En apenas unos meses han pasado del anonimato a actuar en los festivales más grandes del Reino Unido, girar por el mundo y telonear a Arctic Monkeys. Ahora, además, han conseguido ser número uno en las listas británicas con su debut en larga duración “Royal Blood” (Warner, 14). Tras su paso por Dcode, podremos volver a verles en noviembre en Barcelona (día 20, La [2] de Apolo) y Madrid (día 21, Sala Lemon).

Su álbum debut lleva apenas un mes en la calle, pero para cuando estés leyendo estas líneas seguro que ya habrás oído hablar mucho de ellos. Es más, probablemente hayas participado en algún encendido debate sobre si se merecen o no la vertiginosa entronización al hype que están disfrutando. Sí, sí, disfrutando, sin reservas. “Esto es lo mejor que nos ha pasado en la vida”, asegura Ben Thatcher, baterista de este dúo británico de rock potentorro, de sonido metálico pero con cierto regusto a garaje del siglo XXI. “Me encanta que todo esté yendo tan rápido, es jodidamente emocionante. Cada vez que vamos a una nueva ciudad sentimos verdadera ansiedad por subir cuanto antes al escenario para montar una buena fiesta con nuestros fans. ¿Miedos? Ninguno. Que se cree esa sensación de hype a nuestro alrededor es algo que no podemos controlar, así que para qué preocuparse. Mientras hagamos lo que queremos hacer, que no es tener éxito sino tocar lo que nos gusta, todo irá bien. No creas que todo esto que te digo lo hemos tenido claro desde el principio… ha habido un proceso de aprendizaje interno, en el que Mike (Kerr, bajo y voz) y yo hemos analizado los pros y contras de meternos en este berenjenal del negocio discográfico, y del que sacamos una conclusión muy clara: queremos hacerlo”.

El dúo causó sensación en el escenario pequeño del festival Dcode, donde levantaron el primer pogo de sus fans españoles castigando tímpanos sin misericordia con su atronadora y singular combinación de bajo y batería, un formato de banda que dejó estupefacto al público casual que se acercó a verles. “No creemos que estemos planteando nada revolucionario –dice Thatcher-. Cuando empezamos Mike y yo, en ningún momento pensamos que la gente diría algo así. ¡Ni siquiera sabíamos que dirían algo! Cuando escribimos canciones no lo hacemos con esa búsqueda del estribillo pegadizo, de la canción redonda que te haga popular o te permita sonar en la radio. Simplemente amamos escribir canciones de rock”. Y demostrado queda que no mienten: en un día ya tenían compuesto el grueso de su repertorio. “Sí, fue así. Quedamos un día para tocar un poco en un local de ensayo, y en cosa de minutos estábamos improvisando con varios ritmos y melodías que nos parecían geniales. Al día siguiente volvimos a ensayar, y por la noche ya estábamos dando nuestro primer concierto, en una fiesta que organizaron unos amigos. Cuatro de las canciones que tocamos allí están en el álbum”. Semejante fluidez de ideas tenía que tener una explicación, obviamente. “Mike y yo nos conocemos desde hace unos diez años y hemos tocado juntos en otras bandas de la costa sur de Inglaterra” explica Thatcher. “Un día, él volvía de un viaje y cuando fui a recogerle al aeropuerto, nada más verme me dijo que tenía una idea, que quería escribir canciones conmigo. Me quedé un poco sorprendido al principio, pero me pareció una propuesta cojonuda”. Según cuenta, la idea del formato dúo no fue exactamente un punto de partida. “No, no dijimos nada de ‘seamos un dúo’. Simplemente, cuando nos pusimos a tocar vimos que el sonido era lo suficientemente grande para lo que queríamos. Hagámoslo así, mantengámoslo simple, sin guitarras… joder, ¿por qué no? Y desde entonces no hemos vuelto a hablar sobre terceros miembros”.

Así están a gusto, y así se quedarán. Y recomiendan a nuestros lectores músicos: “Animaos a probar cualquier formato de banda: sólo teclado y bajo, sólo batería y trompeta, lo que sea. Nunca se sabe adonde te puede llevar romper los límites de lo que estás acostumbrado a ver”. Ahora, tras su paso por el festival madrileño, el dúo volverá a nuestro país. En noviembre se les podrá ver en Barcelona y Madrid en escenarios más pequeños y con la misma fuerza.