Genio y figura
Entrevistas / Francesco Tristano

Genio y figura

Fernando Fuentes — 28-03-2011
Fotógrafo — Archivo

Con una agenda que quita el hipo ganada a base de no dejar indiferente a nadie, este luxemburgués afincado en Barcelona está dando mucho que hablar, gracias a su virtuosismo y experimentación al piano

Carl Craig le presta las llaves de su estudio en Detroit para que pergeñe allí su nuevo disco. Murcof lo tiene como favorito en la agenda de su móvil y Moritz von Oswalsd se pirra públicamente por su trabajo. Francesco Tristano presenta “Idiosynkrasia” y, tras su escucha, no logramos discernir si fue primero el huevo –su piano- o la gallina –techno y hasta versiones de Autechre-. A este jovenzuelo y virtuoso luxemburgués –además de errante, y fino como el coral- no es que le moleste que le llamen genio, es que directamente se la trae al pairo. “No soy un genio, eso está claro. Soy músico, me encanta hacer lo que hago, y también sé que es una suerte poder hacerlo”. Sobre su actual residencia en Barcelona -donde está pasando los mejores años de su vida personal y artística- Francesco Tristano lo tiene claro. “Acabé mis estudios en Nueva York en el 2003, y tenía ganas de volver al viejo continente. Quería vivir en una ciudad que me diera gusto y que sirviera de base para mis diversos trabajos y viajes. Pensé en Barcelona y en Berlín… al final decidí por España. Aún estoy aquí, enamorado”. En su caso particular, no se sabe a ciencia cierta si fue antes el huevo -piano clásico- que la gallina -el techno-. Tampoco está claro si es más un pianista que toca techno o un technócrata de nuevo cuño con formación clásica. En este punto no se moja, dice que nunca define lo que hace. “Yo me muevo entre dos mundos o quizá más, pero eso dejo que lo definan los demás”. Lo que es evidente es que la labor de adaptar el piano al siglo XXI y actualizar su identidad musical, en estos tiempos pocos propicios para la lírica, es una tarea ciertamente interesante. “En un piano tienes ochenta y ocho teclas, y te da para explorar todos los registros en todas las dinámicas. El piano no sólo es un instrumento lírico, sino también de percusión y de cuerdas. Es fruto de una tecnología muy avanzada, que se desarrolló a través de varios siglos. Para recontextualizarlo en esta época intento usar todos los medios posibles: la cabeza, los dedos, los puños, pero también micros, máquinas de procesar el sonido, laptop, secuenciadores y software”. Cuando se le pregunta a este amigo íntimo de Murcof –va de genios la entrevista, vaya- si piensa que frente a tantas maquinitas electrónicas imperantes, software del diablo a diestro y siniestro y demás artefactos digitales, el piano clásico tiene algo que decir o hacer, Tristano se muestra optimista tirando de academia. “El piano genera sonido. Cualquier sonido da para experimentar, procesar, crear. Siempre ha sido el instrumento del futuro”. En lo que sí se suelta es cuando le interrogamos sobre como fue la experiencia de grabar su disco “Idiosynkrasia” en los estudios Planet E del fantástico productor de techno Carl Craig. “Me lo pase genial. El estudio es un puntazo y Carl es muy grande. Pasé unos días y unas noches inolvidables en Planet E. Moritz Von Oswald y Craig son dos personas exquisitas y grandes músicos. Tienen sensibilidad distinta pero se complementan en muchos aspectos. Comparten ese gran oído, esa apertura de espíritu para apreciar no sólo la música electrónica, sino todas las músicas”.

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