Los británicos se enfrentan a un nuevo álbum, “In Our Heads”, en el que pese a rehuir de claros hits instantáneos siguen sonando a sí mismos. Alexis Taylor, su menudo líder, nos habla acerca de su vena más baladista, cómo se ha agilizado el proceso creativo de la banda en los últimos años y el mensaje de sus nuevas composiciones.

Quienes lleven años siguiendo a Hot Chip, tras escuchar su nuevo trabajo bajo el amparo de Domino (atrás quedaron los tiempos de EMI), “In Our Heads”, percibirán que el combo ha acomodado sus postulados sonoros. En su nuevo retoño hay poco espacio para experimentos bizarros, como ya ocurriera hace dos años en “One Life Stand”, y se abren camino una colección de refinados temas que parecen que huyen del hit previsible. Las grandes sorpresas no han sido invitadas esta vez a la fiesta y el soñado rompepistas se camufla en las primeras escuchas. ¿Ha sido algo premeditado o, simplemente, les ha salido así sin más? “Cuando trabajamos en un disco no tenemos nunca en mente qué cortes podrían funcionar como singles potenciales. Influyen tantos factores para que se dé esa situación que no sabría explicarte muy bien. Lo único cierto es que nunca hemos sido un grupo realmente exitoso y no esperamos que esto cambie ahora por sorpresa”. Al otro lado del hilo telefónico se encuentra Alexis Taylor, recién desvelado de sus sábanas, quien no pierde la ocasión para empeñarse en defender que “Night And Day” sí que podría calar hondo entre los más crápulas. “Los primeros que han escuchado el álbum nos han comentado que muchas canciones tienen un punto nostálgico en su sonido, aunque no comparto del todo esa apreciación. Me encanta la música de los ochenta. No obstante, más allá de ‘Flutes’, que puede recordar a aquellos maxis de doce pulgadas de la época en las que las melodías se engrandecían durante varios minutos, o el punto balearic de ‘Don’t Deny Your Heart’, el álbum suena muy contemporáneo, muy actual. Desde ‘One Life Stand’ estamos más seguros de lo que hacemos e intentamos que la producción refleje lo más fielmente posible las ideas que nos corren por la cabeza”.

A las puertas de cumplir una década como banda (si consideramos 2003 como el año en el que Owen Clarke, Felix Martin y Al Doyle se unieron a la causa de Joe Goddard y Taylor), parece que ahora es el momento en el que este conglomerado de despreocupados freaks se encuentran más cómodos y seguros de sí mismos en términos creativos. “El proceso se ha agilizado durante los últimos tiempos. Todo es mucho más ágil, sin demasiado estrés que digamos. Consideramos de vital importancia el poder disfrutar de todos los pasos que llevan a la materialización del disco. Tras compartir tanto tiempo juntos nos movemos hacia una misma dirección. Sabemos lo que queremos. No ha habido ningún momento dramático mientras grabábamos estos temas. Bueno, quizás el mayor quebradero de cabeza fue con ‘Don’t Deny Your Heart’, ya que no encontrábamos las palabras idóneas y hubo algunos elementos que costaron encajar algo más de la cuenta”, confiesa Taylor, no sin antes hacer hincapié en que la composición de “In Our Heads” no difirió en exceso de la metodología de trabajo estrenada en “One Life Stand”. “Siendo honesto, no ha habido grandes cambios en lo relativo a la composición de ambos álbumes. Trabajamos muchísimo en casa con las demos y después, en el estudio, desarrollamos todos juntos detalles como los beats o las segundas voces. Contar con unas maquetas tan fieles a la realidad agiliza increíblemente las últimas semanas en el estudio”.

Baladones, falsa positividad y nueva savia individual

Aunque el inicio de este texto insista en la falta de hits instantáneos, qué no cunda el pánico. “In Our Heads” no defraudará a los talifanes de estos nerds del pop sintético. Y es más, de buen seguro seguirá enamorando a esos seguidores que ya disfrutaron con el punto más baladista que explotaba, sin fisuras, parte de su anterior trabajo en canciones como “Brothers” o “Slush”. “El noventa por ciento de la música que oigo suele ser lenta. Lo mismo ocurre cuando compongo canciones que no están pensadas para Hot Chip. Aparte de sonar más tranquilas y pausadas, siempre acaban reflejando más cosas de mí que aquellas a primeras enfocadas para ser bailadas”, relata Taylor acerca de la sentida “Look At Where We Are” (para un servidor, el mejor medio tiempo que la banda ha firmado en su carrera) o ese cierre titulado “Always Been Your Love” en el que Lizzi Bougatsos, la hechicera cantante de Gang Gang Dance, le acompaña a los coros. “Cuando Gang Gang Dance estaban ultimando su último disco les pedí si podría colaborar con ellos en ‘Romance Layers’. El resultado por aquel entonces fue genial y me vi en la obligación de devolverles el favor en un futuro. ‘Always Been Your Love’ requería una voz femenina y pensamos en Lizzi. Ya sólo con su presencia desprende una magia increíble. Ha sido un placer volver a trabajar con ella”.

En tiempos de crisis, de leyes que guillotinan nuestros derechos más básicos e hipotéticas pesadillas de líquido bancario, el baile se ha convertido en el único aliado lo suficientemente democrático como para hacernos soñar con una vida mejor. “In Our Heads” cuenta con unos buenos chutes de hedonismo en vena. Sin embargo, tal como nuestro interlocutor nos advierte, el (falso) optimismo de sus melodías no debe extrapolarse al mensaje de los temas. “No creo que las letras sean un paso adelante en cuanto a lo que venimos haciendo hasta ahora. Probablemente, el mensaje, con el tiempo, ha dejado de ser tan metafórico y resulta más claro de interpretar para el oyente. Nunca hemos politizado nuestra música ni pretendemos hacerlo. En este disco no pretendemos transmitir que todo va bien, sino más bien que todos nosotros tenemos que poner de nuestra parte para no sentirnos perdidos y hallar esa libertad anhelada. No podemos esperar sentados a que las cosas cambien. En ‘Don’t Deny Your Heart’, por ejemplo, se puede observar este hecho. La positividad, sin duda, está en el sonido y la energía que desprenden muchas canciones, no en las letras”.

Otra cosa no, pero todos los integrantes de Hot Chip, en los últimos meses, han explotado sus alter egos como nunca en proyectos paralelos. Al Doyle y Felix Martin han recauchutado sus sintetizadores en New Build; Goddard, acompañado de Raff Rundell, ha querido revitalizar el house y las bolas disco en The 2 Bears, y el propio Taylor (dejándose querer por Charles Hayward de This Heat, John Coxon de Spiritualized y el productor Pat Thomas) ha hecho lo propio con ese ejercicio de minimalismo orgánico llamado About Group. Sin pretender meter cizaña entre ellos, ¿existe algún tipo de sana competición por quién se las apaña mejor fuera de la banda? A Taylor se le escapa una tímida risa y contesta diplomáticamente. “Pues la verdad es que no. Cada uno tiene grupos que se parecen muy poco entre sí. Más que una competición, hay admiración mutua. Me parece genial que cada uno explore nuevos territorios sonoros. Sólo de esta forma, cuando trabajamos juntos, pueden florecer nuevas ideas y energías que nos resulten útiles a todos”. En escasos días, en el marco del Sónar, podremos comprobar si esta sinergia de pareceres da –una vez más- sus frutos en directo.