Juan Carlos Azkoitia es el autor de este manuscrito de casi medio millar de páginas surgidas a partir de una entrevista personal a Natxo Etxebarrieta, difunto líder de los Cicatriz, banda maldita gasteiztarra nacida a mediados de los 80. Estas conversaciones, ordenadas cronológicamente, suponen el plato fuerte de una publicación que vio la luz el pasado septiembre (“Cicatriz, eternas cicatrices”), pero que contiene mucho más. Charlamos con Azkoitia mientras prepara la segunda edición de su criatura.

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Para rubricar casi 500 páginas hace falta mucha fuerza e ilusión, además de una fe inquebrantable frente al complicado panorama editorial de hoy en día. ¿De dónde te nace el impulso para escribir este extenso libro?
El proyecto de escribir este libro empieza en 1994, después de fallecer el bajista Pakito. En 1995, quedan dos miembros originales de Cicatriz vivos, Pedrito y Natxo. Pedro Landatxe estaba muy grave con sida en fase terminal a pocos meses de morirse y Natxo también en muy delicado estado de salud, con sida, cáncer, además de las limitaciones corporales al llevar muletas. Es entonces, en 1995, cuando me pongo en contacto con Natxo y me brinda la oportunidad de hablarme en persona sobre la historia de Cicatriz narrada por él mismo. Yo le doy mi palabra que respecto a sus comentarios y declaraciones no voy a manipular nada y le voy a publicar sus memorias, las memorias inéditas que aparecen en el libro y que son un tesoro, donde quedan reflejados los años 80 y un pequeño análisis de los 90. Después, al fallecer Natxo, se desintegra totalmente Cicatriz; la historia queda inacabada y pensé en ampliarla publicando entrevistas de radio en los 90, recogiendo declaraciones y testimonios de gente cercana a la banda. Años después, el libro queda paralizado por los altos presupuestos de las imprentas. Retomé la salida final del proyecto del libro, con cambios en el guión, añadiendo alguna entrevista más y un capítulo (Las drogas y la autodestrucción), que ha sido el más duro de desarrollar y escribir pues está escrito a tumba abierta, totalmente visceral, crudo, salvaje y desgarrador al tratarse de temas tan escabrosos como las drogas duras y sus devastadoras consecuencias, trágicos desenlaces y muertes.

Frente a un volumen importante de páginas es importante una sólida estructura. ¿Cómo se ordena Eternas Cicatrices para mantener la tensión narrativa? 
454 páginas concentradas en un volumen de 170x240x70 dan para mucha información. Esa sólida estructura se convierte en un pilar imprescindible de documentación en esta colosal obra con un amplísimo trabajo de investigación, búsqueda de material, artículos de prensa, fotografías, localizaciones y entrevistas. Eternas cicatrices contiene muchas anécdotas e información, entrevistas a gente cercana a la banda y éso lo que mantiene ese interés, esa tensión narrativa que engancha a la lectura de principio a fin.

¿Qué ofrece “Eternas Cicatrices” tanto para el seguidor del grupo como para el que apenas lo conoce? 
Digamos que principalmente el libro ofrece una amplia información para su lectura y va dirigido sobre todo a tres o cuatro perfiles de población: la vieja guardia de viejos rockeros que sobrepasa los 50 años y que vivió el fenómeno musical y social de Cicatriz desde los inicios de los 80 (tiempos de Cicatriz en la matriz); la segunda generación de rockeros, todos cuarentones, que vivió el final de los 80 y toda la etapa de Cicatriz en los 90; y la tercera generación, que coincidió con sus primeros años de juventud, y que conoció Cicatriz al final, ya a mediados de los 90, y también las nuevas generaciones nacidas en los 80 y los 90 que han escuchado a Cicatriz después de su desaparición y que para ellos está siendo un descubrimiento.

En un documento retrospectivo el peso lo lleva la evocación del recuerdo. Además de esta nostalgia, ¿había necesidad de hacer justicia con la banda? 
Respecto a Cicatriz, sí, había un vacío histórico muy grande y era necesario. También había un compromiso pendiente con Natxo Etxebarrieta, que nos ha dejado esas declaraciones convertidas en memorias, que sirven para profundizar en un fenómeno musical, social, histórico, irrepetible como la banda de rock & roll, Cicatriz, los Zika. Hubo un grupo en la ciudad que se llamó así, y a partir de septiembre 2016 sale la primera edición de este libro, Eternas cicatrices, donde se registra toda aquella explosión y que va a contribuir a explicar la historia musical y social sobre una de las bandas de rock más malditas que ha habido en este país.

Considero a Natxo Etxebarrieta como uno de los personajes más interesantes de aquel punkrock de los 80 y 90, tanto por su aporte musical como por su carisma personal. El manuscrito contiene una inédita entrevista a Natxo en 1995. ¿Cómo fue la experiencia para los dos?
Fue bonita, intensa. Pero también muy dura, porque es un encuentro en vida y la muerte estaba muy presente en todo momento en esas kedadas zikatrizeras con Natxo, pocos meses antes de morir, entrando ya en fase terminal. Para él, aquellos encuentros entre los dos fueron un apoyo moral muy grande y se convirtieron en una terapia para seguir luchando adelante con el proyecto de la banda, con la nueva formación, para presentar en directo los últimos trabajos: el disco “Colgado por ti” y el directo. Por eso esas memorias inéditas de Natxo son un tesoro y tienen un peso muy importante en esta biografía.

El proyecto cuenta con declaraciones y testimonios de gente cercana a la banda, así como de músicos de otros combos que compartieron escena con los de Gasteiz. ¿Qué recuerdo les queda a todos ellos de Cicatriz?
A todos les quedan recuerdos muy profundos, pues existen muchos sentimientos, pensamientos, momentos, vivencias compartidas en un período muy intenso en sus vidas, también con muchos altibajos, sensaciones agridulces, alegría, euforia, tristeza, desesperación y mucho dolor; dolor que perdura años después con muchas heridas sin cicatrizar, porque las cicatrices son eternas.

En el proceso de escritura e investigación te habrás encontrado con nuevas informaciones, además de todo lo que ya conocías. ¿Qué sensación te queda después de la experiencia? 
Sí, a medida que he ido desarrollando el proyecto del libro he ido descubriendo muchas historias y novedades que ignoraba respecto de la banda; pensaba que lo conocía casi todo y he descubierto muchos datos e información. Después de darle muchas vueltas y de desarrollar toda la colosal obra, la sensación del resultado final es positiva; al fin y al cabo Cicatriz ha forjado parte de una identidad, ese fenómeno musical social histórico que envuelve a la banda se deja sentir en distintas generaciones. La semilla está sembrada hace tiempo y ahora está floreciendo y dando sus frutos. Este libro va a pasar ya a la historia como el nuevo virus Zika convertido en formato libro. Un libraco que viene a quedarse registrado eternamente desde su aparición en septiembre de 2016, un fenómeno irrepetible por su trayectoria, su destino y su final, convertido en una auténtica pesadilla del punk rock que continúa siempre porque las cicatrices son eternas.