El tercer disco en solitario de Joan Masdéu, “Innocents” (Satélite K, 17), lleva semanas en el mercado. Tras “Casa murada” (2011) y “Dissabte” (2014), este actor esporádico y ex miembro de Whiskyn’s nos da una buena razón para charlar un rato con él.

Espacias los discos de manera casi matemática tres años. “Casa murada” apareció en 2011, “Dissabte” en 2014 y este “Innocents” en 2017. ¿Es algo premeditado?
No es una cosa premeditada. Hago los discos cuando considero que las canciones están a punto y han podido reposar el suficiente tiempo como para poder hacer la elección de entre todo el material que he ido trabajando. Me gusta dejar que las canciones respiren antes de enseñarlas a la banda y de entrar al estudio. Parece ser que el espacio y el ritmo de trabajo entre los tres discos ha sido de tres años. Básicamente se trata de grabar las canciones cuando creo que están listas sin ningún tipo de condicionamiento de calendario.

Has definido el disco como de amor a uno mismo ¿onanismo sonoro? Explícame eso.
Este sería el relato troncal del disco. Me gusta decir que este es un disco de amor. Pero esta vez, de amor a uno mismo. Quererse uno mismo para poder quererr después a los otros. Ni jueces ni culpables. El título del disco, Innocents, es en plural y sin artículos. Sin hacer referencia a nadie en concreto y a la vez a todos nosotros. Es una reflexión sobre la inocencia primera en una idea pura de la existencia. La inocencia inherente a cada uno de nosotros cuando nacemos. Perder esta inocencia es el precio que pagamos por la experiencia de vivir. Está bien todo lo que nos pasa, y vivir supone ir enfrentándose con los retos que la vida supone por ella misma. La inocencia es aceptación, que no resignación.

También te he leído decir sobre estas canciones que “es inevitable tropezar con las sombras que proyecta uno mismo”.
Vivir consiste al ir cruzándonos con las sombras y las claridades que nosotros mismos proyectamos en nuestro propio camino. Los presuntos errores o aciertos son también inherentes a la experiencia de vivir y no son ni mejores ni peores los unos que los otros. Simplemente están. La clave pasa para no identificarse con aquello que nos pasa. No somos lo que nos pasa. Nosotros ya somos. Toda identificación provoca la diferencia. La diferencia es ego y el ego, inevitablemente, provoca dolor y sufrimiento; ya sea cuando estas identificaciones generan culpa para creernos inferiores o bien cuando emitimos juicios si nos sentimos superiores. El discurso del disco se articula a partir de esta conciencia y de la reconciliación con la propia inocencia delante, únicamente, de nosotros mismos. Una manera de darnos permiso para acoger todo aquello que la vida nos va poniendo delante y abrazarlo sin identificarnos. Poder reconocerlo, quererlo y elegir si queremos cambiarlo para seguir creciendo. Las adversidades pueden ser oportunidades, si queremos. Si no, ningún problema. La vida ya se encargará de volvérnoslas a poner nuevamente delante en futuras ocasiones.

Detecto el disco poco político en cuanto a letras, para lo que se suele hacer últimamente, donde todos los músicos, de una forma u otra, se implican.
Al final, todo acaba formando parte de lo mismo. En este caso, el disco plantea una exploración más introspectiva e interior, que acaba resultando un tipo de viaje iniciático por los diferentes estadios de la propia conciencia. En realidad, todos somos uno y el mismo. Somos espejos y ser conscientes nos hace algo más libres.

Has repetido equipo de producción.
Sí, “Innocents” es el segundo disco que hacemos en Blind Records. Con el anterior pusimos los fundamentos de un equipo de trabajo muy firme, que se ha consolidado en esta producción. Con Santos Berrocal y Fluren Ferrer a la producción artística, grabación y mezclas, y con los músicos que me acompañan, tanto en directo como también al estudio: Oest de Franc (guitarras y voces), Quim Xicoira (bajo) y Joan López (batería y percusiones). A la hora de plantear esta grabación teníamos claro cómo queríamos que fuera la producción y la sonoridad del disco. Creo que es un disco de regreso a la esencia, empezando por el relato del álbum. Así que, musicalmente, quería que también lo fuera, tanto por el concepto producción como también por la instrumentación que usaríamos. Tenía que contemplar sólo los instrumentos que traemos en directo. Es decir, dos guitarras, bajo y batería, además de algún teclado muy ocasional. Esto lo diferenciaba de mis discos anteriores donde quizás había una vocación más evidente de unos arreglos más ornamentaless y preciosistas. Esto me hizo plantear también la manera de componer, puesto que el reto era conseguir decir el máximo con los mínimos elementos posibles, sin que la solvencia final de la canción se viera afectada. Hacer este esfuerzo de síntesis y conseguir prescindir de información ha sido más laborioso que nunca, pero creemos que el resultado final es más efectivo y que las canciones acaban siendo mucho más directas y ganan en fuerza e intención.

¿Qué han aportado Santos y Fluren al disco?
La aportación de Santos y Fluren siempre es muy gratificante. Son dos grandes productores con una solvencia ampliamente contrastada, que saben aportar su sabiduría y mirada externa para potenciar y enriquecer el resultado final de las canciones. Por otro lado, el disco se cocinó prácticamente en el mismo estudio. No quise hacer más de tres ensayos de cada canción con la banda en el local de ensayo. Esto también ha ido a favor puesto, ya que nos hemos dejado sorprender por toda la espontaneidad que iba llegando durante la grabación a medida que íbamos construyendo las canciones, y esto hace que el conjunto de todo sea mucho más vivo. Este planteamiento ha sido posible gracias a trabajar con dos productores como ellos, además de los excelentes músicos que me acompañan. Pienso que hemos sabido formar un gran equipo de trabajo.

Has optado por un disco corto, ¿por qué?
Tenía muy claro cuál era la historia que quería narrar con el disco y, básicamente, procuré que no faltara ninguna canción para conseguirlo. Pero también tenía mucho muy claro que tampoco quería que sobraran. Este era una premisa básica. Considero que las ocho canciones del disco son las justas y necesarias para explicar la propuesta. Esta vez me planteé la grabación desde un punto de partida diferente a otras producciones. Cuando entramos por primera vez al estudio sólo tenía dos canciones acabadas y seleccionadas. Y eso era muy estimulante. Eso significaba ir componiendo en tiempo real, y que la propia continuidad del disco dependiera de la llegada de nuevo material para poder seguir avanzando. Fue una decisión acertada puesto que, cada sesión ha sido una oportunidad para hacer criba de canciones y elegir las dos o tres mejores de cada momento y, por otro lado, cada punto de partida ha implicado una revisión y poner los contadores a cero para no desviarnos del camino marcado. Todo ello ha ido muy a favor de la cohesión final entre todo el material. En total, han sido tres periodos de grabación repartidos en el transcurso de casi un año.

Lo estará presentando los días:

6 abril (Manresa, Sala Voilà), 7 abril (Cardedeu, Tarambana), 8 abril (Vic, Jazz Cava),
23 abril (Barcelona, TBA), 6 mayo (Sabadell, Parc de Catalunya), 12 mayo (Lleida, Camps Elisis, Festa Major de Maig), 13 mayo (Sant Francesc de Formentera, Jardí Ses Eres)
y 3 junio (Tarragona, Festival MiniPop). Más fechas por anunciar.