo.
Sí, quería respetar las cosas como son y que no sonaran a mierda. Me parece que es más difícil hacer algo sencillo que con muchos elementos. No digo que lo que haga sea bueno, pero sí que me interesa más hacerlo así. Estoy pensando por ejemplo en la música clásica: algunas composiciones se basan en una melodía muy simple que todo el mundo puede silbar porque lleva ahí años y años. Eso es lo que buscaba un poco.

Creo que lo grabaste en tu propio estudio de Los Angeles.
Sí, tenía varias canciones antes de entrar. Estoy siempre grabando cosas, haciendo nuevas canciones y después grabando maquetas. Estuvo bien.

Muchos artistas dicen que su último disco es el mejor. ¿Es tu caso?
No lo sé, realmente. Intento no ponerle nota a lo que hago, pero…me gusta. Me gustan las canciones y espero que le guste a otra gente. Esto es todo lo que puedo decir, no tengo ni idea de si es el mejor o el peor. Esperemos que guste.

Me resulta un poco difícil definir tus influencias, pero supongo que esto es bueno. ¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?
Últimamente sólo escucho música japonesa. Sigo desde hace tiempo a la Yellow Magic Orchestra. Los tipos que la integran han ido en todo tipo de direcciones, electrónica y otras cosas. Me encanta eso. Pero también me gustan los Beatles y los Kinks. Es un poco una mixtape, tiendo a seguir por mucho tiempo las cosas que me gustan. No estoy muy puesto en las nuevas tendencias.

¿Te sientes más cercano a cantantes de otro tiempo? Lo digo porque, por tu manera de cantar tan sobria, podría parecerlo.
A veces sí. Depende. Puedo sentirme muy cercano a gente del pasado, pero me sigue emocionando encontrar a alguien nuevo que me haga decir: “Vaya, es alucinante”.

Pero, ¿eres consciente de tu estilo?
No sé muy bien lo que hago cuando canto. Intento hacer lo que puedo para que funcione. Me pasa como con los demás instrumentos, dejo un poco que la voz hable por sí misma.

No puedo dejar de mencionar el vídeo de “Nobody”, en el que sales con esa especie de disfraz tan extraño…¿cómo se te ocurrió algo tan extravagante?
¿El maquillaje? Me lo hizo un amigo. Tuve esa idea desde el mismo momento en que compuse la canción. Sabía que iba a ser un poco complicado, pero lo quería hacer. Fue complicado, pero siempre había querido hacer algo con un maquillaje tan intenso y mi colega se lo curró mucho. Estoy muy contento con cómo quedó, es realmente raro.

Publicas el disco a través de tu propio sello. ¿Por alguna razón en concreto? ¿Qué opinas de cómo está el negocio de la música?
Es un negocio muy raro en el que estar. Especialmente ahora, cuando hay una división tan grande entre las independientes y el mainstream. Las discográficas buscan ahora cualquier cosa, porque con Internet puedes vender cualquier cosa, como que todo acaba juntándose, y la verdad es que me asusta un poco. No me apetece jugar a este juego más, ni preocuparme mucho por las ventas o la promo. En cierto modo, tener mi propio sello me ayuda a conseguir esto. Es decir, no tengo que hacer nada que no quiera hacer.

“Me encanta el Primavera Sound. Es muy difícil encontrar un festival con tantos artistas genuinos”

Supongo que tiene que ser frustrante no vender tantos discos como hace unos años.
No, nosotros estamos vendiendo más que nunca, pero sí que es verdad que todo está saturado. Hay demasiado material, los sellos te obligan a estar constantemente haciendo cosas, y no quiero estar ahí. No es que yo haya vendido un millón de discos o algo así, sacamos el dinero sobre todo de girar y tocar con nuestra gente y vender merchandising, y me gano bien la vida, así que no quiero que esto se ponga de moda. Es muy obvio cuando un grupo está intentando ganar mucho dinero, no quiero hacer nada que me haga sentir incómodo sólo por pensar que me ayudará de algún modo.

Este año has repetido en Coachella. ¿Cómo es la experiencia de tocar en un festival tan enorme?
La verdad es que no sabía muy bien que esperar y es muy loco, frenético. Una experiencia rara pero siempre me lo paso bien, me gusta.

De hecho has tocado recientemente en el Primavera Sound. ¿Disfrutas tocando en festivales tan grandes?
Me encanta el Primavera. Es uno de mis festivales favoritos. A pesar del tamaño que tiene y que ya lleva unos años, todavía da la sensación de ser orgánico. Es muy difícil encontrar un festival con tantos artistas genuinos. En el Primavera siempre da la impresión de que lo que importa es el amor por la música.

El caso es que empiezas justo ahora una gran gira. ¿Qué se puede esperar de tus conciertos?
No estoy seguro. Sabemos tocar todo el disco, pero prefiero no pensar en ello demasiado. Vamos a ir viendo sobre la marcha qué es lo que la gente quiere oír. Lo bueno es haber llegado a un punto en que tenemos tantísimas canciones para escoger, y que la banda pueda sentirse fresca cada noche. Me encanta tocar.