“Los adolescentes nos han descubierto gracias a Alaska Y Mario”
Entrevistas / Fangoria

“Los adolescentes nos han descubierto gracias a Alaska Y Mario”

Tomás Crespo — 15-02-2016
Fotógrafo — Archivo

De los cuatro productores con los que trabajasteis en “Cuatricomía” (Warner, 13), sólo habéis repetido con Guille y Jon Klein ¿Por qué?
Alaska: Porque Sigue Sigue Sputnik estaban grabando su propio disco y además, ya desde que trabajábamos con Carlos Jean, siempre hemos tenido la máxima de no repetir más de tres veces con el mismo productor, para no quedarnos encajados en una misma faceta.

No en vano, son, respectivamente, el más pop y el más oscuro, y cada uno se encarga de un bloque de seis canciones, ¿Por qué esta dicotomía?
Nacho: Esas dos caras siempre han estado muy presentes en Fangoria.
Alaska: Sí, pero a diferencia del anterior donde queríamos mostrar estilos claramente diferenciados, esta vez nos interesaba más hacer una combinación sutil entre ambos extremos. El disco empieza muy pop pero conforme avanza es cada vez más gótico, y en medio hay algunas canciones que funcionan muy bien como transición. No queríamos un contraste radical, así que intentamos que Guille no fuera tan Guille ni Jon tan Jon (risas).

Creo que las letras también son muy unitarias. En “Fiesta en el infierno” decís literalmente: “el amor es una construcción burguesa”…  ¿Por qué identificáis el amor como algo tan decadente?
Nacho: La frase es un homenaje a Pet Shop Boys, que también lo dicen en un tema. El amor es una invención que proviene del medievo.
Alaska: Bueno, ya existía. Lo que pasa es que no se define como tal hasta esa época.
Nacho: Antes de la edad media el amor romántico no existe. La gente se casaba por interés o por conveniencia. De hecho, lo más normal eran los matrimonios concertados. A día de hoy todavía se estila en muchos países.
Alaska: Sí, y la gente sigue fugándose porque se enamora…
Nacho: Ya, pero eso es ahora. Antes sólo existía el amor a Dios, no existía algo tan egoísta como el amor de pareja.
Alaska: A nosotros lo que nos gustaría es que el amor fuese algo matemático, que se pudiera planificar.
Nacho: Con horarios y todo.
Alaska: Pero claro, luego cuando en las aplicaciones y webs de parejas establecen compatibilidades en base gustos y supuestas afinidades nunca funciona. Al final, no deja de ser un ideal irrealizable.

“Nos gustaría es que el amor fuese algo matemático, que se pudiera planificar. Con horarios y todo”

En “Iluminados” también aparece otra idea recurrente: la relación entre el éxtasis místico y el puramente químico. ¿Creéis que las drogas pueden utilizarse como un camino iniciático o revelador?
Alaska: Yo nunca he tenido un éxtasis místico, así que no tengo con que comparar. Pero el éxtasis químico me parece lo más parecido que me puedo llegar a imaginar. La relación entre ambos conceptos es algo que me ha interesado siempre.
Nacho: Además a las grandes discotecas se les llama templos y la gente experimenta una comunión total… con los brazos en alto.
Alaska: En epifanía.

En “Manual de decoración para personas abandonadas”, utilizáis la palabra “minimalismo”, algo que sé que Alaska siempre ha odiado, y que me parece totalmente antagónico con vuestra filosofía…
Alaska: Lo es, sin duda. Aunque también hablo de barroquismo para contrarrestar. No me estoy refiriendo a mí misma, imagino una guía de decoración para personas que pasan por una ruptura en general. Habrá a quién sí le guste el minimalismo, como lo de los jardines zen…
Nacho: Yo me veo más en lo del jardín zen.
Alaska: Nacho sí que es más minimalista. De nuevo, esa dicotomía…

“La marisabidilla, el escorpión y la que quita la ilusión” habla de os típicos “haters“de Instagram, dónde creo que ambos tenéis cuentas. ¿Qué lo diferencia de otras redes sociales para que os interese estar presente en ella?
Alaska: Porque son sólo imágenes y una imagen vale más que mil palabras. En Facebook hay un muro donde la gente pone cosas y si yo no quiero que nadie ponga nada en mi casa. ¿Por qué voy a querer que lo hagan aquí?  Y en Twiter juegas a ser Dios. Viertes una opinión en una frase para que la gente la repita. No nos gusta nada.
Nacho: En Instagram ni siquiera tienes que poner un texto si no quieres. Eso va más con nosotros.

En estos últimos años, con el éxito del reality “Alaska y Mario” vuestra propia vida ha entrado ya de forma plena en el imaginario colectivo. ¿En ningún momento os abruma esa exposición continua?
Alaska: Realmente no. Tampoco tenemos la sensación de estar tan expuestos, la verdad. De hecho yo creo que a día de hoy estás siempre expuesto. Ahora mismo puede llegar alguien y hacernos una foto a los tres, subirla a Facebook, etiquetarnos y hasta poner la ubicación exacta en la que ha sido tomada. Eso es mucho más extremo y la gente lo hace continuamente. Yo creo que en realidad estamos menos expuestos que muchas otras personas.
Nacho: Además tienes que pensar que todo lo que se emite está previamente editado. Y muy bien editado, de hecho.
Alaska: Tampoco nos resulta tan extraño porque al fin y al cabo nosotros ya documentábamos muchas cosas por nuestra parte. En giras o durante la grabación de un disco siempre estábamos grabando videos que luego formaban parte del making of.
Nacho: Pero claro, no estaba tan bien hecho.
Alaska: Lo que ha conseguido el programa es llevarnos a una cantidad de público adolescente

De los cuatro productores con los que trabajasteis en “Cuatricomía” (Warner, 13), sólo habéis repetido con Guille y Jon Klein ¿Por qué?
Alaska: Porque Sigue Sigue Sputnik estaban grabando su propio disco y además, ya desde que trabajábamos con Carlos Jean, siempre hemos tenido la máxima de no repetir más de tres veces con el mismo productor, para no quedarnos encajados en una misma faceta.

No en vano, son, respectivamente, el más pop y el más oscuro, y cada uno se encarga de un bloque de seis canciones, ¿Por qué esta dicotomía?
Nacho: Esas dos caras siempre han estado muy presentes en Fangoria.
Alaska: Sí, pero a diferencia del anterior donde queríamos mostrar estilos claramente diferenciados, esta vez nos interesaba más hacer una combinación sutil entre ambos extremos. El disco empieza muy pop pero conforme avanza es cada vez más gótico, y en medio hay algunas canciones que funcionan muy bien como transición. No queríamos un contraste radical, así que intentamos que Guille no fuera tan Guille ni Jon tan Jon (risas).

Creo que las letras también son muy unitarias. En “Fiesta en el infierno” decís literalmente: “el amor es una construcción burguesa”…  ¿Por qué identificáis el amor como algo tan decadente?
Nacho: La frase es un homenaje a Pet Shop Boys, que también lo dicen en un tema. El amor es una invención que proviene del medievo.
Alaska: Bueno, ya existía. Lo que pasa es que no se define como tal hasta esa época.
Nacho: Antes de la edad media el amor romántico no existe. La gente se casaba por interés o por conveniencia. De hecho, lo más normal eran los matrimonios concertados. A día de hoy todavía se estila en muchos países.
Alaska: Sí, y la gente sigue fugándose porque se enamora…
Nacho: Ya, pero eso es ahora. Antes sólo existía el amor a Dios, no existía algo tan egoísta como el amor de pareja.
Alaska: A nosotros lo que nos gustaría es que el amor fuese algo matemático, que se pudiera planificar.
Nacho: Con horarios y todo.
Alaska: Pero claro, luego cuando en las aplicaciones y webs de parejas establecen compatibilidades en base gustos y supuestas afinidades nunca funciona. Al final, no deja de ser un ideal irrealizable.

“Nos gustaría es que el amor fuese algo matemático, que se pudiera planificar. Con horarios y todo”

En “Iluminados” también aparece otra idea recurrente: la relación entre el éxtasis místico y el puramente químico. ¿Creéis que las drogas pueden utilizarse como un camino iniciático o revelador?
Alaska: Yo nunca he tenido un éxtasis místico, así que no tengo con que comparar. Pero el éxtasis químico me parece lo más parecido que me puedo llegar a imaginar. La relación entre ambos conceptos es algo que me ha interesado siempre.
Nacho: Además a las grandes discotecas se les llama templos y la gente experimenta una comunión total… con los brazos en alto.
Alaska: En epifanía.

En “Manual de decoración para personas abandonadas”, utilizáis la palabra “minimalismo”, algo que sé que Alaska siempre ha odiado, y que me parece totalmente antagónico con vuestra filosofía…
Alaska: Lo es, sin duda. Aunque también hablo de barroquismo para contrarrestar. No me estoy refiriendo a mí misma, imagino una guía de decoración para personas que pasan por una ruptura en general. Habrá a quién sí le guste el minimalismo, como lo de los jardines zen…
Nacho: Yo me veo más en lo del jardín zen.
Alaska: Nacho sí que es más minimalista. De nuevo, esa dicotomía…

“La marisabidilla, el escorpión y la que quita la ilusión” habla de os típicos “haters“de Instagram, dónde creo que ambos tenéis cuentas. ¿Qué lo diferencia de otras redes sociales para que os interese estar presente en ella?
Alaska: Porque son sólo imágenes y una imagen vale más que mil palabras. En Facebook hay un muro donde la gente pone cosas y si yo no quiero que nadie ponga nada en mi casa. ¿Por qué voy a querer que lo hagan aquí?  Y en Twiter juegas a ser Dios. Viertes una opinión en una frase para que la gente la repita. No nos gusta nada.
Nacho: En Instagram ni siquiera tienes que poner un texto si no quieres. Eso va más con nosotros.

En estos últimos años, con el éxito del reality “Alaska y Mario” vuestra propia vida ha entrado ya de forma plena en el imaginario colectivo. ¿En ningún momento os abruma esa exposición continua?
Alaska: Realmente no. Tampoco tenemos la sensación de estar tan expuestos, la verdad. De hecho yo creo que a día de hoy estás siempre expuesto. Ahora mismo puede llegar alguien y hacernos una foto a los tres, subirla a Facebook, etiquetarnos y hasta poner la ubicación exacta en la que ha sido tomada. Eso es mucho más extremo y la gente lo hace continuamente. Yo creo que en realidad estamos menos expuestos que muchas otras personas.
Nacho: Además tienes que pensar que todo lo que se emite está previamente editado. Y muy bien editado, de hecho.
Alaska: Tampoco nos resulta tan extraño porque al fin y al cabo nosotros ya documentábamos muchas cosas por nuestra parte. En giras o durante la grabación de un disco siempre estábamos grabando videos que luego formaban parte del making of.
Nacho: Pero claro, no estaba tan bien hecho.
Alaska: Lo que ha conseguido el programa es llevarnos a una cantidad de público adolescente e incluso preadolescente que gracias a vernos a nosotros se ha empezado a interesar por nuestros referentes.
Nacho: Por un lado tienen a Pablo Alborán y por otro a nosotros. Y ahí ya tienen que hacer una elección, aunque en principio sea sólo estética.
Alaska: A mi me ha escrito gente muy joven diciéndome que gracias al programa han descubierto a Bowie. Yo con eso ya me doy por satisfecha.

Llegados a este punto Nacho tiene que abandonar la entrevista (clases de piano, al parecer), pero Olvido, encantadora como siempre, continúa respondiendo por los dos.

“La nostalgia es una droga” incide en otra idea muy vuestra: la de no volver la vista atrás… Teniendo en cuenta vuestro pasado musical ¿Nunca os tienta la nostalgia?
Alaska: No es exactamente no mirar atrás. A mí me gusta echar la vista atrás. Veo lo que hemos hecho en el pasado y me alegro de ello. Pero ya está. Ya lo hicimos. Incluso cuando recuperamos algunos temas en “Operación Vodevil” (Warner, 11) la intención era la de actualizarlos o reinterpretarlos, traerlos al presente. Pero estamos satisfechos de nuestro pasado musical. Otra cosa diferente es cuando personas que no lo han vivido lo echan de menos. Cuando te subes a un taxi y el taxista que tiene tu edad te dice: “¿Cómo lo pasábamos en los 80, eh? Pues mira, no. Lo que pasa es que tú a lo mejor ahora tienes una vida más asentada y echas de menos una serie de cosas que identificas con tu juventud. Pero eso no tiene nada que ver conmigo.

“Muchos jóvenes por un lado tienen a Pablo Alborán y por otro a nosotros. Y  tienen que hacer una elección”

En “Mentiras de folletín” volvéis a trabajar con Ale Sergi de Miranda!, un grupo que en muchos sentidos se parece a Fangoria. ¿Cómo es para vosotros trabajar con grupos que os toman como referente?
Alaska: Como en el caso de Guille, tampoco tengo la sensación tanto de que Miranda! nos tome como referencia, como de que tienen nuestras mismas referencias. Aunque habíamos ya grabado juntos “Vete de aquí” y ellos habían versionado “Miro la vida pasar”, nunca habíamos hecho algo así. En esta ocasión Ale ha escrito una canción específicamente para que la cantemos nosotros… y ha sido muy agradable. En cierto modo es reconfortante trabajar con personas tan afines porque siempre nos hemos sentido muy solos. Casi desde el principio. En los ochenta sólo teníamos que ver con los Zombies, Aviador Dro… Décima Víctima… un poco con Gabinete Caligari… pero ya está. Por no hablar de los noventa…. Family y alguno más, pero que en cualquier caso tampoco formaban parte de la corriente principal de grunge y rock en inglés. Ya nos pasó cuando trabajamos con Madelman antes de que existiera Chico Y Chica. Siempre es gratificante encontrarte con personas que compartan una visión musical tan parecida a la tuya.    

“Delirios de un androide cardado”, me parece una canción muy divertida. No suele hacerse incidencia en este aspecto, pero ¿hasta que punto el sentido del humor es importante para vosotros?
Alaska: Eso tendrías que preguntárselo más bien a Nacho, que es al que se le da bien. A mí me resulta muy complicado escribir canciones divertidas, por eso Nacho siempre dice que soy menos pop que él. El sentido del humor me parece algo muy difícil de trasmitir, más allá del chiste fácil. Nacho viene, como Carlos en su momento, de la misma tradición de humor de Miguel Mihura o Rafael Azcona. Un humor muy particular que estaba también en las películas de Berlanga…

“Larga vida y prosperidad” hace las veces de despedida con una alusión directa a otro de vuestros iconos, Spock. Precisamente Leonard Nimoy también falleció el año pasado. Después de Bowie, todos los Ramones, Lou Reed, Warhol… ¿Quién queda ya?
Alaska: Pues realmente ya no queda ninguno. De los que han sido mis pilares fundamentales han muerto todos. Nacho escribió está canción cuando murió Leonard Nimoy, aunque ahora, con la muerte de Bowie, parecería que tuviera una nueva lectura. Todos mis primeros iconos ya no están, porque claro luego están otros que ya son contemporáneos nuestros. Nacho nació el mismo año que Siouxsie, Marc Almond o Prince. Y aunque yo soy un poco más joven, ya estaba haciendo música cuando ellos aparecieron. Así que de los que me influyeron cuando era adolescente ya no queda ninguno. Quizás Raphael, que es también una gran influencia, aunque a otro nivel muy diferente. Desde luego no cómo Bowie. Cuando era adolescente nada me marcó tanto como Ziggy Stardust.

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