LA SAGA CONTINÚA
Entrevistas / Frank T

LA SAGA CONTINÚA

Jefferson Heinz — 16-11-1999
Fotógrafo — Archivo

En el aeropuerto del Prat me esperan Gerardo Sanz (Universal) y David Broc, que en este caso representa a Rock De Lux, allí nos encontraremos con Frank-T, y Jota de CPV. Nos saludamos, facturamos el equipaje y subimos al avión que nos llevará a una de las ciudades más bonitas que uno conoce, Hamburgo, para enfrentarnos a dos de los Mc’s más importantes del momento. Llegamos y me sorprende no sentir el frío que esperaba. Son las cinco de la tarde y hace sol, que, aunque se está poniendo, deja adivinar el precioso día que ha hecho. Nos dirigimos al céntrico hotel en el que estaremos. Las habitaciones están a la altura, pero no tanto como las del hotel en el que nos encontraremos con dos monstruos del rap, Method Man y Redman. El primero casi no necesita presentación al ser uno de los miembros destacados de Wu-Tang Clan y uno de los mejores Mc’s del planeta, mientras que el segundo cuenta con el honor de haber militado en Def Squad. Estamos ante ellos a propósito de “Blackout!”, su álbum conjunto. Y es que se trata de una idea que surgió de ambos. “Hace cinco años, mientras hacíamos un concierto, la gente de Def Jam ya nos había propuesto, pero hasta ahora no habíamos considerado que fuese el momento adecuado”, responde Redman sentado en un sofá. En su cabeza lleva una gorra de béisbol de medio lado, sólo que estratégicamente colocada para no deslumbrar a los chicos de la prensa con unos ojos que, enrojecidos por el consumo de cannabis, recuerdan peligrosamente a dos faros alógenos a pleno rendimiento; mientras Method Man, sentado en otro sofá, se resguarda de una manera un tanto menos ortodoxa; vestido con camiseta y pantalón de chandal, al que ha levantado una de las perneras hasta la rodilla, se cubre la cabeza con el albornoz del hotel. Parece una gárgola, no habla, apenas se mueve, ni siquiera intenta averiguar quien está en la sala para entrevistarle, y eso que se trata de seis personas, representando a medios de Alemania y España. Redman es el único que contesta, aunque ninguno entendamos muy bien lo que murmura. Me fijo en la mesa central, sobre ella veo seis (caros) puros habanos destrozados, un vaso lleno con el interior de esos puros y, cómo no, una rama de cogollos de marihuana de la hostia. No esperaba menos, quizás fuese una tontería pero no imaginaba precisamente a un rapero de su condición lamiendo una piruleta. Eso me lleva a pensar que otra de las cosas que siempre he relacionado con la cultura hip hop es la rivalidad entre Mc’s. “Oh, bueno, era muy guay, sabes. Aprendemos el uno de otro, nos alimentamos el uno del otro.. no hay ego… ambos sabemos que tenemos un trabajo que hacer, no hay competencia… nuestra competición es que funcione el álbum. Nos aseguramos de que trabajando juntos éste sea el mejor disco posible, ya sabes, dos son mejor que uno”. En este punto, el fotógrafo dejó de tomar instantáneas, entonces Method Man salió de su escondrijo de toalla, sólo que, para sorpresa de todos, aprovechó para comentarle a Redman que abandonaba la sala en busca de algo, para volver a los pocos segundos después de coger una tarjeta de crédito sepultada bajo una capa de medio centímetro de marihuana. Redman nos despertó con un “¡¿seguimos o qué?!”. Cambiando de tema “Blackout!” ha sido producido por varios productores, ¿Es Erik Sermon el más importante? “¿Erik? Sí, ha sido muy importante… (bostezo)… bueno, cada productor ha jugado su papel en el disco. En cuanto a Mazmatic, nos dieron el sonido que necesitábamos realmente, hasta ese momento todo sonaba como… era muy triste, desesperante”. Method Man vuelve a la sala riendo, con cara de haberse fumado todos los porros del mundo, y saca cuatro puros más del bolsillo de su albornoz. Con ellos fabrica lo que los jóvenes estadounidenses llaman “blunt”. Se trata de abrir un puro habano por la mitad, sacarle todo el contenido, para quedarse con las hojas más tiernas y usarlas a modo de papel de fumar, rellenándolo con marihuana. Se sienta y le pasa otro habano a Redman para que se haga otro. Justo entonces, Method Man empieza a hablar. “Si todo el mundo habla sobre si fumamos esta mierda y todo eso… llevamos un montón de tiempo aquí y ninguno de vosotros nos ha preguntado nada sobre la hierba”. Esa es otra historia, así que prefiero centrarme en el hecho de que ambos Mc’s no se hayan conformado con componer e interpretar sus canciones, sino que también se han convertido en productores ejecutivos del disco. “Oh, sí, todo lo que se le hace a un tema, tú deberías ser una parte de él… Nosotros produjimos el disco, supervisamos el producto y no permitimos que saliese por la puerta hasta que dimos nuestro consentimiento”. Para redondear el interés del trabajo, se han dejado arropar por amigos y compañeros del calibre de Missy Elliott, LL Cool J o Ja Rule. “Realmente no salimos fuera de nuestro círculo. No necesitábamos a nadie más, solamente a nuestros colegas y a algún otro que nos presentó la discográfica pero que nos cayó bien”. Dejando a un lado este trabajo, nuestro interés se centra también en sus trabajos en solitario o, en el caso de Method Man, en saber si íbamos a tener en breve nuevo material de Wu-Tang Clan. Aunque, finalmente, acabó interesándome sobre si éste será su último disco juntos. Redman y Method Man han acabado de hacerse los blunts y se los fuman sin prisas, pero sin pausas, permitiéndose incluso improvisar una cachimba con un vaso, que acaba por provocarle a Redman un ataque de tos. Method Man dice: “¡No lo sé! No no no no no no no (cantando). No vamos a ir a ningún otro lado… bueno, ssssí, no lo sé, yo solo quiero… oh, he fumado mucho”. Buena táctica para salir del paso, sólo que sabemos que en este caso es cierto. La fumada debe ser considerable. En esos momentos, uno de los reporteros alemanes se ve obligado a darles una lección de alemán en cinco minutos, traduciendo palabras como cabrón, mierda y cosas por el estilo, cosa que divierte a los Mc’s, víctimas de un pelotazo por todo lo alto. Solamente nos queda una pregunta, si van a hacer gira juntos. Ambos contestan. “… nosotros queremos salir, pero no queremos una gira muy espectacular, queremos estar en clubes, queremos estar girando un montón de tiempo, llegar hasta Japón, decirles ¡que se joda todo el mundo! y quedarnos un año entero allí”. Perfecto. Nos despedimos y en la memoria nos quedará el recuerdo de estrechar las manos de estos dos fumetas de pro y de los verdes tejados de cobre de la ciudad alemana.

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