“Si no me autocensuro habría ido a la cárcel y muchos de vosotros conmigo”
Entrevistas / Eric Jiménez

“Si no me autocensuro habría ido a la cárcel y muchos de vosotros conmigo”

Fernando Fuentes — 23-07-2021
Fotógrafo — Archivo

Tras el exitazo editorial de Cuatro millones de golpes que, recordemos, fue elegido Mejor Libro Musical de 2017 por MondoSonoro, Eric Jiménez –batería de Lagartija Nick y de Los Planetas– presenta este ‘Viaje al centro de mi cerebro’ (Penguin).

EN ‘Viaje al centro de mi cerebro’ Eric Jiménez sigue ahondando en sus memorias -vía sabroso anecdotario- sacando para fuera santos, que se convierten en demonios, en una especie de exorcismo literario, honesto y leal de un hombre salado y dulce a la vez, alguien tan salvaje como tierno. El puto amo ha vuelto a hacerlo.

Eric, sí, queda muy punk, casi sexpistolsiano, pero no me digas que es solo por pasta lo de publicar ahora este “Viaje al centro de mi cerebro” tras el exitazo de “Cuatro millones de golpes” que, recordemos, fue elegido mejor libro musical de 2017 por esta revista…
En absoluto, todos me conocéis y sabéis que siempre hablo con mucho optimismo y acidez. Si no se me ve la cara cuando estoy diciendo algo puede parecer algo completamente diferente. He hecho este libro porque me apetecía mucho.

Hay mucho cabrón que dice, “claro, como han estado los bares chapados –incluso el suyo– ha tenido tiempo de hacer algo más que cerrarlos…”. ¿Mala baba?
La gente puede decir lo que quiera. Si repasamos mi carrera nunca he llevado menos de siete y ocho proyectos a la vez. El hecho de que tuviera el bar cerrado y no tuviera conciertos no ha sido la razón, este proyecto es anterior a la pandemia. Pero toda la gente tiene derecho a expresar lo que quiera.

Todos los que lo han leído ya, hablan del lado tierno de Eric otrora conocido por lo indómito y salvaje de su forma de vivir, tocar la batería y, sobre todo, divertirse. ¿Para esto hemos quedado? ¿El que se sorprende es porque realmente no te conoce?
El que se sorprende es que no me conoce en absoluto. La gente que me rodea sabe que soy un tipo de lo más emotivo, aunque quizá no lo he mostrado de forma pública. Y también muy salvaje. Lo cortés no quita lo valiente. Soy salado y dulce a la vez.

"Quizá las anécdotas más salvajes que cuento en el libro pueden ser como las de los pitufos al lado de las que me he guardado".

También parece que escribir dos libros así, en plan memorias, sirve para sacar para fuera santos que se convierten en demonios –y viceversa– que quizá necesitan que les dé un poco el aire para dejar de pesar como una losa sobre la conciencia de cualquiera. ¿También en tu caso?
Por supuesto que escribir dos libros de memorias me ha ayudado mucho. Cuando las leo me quedo impresionado. Más incluso de haberlo vivido. Me ayuda a soltar cosas que tengo dentro. Con la edad se olvidan las cosas y así quedan inmortalizadas. Cuando ya no tenga memoria podré darme una vuelta por mi vida leyendo estos libros [risas].

Por cierto, Eric, cuidado, si un día sale a la luz que vendes más libros, que discos Los Planetas, puedes tener lío… ¿o no?
En absoluto, no hay ningún problema si yo vendo más libros, que discos Los Planetas. Además, que ya no se venden discos como antes. Ahora la cosa va más de canciones y desde otras plataformas.

Leyendo las anécdotas del libro caigo en la cuenta de que yo mismo conozco tres o cuatro que superan –por animales, divertidas y marcianas– a la publicadas. ¿Te has autocensurado o ha sido cosa de la editorial?
Por supuesto que me he censurado, si no lo llego a hacer habría ido a la cárcel y muchos de vosotros conmigo. Prefiero velar por vuestra libertad y guardarme un poco para mí. Que me abra en canal no quiera decir que lo haga del todo. Siempre tienen que quedar algo dentro. Quizá las anécdotas más salvajes que cuento en el libro pueden ser como las de los pitufos al lado de las que me he guardado. En cuanto a la editorial, al contrario, a ellos les habría gustado que no hubiera autocensurado nada. He sido yo quien lo he censurado. Seguro que así se habrían vendido muchos más libros.

De los adjetivos que he escuchado para calificar el libro me quedo, sobre todo, con honesto. ¿Es lo que eres, por encima de lo demás?
La honestidad es algo que siempre me ha acompañado, sobre todo en estos últimos años. Antes no lo era tanto. De todas maneras, mi primer libro se iba a llamar “La importancia de llamarse Ernesto y la gilipollez de llamarse Eric”. El nombre de Ernesto significa honesto, no sé si tendrá algo que ver. Quizá si no hubiera escrito estos libros no me habría dado cuenta de mi honestidad. Lo tenía y no lo sabía. Así lo he sacado a la luz.

Es inevitable hablar del confinamiento, del puto Covid-19. ¿Cómo sales del mismo? ¿Más fuerte y mejor, como dice el Gobierno? ¿Cómo para tocar de nuevo con baquetas de hierro?
Del confinamiento no salgo ni más fuerte, ni menos. Lo hago con muchas ganas de hacer cosas. Me he dado cuenta de que la vida son dos días, de que todo se va a la mierda de un momento para otro. Ahora tengo más ganas de tocar que nunca, de escribir que nunca y de estar con los míos que nunca. Hay que hacer todo lo que te gusta intensamente, como siempre lo he hecho, pero ahora más aún.

Este libro es como una continuación del primero, y dicen que nunca segundas partes fueron buenas… ¿A ti cuál te gusta más? ¿Y a tu editor?
Yo realmente veo estos dos libros como uno entero. Me gustan los dos. De hecho, hay mucha gente que me dice que no sabría con cuál quedarse. Son una simbiosis perfecta. En cuanto a mi editor creo que piensa lo mismo, que están a la misma altura con una dinámica similar. En una misma página puedes llorar o reír, eso es lo bonito y difícil de conseguir. Y lo he hecho de forma natural, viviéndolo.

Que sea un libro que se lee pronto, casi del tirón, no sé si es bueno o malo. ¿Tú que piensas?
En el tiempo que vivimos de tantas prisas, qué mejor que un libro que se lea rápido. Nuestra vida es tan acelerada que dejamos muchos libros abandonados en estanterías o mesitas de noche. Tampoco soy partidario de libros tochos. Imagínate coger uno que pese como una biblia, comerte un bocadillo de morcillo un 15 de agosto en una tienda de campaña con un éxtasis y un alfajor. Para empezar con ese calor es imposible sostener algo tan pesado. Prefiero las cosas ligeras, sobre todo en estos tiempos que vivimos.

"No he sido ofensivo con ninguno de mis compañeros. No, Jota jamás ha insinuado querer revisarlo. Te lo puedo asegurar".

Has sido extremadamente cuidadoso en no dar nombres de compañeros de aventuras tóxicas, sobre todo…. ¿Las drogas siguen siendo un tabú en España?
Yo hablo de mi experiencia, pero no me gusta meter a nadie. No tengo porque airear la vida de los demás. Yo creo que en este país cada vez hay menos tabú con las drogas. En España hay muchos tipos de drogadictos. Desde amos o amas de casa que toman ansiolíticos para superar sus depresiones y acompañan esas pastillas de un vaso de vino. Luego están las drogas legales que nos da el Estado, el alcohol y el tabaco. Dentro de poco probablemente nos venderán un gramo de cocaína, nos pondrán una foto de una nariz podrida, pero como estás pagando el impuesto, pilla el pollo, métetelo y no te va a pasar nada, al menos legalmente. Todos los excesos son malos. Comete una tortilla española de quince huevos y verás cómo te pones…

¿Se sigue viendo mejor a un corrupto, o un alto directivo de una eléctrica, que a un drogata?
Generalmente estos altos directos y corruptos de los que me hablas son drogatas, pero les molesta más que les digan “drogadictos” que “ladrones” ya que, aunque lo son, están menos acostumbrados a ellos.

Hay alguien del que apenas hablas en el libro y es de Jota. En el primer libro decían que te había revisado los textos para darle el visto bueno. ¿No es cierto, verdad?
Bueno, no hablo de Jota, ni de Banin, ni de Julián. Si no lo hago es porque realmente no ha surgido. No me he frenado ningún momento en ello. Ni he pretendido hablar, ni no hacerlo. No me he puesto a pensar si han salido unos más que otros. He estado más pendiente del libro en general que de las veces que tiene que salir cada componente. En cuanto a lo de revisar los textos por parte de Jota, esto es rigurosamente falso al cien por cien. Ni en el primer libro ni en este. Ni él me lo ha sugerido ni yo tampoco lo iba permitir. No he sido ofensivo con ninguno de mis compañeros. No, Jota jamás ha insinuado querer revisarlo. Te lo puedo asegurar.

Hablas muy bien de tus compañeros de Lagartija Nick y de Los Planetas, sobre todo de Florent. ¿Sigue siendo la relación tan buena, como en esos primeros años que cuentas en a lo largo de varios capítulos del libro?
Yo hablo muy bien de todo el que se ha subido conmigo a un escenario. A partir de ese momento forma parte de algo muy íntimo, estamos en la misma lucha, en una comunicación artística musical. Jamás voy a hablar mal de alguien que ha compartido conmigo escenario. Florent y yo fuimos compañeros de habitación durante muchos años y tengo muchas anécdotas con él. Tengo una gran amistad con Lagartija, con Florent, con Los Planetas. Antes salíamos y no entrábamos. Ahora tenemos una familia y lo vivimos de una manera diferente. Ahora tenemos una edad, un sistema de vida y un punto de vista diferente. Pero el cariño es el mismo, es más creo que ahora es más verdadero. El cariño que se fragua en el lado salvaje, en la noche, no es real, es ficticio. Cuando estás limpio de sustancias y quieres a alguien de día –lo tienes en tu pensamiento, en tu corazón– se trata de un sentimiento más real que el otro.

Fíjate que conociendo de primera mano parte de tu historia, y tras leer el libro, creo que has ido con el freno echado en muchos aspectos. Eso me ha decepcionado un poco en esta entrega, porque creo que el personaje está muy por encima del propio texto… ¿Cuánto te has cortado, Eric? ¿O es que te estás dejando lo mejor –haberlo haylo y lo sabes– para una tercera parte?
Querido amigo, puede que te decepciones porque igual ibas con una idea preconcebida de lo que querías leer y por ello no se han cumplido tus expectativas. Es como cuando escuchas un disco que esperabas de una manera y te sorprende con otro rollo. Si yo lo contara todo, en vez de Rociito me podría llamar Eriquito y eso no va con mis parámetros. Ya que he decido contar, lo hago, pero me guardo mis cosas. Es tan malo no contar, como contarlo todo.
No sé si habrá tercera parte, ni idea. Eso dependerá de las ganas de contar que tenga. Si algún día quiero contarlo todo será en el lecho de muerte, dándole a un botón de play para que esos textos se cuelguen en las redes sin que yo ya pueda leerlo, ni sentirlo, ni nada. De todas maneras, creo que en mi caso no hay un personaje. Siempre he sido la misma persona, haya estado en el lado salvaje o no. He sido una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. He tenido tantas personalidades que quizá por eso realmente no la tengo. Como un Peter Sellers que se mete en mil papeles y los interpreta creyéndolos. Probablemente no tengo personalidad.

"Hay gente que toca muy bien la batería, pero son un puto coñazo".

En el libro hablas mucho de tus dos bandas, Lagartija Nick y Los Planetas. ¿A cuál de la dos has dado más y cuál de ellas te ha dado más a ti?
Yo a estas dos bandas les he dado mi vida durante más de veinte años. Cumpliendo en el escenario con ellos. Y las dos me han dado mucho, muchísimo. También me han dado muchos disgustos. Como cualquier familia. Cuando uno lleva conviviendo tantos años con gente con personalidades fuertes lo normal es que haya choques. No éramos un grupo de scouts, súper happy, disfrutando de una felicidad falsa. En cada familia hay cosas oscuras y desagradables. Yo me quedo con las buenos. Lo más práctico es eso. Es como una relación en pareja, o sabes perdonar una infidelidad o jamás podrás seguir con ello.

¿Es “Omega” el disco en el que has participado del que te sientes más orgulloso? ¿Más incluso que de “Una semana en el motor de un autobús”?
“Omega” es un disco del que me siento orgulloso. De “Una semana…” me siento muy orgulloso. “Los cielos cabizbajos” es un disco del que me siento muy orgulloso. Me siento orgulloso de muchos discos. He tenido la suerte de que sean de bandas diferentes. No me podría quedar con uno o con otro. Cuando un disco te hace mella forma parte de la caja fuerte de tu corazón. Son mis tesoros. Cuando me levanto por la mañana, abro esa caja y los veo ahí y me hace ilusión.

En el libro nos tiras duro a los periodistas, pero sin dar muchos detalles, ni nombres. ¿De verdad piensas que Los Planetas han sido una banda maltratada por la prensa musical nacional?
En el libro no me meto con los periodistas, lo hago con los periodistas, con los músicos, con los técnicos, etcétera. Ya me conocéis, me gusta reírme de profesiones a las que amo y son muy valientes. Ya sabes, también me rio de mí. En cuanto a los periodistas creo que la prensa especializada goza de una salud cojonuda. De ella no tengo ninguna queja. Con la que me meto es con esa prensa local que va a hacernos una entrevista sin tener ni idea de a quién se la va a hacer. Sin los deberes aprendidos, sin preparar nada. Yo no me puedo quejar del trato de la prensa, ni con Los Planetas, ni con los demás grupos. Todos mis respetos hacia vosotros.

No obstante, tú en particular, siempre has tenido muy buena prensa mientras que a otros miembros del grupo les han dado hasta el carnet de identidad. ¿Por qué? ¿Cada uno tiene lo que se merece?
Si yo tengo buena prensa será porque tenemos empatía de ida y vuelta. Si a otros les dan hasta en el carné de identidad pues no sé, ni puta idea. Sencillamente yo estoy muy contento con la prensa, pero me seguiré metiendo con vosotros porque es mi manera de ser.

“Disco Grande” de Julio Ruiz se ha despedido recientemente. Durante dos décadas has sido elegido mejor batería de España por sus miles de fieles oyentes, entre los que me encuentro. ¿Es una de las cosas que más ilusión te hace? ¿El respetable, al menos en esta ocasión, tiene la razón?
Por supuesto que me ha hecho muchísima ilusión. Sobre todo por el cariño de la gente. Creo que me lo dan porque soy bastante viejo y llevo ya mucho tiempo dando la paliza. Obviamente no tiene que ver con cómo toco la batería. En absoluto. En España hay muchos baterías mejores que yo. Creo que soy muy querido y es por eso.

Por cierto, y como siempre te quitas méritos al respecto, ¿qué baterías nacionales tocan a la misma altura, o mejor que tú, en España? Yo no caigo…
Hay gente que toca muy bien la batería, pero son un puto coñazo [risas]. A mí me gustan las cosas que se disfrutan, no las que te vuelven esclavo. Yo, si hubiera decidido estudiar, habría hecho Medicina. Jamás me pondría a estudiar cinco horas batería, ni de inglés, ni de esperanto. Lo primero que intento, con los niños que vienen a aprender a tocar la batería conmigo, es que se diviertan, huyendo de esa esclavitud del aprendizaje que no aporta diversión.

Benicàssim ha sido el gran escenario de algunos de tus momentos más importantes, felices y salvajes como batería. ¿Ese capítulo merecía todo un libro aparte? Recuerdo uno en el que todo el público estuvimos buscándote durante dos días ante la amenaza de que llegará la hora del bolo y no estuvieras encima de las tablas…
Por supuesto que Benicàssim merecería un libro entero. Cuando no te acuerdas de las cosas es que te lo has pasado de puta madre. Probablemente ese libro se podría llamar “Festival Internacional de ‘ven-a-mi cassim’”. Cuando íbamos a tocar al FIB, cada uno salía a su rollo a ver grupos y si llegábamos un jueves y tocábamos un sábado, igual nos veíamos alguna vez por el backstage, pero sabíamos que aparecíamos todos media hora antes de subir al escenario. Jamás, después de treinta años tocando, han tenido que ir a buscarme. Cinco minutos antes siempre he aparecido.

¿Es cierto que estuviste a punto de no formar parte de Fuerza Nueva por el nombre de marras?
No. Pero sí que el nombre me da mucha grima y mal rollo. Me cuesta mucho decirlo. No soy simpatizante de Fuerza Nueva y me cuesta tenerlo en mi vocabulario. Pero nunca dudé –por lo del nombre– estar dentro del proyecto.

"He estado al borde de la locura, pero solo el que lo está sabe lo que es la cordura".

Creo que lo pasas bien tocando con ellos, al fin y al cabo, son tus Los Planetas más Niño de Elche, que no sé si es tu amigo o no. Pero me da la sensación de que estás deseando que termine esta aventura con estos “fachas” que no lo son
Tengo que decir que ahora, cuando toco, el directo de Fuerza Nueva ha alcanzado una dimensión que me lo paso de puta madre. Para nada estoy deseando que acabe el proyecto. Sobre todo ahora, cuando en directo toco mucho mejor que en el disco. Paco es un tío de puta madre. Tiene un carácter provocador, sobre todo en redes, pero en las distancias cortas es persona es muy inteligente y buena gente. Tiene un gran sentido del humor y un talento impresionante. Al principio cuando grabé el disco tenía mis dudas de cómo podría ser el directo, pero tras cinco o seis conciertos cada vez me gusta más.

Pareces bastante alejado de esa extraña dicotomía entre las letras antisistema, anticapitalistas y revolucionarias de algunos temas de Los Planetas y, por ejemplo, la versión fuerzanovista del himno legionario “El novio de la muerte”. De hecho, en el libro tocas poco, casi de soslayo, lo político… ¿No hay que mezclar churras con merinas?
Mi aportación en las bandas son mis baterías. Yo no compongo letras y por ello no puedo hablar de ellas. Eso queda para el que las escribe. Para mí la política es algo que llevo de una manera muy discreta. Solo me limito a decir que soy de izquierdas y no me gusta mucho hablar del tema. Si hablo de política me cabreo por eso prefiero guardarme de ello.

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Con Edu Madina, además de su tremenda y pública afición a Los Planetas, ¿qué más te une?
Con Eduardo Madina me une una amistad que parte de que es una persona maravillosa e integra. Si estuviera en política lo votaría. Es como si fuese un amigo de toda la vida. Le quiero muchísimo. Le gusta mucho la cultura y la música y eso hace que pueda aprender de él.

En el libro en muchas ocasiones intercalas párrafos y títulos de canciones de Los Planetas como a modo de guiño; pero luego dices que las letras son solo de las que las escriben y que tú solo te limitas a tocar la batería. ¿No se es cómplice, al menos?
Si lo he hecho es porque venía al caso y me hacía gracia. No soy autor de las letras, pero cuando grabo algo con alguien soy cómplice al aportar mis baterías. Nunca metería una batería en un tema que hable, por ejemplo, de una violación. Yo, cuando toco la batería, me concentro mucho en la música más que en el mensaje de la canción. Algunas veces hasta me imagino letras diferentes. Me hago mis propias covers.

Ya sé que hemos venido a hablar de tu libro, pero yendo a la actualidad, ¿por qué no estás –como tampoco Banin– en esos conciertos esenciales de Los Planetas, en los que solo aparecen Jota y Florent? ¿No te apetecía participar en ese formato?
Bueno, en ese formato no se necesitaba una batería y por eso no estoy yo. Como tampoco hacen falta teclados, ni bajo. Sí me gustaría estar, claro; tocar es lo que más me gusta en esta vida. Pero entiendo que en esa idea de concierto yo no vaya.

Si, tras los libros, vienen y te proponen desde Amazon hacer un documental de tu vida al estilo del de Sergio Ramos, ¿qué les dirías? ¿Todo es posible en Granada?
Si Amazon me lo propone diría que sí, pero en mi caso en vez de Sergio Ramos se tendría que llamar Sergio Gramos. Si después de eso aceptan, pues para adelante.

Para terminar Eric, ¿con quién te irías de viaje al centro de tu vida, con el Eric personaje o el Eric persona?
No tengo que elegir, porque yo no tengo personaje. Yo he tenido un lado salvaje y otro no. Prefiero mandar a tomar por culo al salvaje. Dos salvajes no caben ya en mi vida. Me llevo al otro, al tranquilito. Yo cuando nací tuve rock & roll y por ello necesité buscar lo clásico. A la mayoría de la gente le pasó, al contrario. Se metieron en el rock para sentirse algo malillos, a mí me ha pasado al revés. A lo largo de tantos años vividos, te digo que he visto veganos que comen carne; mudos que saben hablar; ciegos que saben leer y sordos que escuchan música. Por eso prefiero dejar al mundo tal y cómo es. Si yo no me guardara nada, me llevarían a la horca por loco. He estado al borde de la locura, pero solo el que lo está sabe lo que es la cordura. Si después de tocar en tantas bandas, llevar un negocio de hostelería, dar clases de batería, escribir libros y ser un buen padre, seguís pensando que estoy loco, aquí tenéis la prueba de que nada es lo que parece. Generalmente la gente triunfa en lo que no tiene ni puta idea. Y ahora os dejo, que es la hora de la medicación.

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