Hay pocos músicos en la escena pop actual tan dotados para vestir la sorna y una sarcástica auto conmiseración con los ropajes del mejor melodrama pop. John Grant lo consigue con naturalidad, y además cada vez se muestra más hábil balanceándose en esa fina cuerda (que en manos de otros se sostendría sobre un fondo sin red) que se mece entre las elegantes baladas rebosantes de cuerdas suntuosas y los brotes de electricidad de un synth pop cada vez más alborotado y tribal.

“Grey Tickles, Black Pressure” (Bella Union/PIAS) es el tercer capítulo de una trayectoria ascendente, que delinea una curva que nadie hubiera podido predecir cuando este hombretón de Colorado lideraba a los discretos The Czars. Nuestra conversación telefónica, no obstante, se despereza con la apatía propia de quien no tiene demasiadas ganas de explicar por enésima vez los pormenores de la grabación de su último álbum. Un desinterés acrecentado por una inoportuna (y hasta donde sabemos, anónima) llamada telefónica, que parece situar a nuestro hombre en una dimensión muy lejana a la nuestra. Curiosamente, son los aspectos más cercanos a su vida privada (precisamente los que su distribuidora española nos había conminado a eludir, y que él no tiene inconveniente en sacar a relucir) los que animan la charla, ya sea el contraste entre la homosexualidad y su educación religiosa o la influencia de su residencia en Islandia sobre su obra, que él relaciona directamente con su actual pareja sentimental.

“Grey tickles” es una expresión islandesa para referirse a la crisis de la mediana edad, mientras que “black pressure” es la forma en la que en Turquía se denominan las pesadillas: obviamente, ambas son dos temáticas oscuras y sombrías, cuando menos. No sé si los dos búhos que aparecen en la portada del álbum representan ambas cosas, las cosquillas grises y esa presión negra. ¿Es así?
Es justo lo contrario, representan lo que el mundo espera de ti. Todo el mundo espera que seas brillante y feliz. Yo crecí en un entorno muy conservador y en mis ojos se puede ver que hay algo ahí bulliendo que es muy distinto a todo eso. Hay algo de humor en torno a ese título, porque aunque no considero que esté atravesando una crisis de la mediada edad, me gusta cómo suenan ambas expresiones cuando van juntas.

No sé si estarás de acuerdo, pero me da la impresión de que en este trabajo has conseguido el mayor equilibrio posible entre los temas bailables y las baladas elegantes, como si ambas facetas convivieran en perfecta armonía. ¿Lo ves así?.
Siempre intento conseguir eso hasta cierto punto, no sé en qué medida es algo consciente o inconsciente. Pero sí creo que es algo en lo que cada vez voy mejorando. Disculpa, alguien me está llamando al teléfono, no sé por qué… (N.del R: suena un teléfono fijo)…sí, creo que es un equilibrio del que cada vez estoy más cerca.

¿Crees en todo caso que es una lógica continuación de tu anterior álbum?
Sí, lo creo” (N. del R: el teléfono sigue sonando).

Has escrito las canciones en Islandia, donde resides, pero lo ha producido John Congleton (St. Vincent, Franz Ferdinand, Swans) en Texas, un estado en el que ya grabaste tu primer álbum en solitario, con la ayuda de la gente de Midlake. ¿Qué es lo que te atrajo de él para encomendarle el trabajo de producción?
Me gusta. Hablé con él, tuvimos un par de charlas interesantes al respecto, sobre lo que quería hacer, y sentí que era alguien que entendía lo que yo estaba tratando de conseguir. Puso un montón de ideas interesantes sobre la mesa. Me encanta el trabajo que hizo para St. Vincent o Swans, así que me pareció que era una buena idea”.

“La religión ha formado parte de mi vida, lo quiera o no, y desde mi infancia”.

¿Qué crees que ha aportado a tu propuesta?
No sabría decir. Creo que trajo muy buenas ideas de percusión y de sonido en general, con muy buenas soluciones sobre cómo producirlo, porque él también es ingeniero de sonido. Hay cosas que pueden ser casi inapreciables para el gran público, pero hay aspectos del sonido que son responsabilidad suya, como el filo industrial de algunos temas.

Ya que lo mencionas lo del sonido industrial, hay algún tema, como “You & Him”, que suena a los Nine Inch Nails….
Me encanta y me alegro de que se note. Me encanta ese sonido a lo Nine Inch Nails o Skinny Puppy, tan de los 80 y 90, así que estoy plenamente de acuerdo”.

Abres y cierras del disco con un pasaje del libro de los Corintios número 13, de la Biblia. ¿Qué peso tiene en tu música la educación religiosa que recibiste cuando eras un crío? ¿Crees que se refleja en tu música?
Para mí se trata de un contraste. La religión ha formado parte de mi vida, lo quiera o no, y desde mi infancia. Me he visto confrontado a ello muchas veces, y hoy en día, cuando aún hay mucha gente que opina sobre cómo los gays han de comportarse o no, y bla, bla, bla… -porque se supone que el matrimonio ha de ser ente un hombre y una mujer- , creo que es muy interesante hablar sobre lo que el mundo me ha enseñado que debe ser el amor y lo que aprendí cuando era un niño. Ese verso que aparece en el disco lo escuché cientos de veces cuando era niño y adolescente, la gente lo usa en bodas en los países de habla inglesa (no sé si lo hacen también en España)…así que creí interesante abrir el disco con ese verso, y a continuación facturar doce canciones que expongan lo que ha sido el amor para mi en la vida real, que es algo que suena bastante distinto a todo eso.

¿Crees que la religión opera aún como una fuerza represiva en nuestra sociedad?
Creo que puede ser, de hecho ha sido así durante muchos años, sí. Depende del individuo. Mucha gente está intentando imponer sus ideas o diciéndole a otra gente cómo debe vivir sus vidas, y eso es algo malo. Porque creo que, especialmente cuando hablamos de religión, no debería inmiscuirse en las leyes, porque no vivimos en una teocracia, al menos los Estados Unidos no lo son, eligieron no serlo por una razón específica. Nadie tiene derecho a decirle a los demás cómo han de vivir sus vidas. Es algo que no me gusta. Así que, respondiendo a tu pregunta, diría que sí.

¿Cómo se forjó la colaboración con Tracy Thorn (Everything But The Girl) en “Disappointing”?
Fue algo muy natural. Nos conocimos en un concierto mío en Londres. Estuvimos charlando luego, más tarde intercambiamos e-mails y le pregunté si estaría dispuesta a que cantáramos juntos, y me mostró su interés. Así que fue bastante fácil, muy fluido”

“Mi estética y mi inclinación musical se formó hace ya mucho tiempo, y la música de los 80 me impactó profundamente”.

¿Cómo ha afectado el hecho de vivir en Islandia a tu forma de componer? Te lo pregunto porque hay una notable diferencia entre tu primer álbum (“Queen Of Denmark”, 2010) y los dos siguientes, ya gestados desde allí.
No lo sé. Algunos de los sonidos de mis últimos dos discos son herencia de los 80, de haberme criado en esa época, algo que se estaba incubando ya en mi, mucho antes de que me fuera a vivir a Islandia. Me fui a Islandia porque encontré a alguien que podía hacerme ir en esa dirección. Y al estar con un hombre islandés mientras hacía el último disco, por ejemplo, no puedo decir que Islandia no tenga un efecto sobre mi música, aunque sea indirecto. Pero mi estética y mi inclinación musical se formó hace ya mucho tiempo, y la música de los 80 me impactó profundamente, aunque haya cosas maravillosas y nuevas sonando hoy en día. Creo que aquella fue mi época favorita.

¿No te parece que el revival de los 80 es el más largo de la historia? Llevamos al menos 15 años asistiendo a su permanente rescate…
Sí, es cierto, es cierto (risas)…estoy de acuerdo con eso.

¿Vienes a España a presentarlo?
Por supuesto. Estoy encanado con la forma en la que se recibe mi música por allí, y es un país que me encanta. Espero ir a más sitios que simplemente Madrid y Barcelona, porque hay un montón de ciudades preciosas que me gustaría conocer. Me encantaría ir a Sevilla, Toledo, Valencia (donde ya estuve con The Czars), San Sebastián, Bilbao, Vitoria, Valladolid…y Cádiz, en el sur, que me parece increíble. Hay un montón de sitios que quiero conocer, y así también mejorar mi español. Bueno, el sur no es precisamente el mejor sitio para mejorarlo, es lo que todo el mundo dice (risas), pero al menos puedo darle así algo de color también a mi forma de hablarlo (más risas).