El jinete pálido
Entrevistas / Mark Lanegan

El jinete pálido

Redacción — 19-08-2004
Fotógrafo — Archivo

Debemos darle la bienvenida a este renacido Lanegan, un artista que deja a un lado a los músicos que le acompañaron hasta “Field Songs” para abrir una nueva etapa. Y es que “Bubblegum” (Beggars Banquet/Everlasting, 04) supone un retorno al sonido eléctrico al que no acudía desde tiempos inmemoriales.

Sus nuevas canciones no suenan tan reservadas, aunque sí mantienen su crudeza. Parece que las motivaciones y las inquietudes de Lanegan son distintas, hasta se permite acudir a algún que otro elemento electrónico. Aunque no se me asuste el sector más conservador, porque ése es apenas un detalle más en el nuevo disco del artista que no hace sino enriquecer un personal aprendizaje que no provoca parada alguna en su constante evolución. “Hacía tiempo que quería cambiar la dirección musical de mis discos. Yo lo habría querido hacer en ´Field Songs´, pero llegué tarde y la maquinaria ya estaba en marcha”. La figura del que una vez fue vocalista de Screaming Trees causa respeto, por eso a la hora de conceder entrevistas su actitud siempre provoca algo de temor. Por suerte esta vez estamos de suerte. Es cierto que Lanegan no es la alegría de la huerta, pero por lo menos se muestra afable. Respetando sus pausas y sus silencios conseguimos que encadene sus frases y nos ofrezca una conversación coherente y clara. Ayuda el que tratemos temas extramusicales como esa pasión que compartimos por el basket o que obviemos su pasado, al que no le gusta volver una y otra vez (como bien comenta a los responsables de su sello discográfico). En todo caso, se muestra alegre por estar de nuevo en Barcelona (donde hace la promoción del disco), una ciudad que le sorprende día tras día. “En un par de años estaré viviendo aquí. Es una ciudad que me recuerda a Los Angeles, con mucha gente paseando por la calle, con las terrazas llenas y con buen clima. El tamaño es perfecto, no es ni muy grande ni demasiado pequeña. Me agobian las ciudades como Nueva York. Quiero escribir y componer un disco en esta ciudad, es uno de los objetivos que tengo a medio plazo”.

“Ser artista implica una serie de cosas que resultan muy dolorosas. Es frustrante, pero esa es la realidad”

Aunque antes hay otros proyectos, sin ir más lejos hablamos de Gutter Twins, proyecto ideado codo con codo con Greg Dulli (Afghan Whigs, Twilight Singers). “En cuanto acabe la próxima gira y de cara al año próximo, grabaremos un disco juntos y hacemos conciertos muy especiales. Serán de dos horas y tocaremos canciones de Afghan Whigs, Screaming Trees, Twilight Singers y de mi carrera en solitario”. A pesar de que su carácter retraído pueda indicar otra cosa, a Lanegan le gusta mantenerse en contacto con músicos muy diversos. Artísticamente es un caudal de actividad imparable que no duda en colaborar en discos de otros artistas o en invitarles a que participen en los suyos. Para “Bubblegum”, además de sus compañeros en Queens Of The Stone Age, ha reclutado puntualmente a Izzy Stradlin y Duff McKagan (ex Guns n´Roses), a su amigo Dulli y a Pj Harvey. “Lo que hemos grabado con Pj Harvey ha sido maravilloso. Son dos duetos, muy distintos entre si, pero que me encantan porque permiten observar las dos caras distintas de Polly, la más intima y la más oscura y eléctrica”. Cambiando de tema, debemos apuntar que Lanegan tiene una visión de las cosas muy particular y realista. A su entender, ser estrella de rock no tiene nada que ver con ser una persona afortunada. “Creo que he tenido mala suerte, esta no es una vida agradable. Si estamos metidos en esto es por algún motivo y nuestra vida siempre es más corta que la de los demás. Ser artista implica una serie de cosas que resultan muy dolorosas. Es frustrante, pero esa es la realidad”. Quizás encontró algo de consuelo en Joshua Tree y más concretamente en el Rancho de la Luna, un refugio y el lugar en el que dio con un amigo con el que ya no cuenta. “Es un lugar maravilloso, pero no es lo mismo desde que Fred Drake murió hace dos años. Fred era el dueño del Rancho de la Luna y éramos muy amigos. Pese a todo, él sí tuvo suerte porque vivió en el anonimato y tuvo muchas más experiencias que la mayoría de la gente. Tenía un gran talento que dejó patente en su disco ´Twice Shy´”. Tomen nota, y hagan caso a su recomendación.

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