El nombre Cómo Vivir en el Campo cada vez le viene más al pelo a esta banda madrileña, que en su tercer disco seduce y enamora con sus colores más hippiolos y asilvestrados. Grabado en Funkameba (el estudio del cañón de soul The Sweet Vandals, donde se grabaron baterías y algunos bajos) y Sonic Boom (los locales de ensayo de la banda, donde se grabó el resto), “CVEEC 3” cuenta con un sinfín de colaboraciones (Juanma López, ex CVEEC y ahora en Campeón, Begoña Casado, Daniel de la Mancha de Puzzles y Dragones, Marco y Koldo de Alborotador Gomasio, Hoffa MM de Celica XX, Sergio Alarcón de los Limboos y Jairo Zavala Depedro) y goza de una mezcla absolutamente deliciosa y equilibrada a cargo del que fue su primer baterista, Rubén González. Quién mejor que otro ex CVECC para saber a qué tiene que sonar exactamente este singular grupo… y cuál debe ser su dieta óptima para inspirarse durante un día en el campo. Su guitarrista y cantante Pedro Arranz nos lo confirma.


Creo que os ha quedado un señor disco, ¿el resultado ha sido el que esperabais, o ha ido incluso más allá?
Una vez lo terminamos, lo dejamos reposar un tiempo antes de escucharlo. Pero sí, muy contentos con el resultado, porque han sido muchos meses de trabajo. Cuando se hacen las cosas con tiempo, al final se nota. Lo malo es cuando no hay tiempo.

¿Lo dices porque en otra ocasión no lo habéis tenido?
No, no, lo digo por lo que me han comentado algunos grupos, que les ha pasado algo parecido alguna vez. Eso debe ser una putada, y no quiero que me pase nunca. Nosotros hicimos las bases en un estudio, y luego nos tomamos nuestro tiempo en ir grabando el resto dejando espacio para que las canciones se transformaran. Yo creo que eso es bueno, que se transformen un poco en el proceso de grabación.

La transformación de las canciones, ¿puede tener que ver en esta ocasión con la búsqueda de un sonido unificador? Porque hay varios palos distintos. ¿O eso es más cosa de la mezcla?
Sí, son canciones muy distintas, y a mí eso me daba bastante miedo al principio. En las demos ya lo estaba viendo, las diferencias tan grandes que había entre unos temas y otros. Y sí, eso también tiene mucho que ver con la mezcla. Con Rubén hablamos precisamente de esto, de las diferencias, y de la necesidad de algo que diera coherencia. También influye mucho cómo secuencias el disco.

Esa es mi siguiente pregunta, precisamente.
Claro, es que hay disco muy buenos, que están muy mal secuenciados. Y por eso al final te ves escuchándolos menos sin saber muy bien por qué. Yo siempre he creído que eso hay que mirarlo muy bien, y creo que en este disco hemos dado bastante en el clavo.

Estoy de acuerdo. Por cierto, cómo me gusta “Sólo es para ti”.
A mí también es de las que más me gustan, sí.

“Eso de que le entregues el master a un guiri y te lo devuelva a tiro hecho, no nos mola mucho”

¿Las colaboraciones fueron más bien casuales, rollo “este pasaba por el estudio y se metió a improvisar con esto y aquello”? ¿O estaban premeditadas?
Más bien premeditadas, cuando necesitábamos algo en concreto, sabíamos a quién llamar. Por ejemplo, lo del vibráfono y Depedro lo teníamos clarísimo. Nos conocemos mucho porque fuimos compañeros de facultad, y una vez vi el vibráfono en su casa, y claro… dije “¡quiero!”. Otros fueron simplemente porque tenía muchas ganas de colaborar con ellos.

Vuestro mezclador, Rubén, ¿cuándo dejó el grupo?
Pues en realidad antes del primer disco oficial. Antes habíamos grabado tres CDs autoeditados, y después fue cuando él dejó las baquetas y se quedó como encargado de las mezclas. Sabe muy bien cómo decirte con confianza “oye, cuidado con esto o lo otro”… Le dedica mucho tiempo, lo mezcla en su casa y podemos ir viendo lo que hace…

Ah, o sea que os permite tenerlo todo controlado, ¡jaja!
Sí, ¡jaja! Pero es más por hacer algo colectivo, entre todos. Eso de que le entregues el master a un guiri y te lo devuelva a tiro hecho, no nos mola mucho. Además es que Rubén te hace sonar a gloria cualquier cosa.

Luego hubo más cambios de formación.
Sí… por aquí ha pasado un montón de gente. Pero desde que están Miguel (Breñas, bajista) y Carlos (Barros, baterista) el grupo tiene la estabilidad que nunca tuvo. Los primeros años siempre pasaba algo… o que uno se iba a vivir fuera de España, o que otro nosequé… pero bueno, al final todos somos amigos y nos vemos mucho. Y terminan participando de una u otra manera en lo que hace el grupo. Somos como una familia.

¿Qué reacciones os habéis encontrado? Aunque es pronto…
Hemos leído un par de reseñas y parece que ha gustado mucho. Luego entre los que han comprado el disco también hay muchos elogios. Le está gustando a la gente.


¿Alguna vez os habéis sentido encasillados en alguna etiqueta molesta?
Al final se te encasilla por los grupos con los que te mueves. Y nosotros nos movemos entre las bandas indies de Madrid. No es el tipo de música que yo escucho ni el que más me atrae, el rollo indie. Pero al fin y al cabo es un lenguaje que te permite muchas cosas.

Y tus dos compis, ¿igual?
Bueno, nos gustan muchas cosas muy distintas. El que está más puesto en lo que se llamaría indie es Miguel. Hay muchísimas veces que nos comparan con grupos de los noventa que yo alucino, porque no las he oído en mi vida, pero él sí ¡jajaja! Carlos está muy metido en bandas americanas sobre todo, y yo, pues más rock clásico en realidad.

¿Ese triplete de influencias se nota cuando hacéis música? Aunque tú eres el que compone principalmente, creo.
Eso es más sencillo de lo que pueda parecer. Yo llevo unas bases, y las que nos molan a los tres son las que usamos para seguir trabajando. Cada uno tiene su visión de las cosas, y casi todo lo que yo llevaba en mi cabeza se transforma totalmente. Algunas veces son más fieles a mis demos, otras no.

¿En Funkamoeba es tan recomendable grabar baterías?
Para grabar baterías es el sitio ideal, porque trabajan muy a la antigua, muy en analógico, y sin chorradas. Yo he visto estudios donde te ponen cincuenta micros y de ahí no sale nada. En Funkamoeba funcionan por intuición y sale mucho mejor.

“Hay muchísimas veces que nos comparan con grupos de los noventa que yo alucino, porque no las he oído en mi vida”

Volviendo a las canciones, el título “Aléjate de mí mandarina”… os salió estando de setas a que sí.
¡Jajajaja! Muchas veces intentamos contar otra historia en el título, aparte de lo que dice la música. Es como cuando pintas un cuadro y le pones un título que no tiene nada que ver, que igual te cuenta otra historia o añade algo más a la que estás viendo. Pero me hace gracia que lo menciones, porque en este disco hay una canción grabada de setas. “Corazón y bolsillo” la grabamos en la finca de Juanma, de Campeón, que está en el campo, y Rubén llevó unas setas para la ocasión. Unas de estas que te ponen… muy así. Y grabamos la canción todos puestos de setas, una cosa tremenda. Se nota en la canción porque claro, eran de estas que no puedes parar de reír ¡jajaja! La idea era esa, grabar algo de setas, y la verdad es que fue precioso e increíble.

Imagino que no sería la primera vez para ninguno de vosotros.
Pues sí, para mí era la primera vez. Me encantó, y encima estar grabando descojonado, genial. Hace algo así, que en realidad estás trabajando, intentando mantener la concentración, pues es una cosa muy curiosa

¿Crees que la experiencia te ha podido dejar huella para componer? ¿O fue la típica dosis “sólo risas”?
Sí, fue sólo muchas risas, no llegamos al punto del viaje astral. Pero yo que sé, todo es ponerse.

Mi última pregunta era si tenéis algún videoclip en ciernes… ¿No grabaría la sesión alguno de vosotros con el móvil? Lo lanzáis tal cual y oye…
Joder, pues sí, ¡hubiera estado bien poner por ahí una cámara!