LA GRAN ESPERANZA
Entrevistas / Lisabö

LA GRAN ESPERANZA

Pablo Vinuesa — hace 19 años
Fotógrafo — Archivo

TODOS LOS AFICIONADOS A CUALQUIER MÚSICA QUE RESPONDA A PSEUDÓNIMOS TERMINADOS EN ´CORE´ (SEAN SU PREFIJOS POST, SLOW O HARD), DEBERÍAN ESTAR DE ENHORABUENA. INCLUSO PEGANDO SALTOS DE ALEGRÍA. PORQUE, A LA INCALCULABLE LABOR REALIZADA POR EL SELLO BARCELONÉS B-CORE Y A BREVES APUNTES COMO EL DE DUT, SE LES UNE, AHORA Y EN RIGUROSO DIRECTO (VEAN, OIGAN), LA POTENCIA DEVASTADORA DE LISABÖ, CUARTETO AFINCADO EN IRÚN, CON DEBUT (“EZARIAN”, 00) PUBLICADO POR ESAN OZENKI.

Y si ´core´ puede responder por acepción al corazón, al centro neurálgico de una emoción, de un sentimiento, Lisabö disparan desde su pupitre de buenos aprendices: la lección, desde la rabia guitarrera de Fugazi hasta el impenetrable muro rítmico de Shellac, de la ansiedad vital de Rodan a los toboganes de Mogwai, del hormigón armado de Girls Against Boys al dolor paisajístico de Godspeed You Black Emperor! está más que aprendida. Díganlo orgullosos: he aquí el grupo patrio que debe acabar con nuestras vergüenzas. Sin exagerar y sin nada que envidiar ni a Shipping News, ni a nadie. Pero empecemos por el principio. ¿Qué significa Lisabö? Karlos (bajo y voz). “Lisabo, hasta hace poco, era el nombre que se le daba, en un idioma europeo, a Lisboa. Nos lo sugirió Galder (Izagirre, batería de Dut), pero es una especie de leyenda de la que no estamos seguros… De hecho, la diéresis es nuestra, es una diéresis vasca (risas). Javi (guitarra y voz). “El otro día nos preguntaron si la diéresis era un homenaje a Motörhead…”. ¿Y el título del disco? (Javi) “´Ezarian´ significa ´poco a poco´, ´sin darte cuenta´. Habíamos tanteado varias portadas, con varios títulos. Cuando la teníamos hecha, la llevamos y nos dijeron que se parecía mucho a la de Anari, que no habíamos visto, y tuvimos que cambiarla. El título, entonces, casi no tenía nada que ver. Como, al final, el proceso del disco ha sido una cosa así, de encontrarte de pronto con las canciones y con la grabación, vimos que era el adecuado”.

“Me gustaría ser capaz de crear cuando estoy alegre y no considerarlo sólo como una terapia”

Su primer paso fue una maqueta homónima autoeditada, de impecable artwork, que fijaba las bases del ´sonido Lisabö´, aunque, quizás porque aún tenían dos guitarras en vez de dos baterías (como ahora), tendía más hacia el metal. (Javi) “Más punki, sí”. (Karlos) “Igual lo dices porque hay un par de momentos más ´runtum´, más metal… Cuando haces algo siempre hay cosas que te gustan más y otras menos. Cuando lo haces te gusta, pero lo escuchas luego y ya no”. (Javi) “Sí, eran los ´runtum´ que había que limar”. Luego, el paso hacia la edición de “Ezarian” con Esan Ozenki. (Javi) “Somos de Irún y Esan Ozenki está en Irún. Ya nos conocíamos y, antes de autoeditar la maqueta, les pasamos un CD-ROM que les interesó. La oferta fue graciosa: tocamos en Irún, en fiestas (que nuestra música es super festiva, vaya), y estábamos medio cocidos en un bar, después del concierto, y apareció Fermín (Muguruza, con voz de borracho): ´Oye, tenéis que seguir tocando y ya grabaréis´. Y, nosotros, claro, que ya grabaríamos. Y, a los dos meses, nos lo encontramos y nos dijo: ´¡Oye, que os dije que teníais que grabar!´, y ya nos habíamos autoproducido la maqueta”. El hecho diferencial de Lisabö, más que cantar en euskera, se centra en dos facetas ineludibles. La primera, contar con dos baterías que, más que estorbarse, se complementan y son un incontestable punto escénico. (Aida; una). “Ése es un proceso que nos ha costado en la grabación, porque parece una contradicción hablar de un ritmo minimalista cuando hay dos baterías”. (Iván, dos). “También es que no teníamos referentes, nadie hacía la música que hacíamos nosotros, con dos baterías, así que no podíamos decir: ´tiramos por ahí o por allá´. Ahora escuchamos a Him o Tortoise, pero tampoco es exactamente lo que hacemos nosotros”. El segundo, unas letras preciosas y sensibles, líricamente muy por encima de la media y que hablan de amor, desamor y presión vital, en un euskera que parece haber nacido para cantar (ahogarse) de esa manera. Son capaces de gritar “No estoy preparado para amar” entre guitarras asesinas (“Ez Nago Maitatzeko Prest”), y lo que rompe en “Hemen Naiz, Ez Gelditzeko Baina” no es otra cosa que “Todos se abren y se cierran, los corazones”. Podemos resumir su estética en dos retazos: “Un desorden de color se abraza en público” (“Ur Gainean”) o “Me da igual todo, siempre y cuando tus manos sigan construyendo nubes” (“Eraikitzen”). Claro está, entre ambientes que darían miedo a los responsables del “Spiderland”… ¿Creen Lisabö que el arte proviene del desequilibrio? (Javi) “Por lo menos en mi caso, es cuando más fluido estoy a la hora de hacer cosas, tanto escribir como tocar”. (Aida) “Cuando estás mal, el arte lo tomas como un desahogo, como algo a echar fuera, pero me gustaría ser capaz de crear cuando estoy alegre y no considerarlo sólo como una terapia”. En “Ezarian” también podemos ver la mano de gente como Jabier Muguruza (“Buf, es un pasote, demuestra una profesionalidad como músico…”), o su mayor benefactor en Esan Ozenki, Asier Zulueta, que firma la primera (y hermosa) letra del disco. Hablando del sello, Anari comentaba en un RockDeLux que se les discrimina, a veces, por la alargada sombra de Fermín Muguruza. ¿De acuerdo? (Javi) “Yo creo que ya no es por Fermín, sino algo que se ha ido intensificando… Se está criminalizando todo lo que sea utilizar el euskera o acudir a la cultura vasca, está mal visto, perseguido. Al final, lo que se está vetando es el euskera en sí. Yo vine en verano con Dut a hacer un concierto en Radio 3, y no lo han puesto”. (Karlos) “También hay mucha hipocresía. Antes sí que pudo haber un prejuicio a la hora de revisar grupos del sello, porque podíamos hablar de gente que se podía identificar con Fermín o Negu Gorriak o lo que sea, pero es que ahora ya se identifica en lo político, y como ya se sabe lo que piensa Fermín… Bueno, algunos sabemos lo que piensa, otros creen que lo saben. Lo peor que hay en este país es la desinformación”. Puntos sobre las íes en un grupo que, desde el aspecto visual (con las magníficas fotos hechas por Galder Izagirre), desprende con su debut aura de grande, de necesidad de expresión vital y sincera. Que este disco a cuchillo, áspero y crudo, se convierta en el must que debería ser, depende, en parte, de que este artículo consiga su propósito. Al menos, he hecho todo lo posible. Escucha “Ezarian” y decide por ti mismo. Por favor.

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