Por sus corbatas y sus trajes les conocerán. Podríamos compararles a The Jam, Blur o incluso Madness y no andaríamos muy desencaminados. Por lo menos eso es lo que descubrimos al escuchar “Employment” (Universal), el primer larga duración de estos tipos de Leeds que bien podrían ser los tipos más elegantes de la nueva hornada británica.

Les ves venir con sus corbatas y sus trajes, con sus guitarras afiladas, pero estamos en el siglo XXI y no hay hostias sociales pop como las de The Jam con “Just Who Is 5 O´Clock Here?” o “That´s Entertainment”, ni siquiera como “This Angry Silence” de Television Personalities. Afinando un poco, demuestran el vitalismo ochentas de Dogs Die In Hot Cars, la clase –casi- y las ganas de gustar a las chicas de Franz Ferdinand y el desfase un poco más animaloide de The Fever. Total, que están condenados a sonar en los clubes durante unos meses. ¿Después? Ya se verá. De momento, tienen más entradas en Internet que Pepe Oneto en la cabeza. En una de ellas se interpreta el disco como un cruce entre el “Parklife” de Blur y “All Mod Cons” de The Jam. “Sin duda lo nuestro sería ‘Parklife’. Recuerdo perfectamente cuando salió ese disco”, comenta Ricky Wilson, Dj revenido trasmutado en cantante de la banda. “Era un verano soleado y luminoso. Tenía unos dieciséis años y solía pasear por la calle cantándolo. Me identificaba plenamente con ese sonido como adolescente, algo que no puedo decir del ´All Mod Cons´, aunque me encantan las ropas de esa época”. Así, este tipo participa de la manía de pensar que sólo te puedes identificar con lo que te ha tocado vivir, como si un visionado de Otis Redding cantando “Try A Little Tenderness” con imágenes de hippies guapas a rabiar en el Monterrey pop del 67 no aportara mucho más que cuatro millones de actuaciones de Keane filmadas por la MTV en 2004.

“Sabemos que NME, que lo domina todo, nos puede encumbrar un día y aplastarnos como a una hormiga al siguiente”

Pero, gracias a Dios, algunos músicos pop no se enfangan en ese tipo de cuestiones, así que respetemos esas referencias de pop chandalero alejado de la capital del reino. De hecho, ellos viven en Leeds, vivero de bastantes bandas sin ser epicentro del pop británico. “Allí hay muchas bandas, pero lo de Londres es una locura. En Leeds creo que te puedes concentrar mucho más en tu música y no distraerte con las discográficas, los cotilleos de otros grupos… o creerte demasiado importante”. Una vida melómana más allá de la City que se inició felizmente en la era del post-punk más provinciano, cuando la peña empezó a autoeditarse discos en sus pueblos. De hecho, los Kaiser lo hicieron aunque lo suyo fue un poco más lejos. Triunfaron con el single “I Predict A Riot” en Estados Unidos sin tener sello allí. “Es un gran problema porque las discográficas no se quieren tomar el mínimo riesgo ni dar la menor oportunidad a nuevas bandas, y mucho menos fomentar su desarrollo artístico”, comenta. “Al final tienes que intentar sacar como sea un single que funcione entre el público y luego te fichan, algo totalmente injusto porque nosotros merecíamos un contrato discográfico desde el principio. Es que ahora casi ni se molestan en ojear los conciertos en pubs…”. Aún así, ellos han superado con creces esa fase. De momento, andan en la órbita de dinosaurios con artritis como U2 y de cachorros prematuramente ancianos como Coldplay. A los primeros los han teloneado. Con los segundos tienen en común su participación en el NME World Tour. “No es que no podamos vender, pero no creo que seamos tan para todos los públicos como ellos…. Quizá sería algo como Oasis…”. ¿O Franz Ferdinand, a los que habéis teloneado? “Exacto, aunque ellos son muy elegantes y estudiados y nosotros, un poco más caóticos. No nos preocupa eso. Sabemos que NME, que lo domina todo, nos puede encumbrar un día y aplastarnos como a una hormiga al siguiente. Pero estamos satisfechos con lo que hemos conseguido y vendremos en breve a España a demostrártelo”. Miqui Otero