“Este disco tenía que sonar potente y brillante”
Entrevistas / Chucho

“Este disco tenía que sonar potente y brillante”

Marcos Gendre — 03-08-2020
Fotógrafo — Archivo

En ocasiones, las circunstancias más dolorosas de la vida generan trozos de vida incandescente, con sombras, pero definitivamente esperanzadores. De esta intensidad micebrínica, se ha empapado Un corazón roto y brillante, pop de aristas, en cinemascope, para subrayar un hecho: estamos ante su obra más personal e inspirada desde el mayestático “Los diarios de petróleo” (01) . Poca broma. Sobre todo ello, y mucho más, nos habla el capitán de la nave Chucho, Fernando Alfaro, desde su refugio albaceteño.

¿Qué ha cambiado de este último disco respecto a “Los Años Luz”?
“Los años luz” tiene sus virtudes medio ocultas, pero exige demasiado. Para este disco pensamos volver a la formación original, nosotros tres, pero tuvimos que lidiar con la situación personal del movimiento geográfico. En 2016, Javi vivía en Guadalajara y yo en Barcelona. Utilizamos como base de operaciones el local que tenía yo en el Raval. Para este disco, muy pronto pensé en Sergio Pérez, porque es amigo mío y conoce mi trabajo. Tiene una reputación brutal, no sólo como productor sino como ingeniero de mezclas. En aquel momento, cuando estábamos planeando la grabación de este disco, es cuando hicimos el maxi que sacamos el año pasado del veinte aniversario de “Magic”. Entonces, ya pensamos que lo mezclara él, y nos pusimos a funcionar. Para ese disco, Javi y Juan Carlos grabaron todo desde sus respectivos estudios caseros. Y lo iban enviando. Y yo, desde el mío, en Barcelona.
Este disco tenía que sonar potente y brillante. Muchas veces cuando haces un disco, es un poco una reacción contra el anterior. Y eso está bien; es una motivación y una especie de búsqueda. Yo, por mi parte, durante todo este proceso, cuando estaba haciendo las canciones, veía cómo era, qué temas estaba tratando. Sabía que tenía mucho sentido tener ese vehículo brillante para contar unas historias que eran algo jodidas, que hablan de una ruptura que me ha afectado muy profundamente. Y que, a la vez, estábamos generando canciones que, sorpresivamente para mí, respiraban una especie de esperanza u optimismo. Una luminosidad que no era arisca. Tampoco eran canciones, valga la redundancia, con el ánimo de levantarme el ánimo.

“Cuando estuvimos hablando sobre el lanzamiento del disco, dije que tenía una idea, que era escribir un relato y que si querían que lo hiciera a la vez que el disco”.

En principio, desde el mismo título del álbum, “Corazón roto y brillante”, se alude a una ruptura sentimental y, al mismo tiempo, a un resurgir. ¿Esta confrontación de extremos es lo que hace que, por ejemplo, canciones como “La carretera de la costa” alcancen un mayor grado de luminosidad por hacerlo desde una mayor necesidad?
Para entenderlo yo también, la conclusión a la que he llegado es que, durante un tiempo, viví una especie de sensación premonitoria; sentía que algo estaba a punto de ocurrir. Y eso generó todas las canciones, que se debatían entre la esperanza y la desolación. A la vez, esa desolación generaba nuevas preguntas. Para que yo mismo pudiera entender la situación, creé personajes externos, en el campo de la creación literaria. Personajes interpuestos donde volcar las emociones y todas las historias que quería contar, para, en cierto modo, convertirlo todo en ficción Esos dos personajes que creé en mi mente fueron Pere y María, los que, de una forma u otra, comenzaron a ser protagonistas, incluso de forma tan explícita como en “Hoamm”, o de forma más indirecta, como el personaje en primera persona, que narra las imágenes de su vida en común, en las situaciones ambientadas desde el punto de vista de la parte masculina de esa pareja. Ya en aquel momento, dentro de esta decisión, de convertirlo en ficción y de utilizar una tercera persona, o unos personajes, fue cuando pensé en hacer el relato. Durante todo el tiempo en la composición de las canciones, los tenía en mi cabeza, y no le di forma hasta que el disco estaba terminado, con su setlist. Porque no sabía qué forma le iba a dar, si como un mini-relato que formara parte del disco, en la carpeta, o si iba a formar parte de un libro aparte, que es lo que finalmente ha sido.

Resulta interesante que un libro tan apegado al disco cobrara forma de libro autónomo al final.
Las circunstancias y las casualidades son las que determinan cómo va a ser una obra en concreto. Es así. O un encargo. Desde hace tiempo, me gusta recordar que las grandes obras de arte de la historia fueron hechas por encargo. En este caso, no es un encargo, es un tema personal mío. Pero sí la forma que tiene, en doce capítulos. Ahí ya, cuando estuvimos hablando sobre el lanzamiento del disco, dije que tenía una idea, que era escribir un relato y que si querían que lo hiciera a la vez que el disco.

Ahora son épocas distintas en cuanto a enfoque pero con “Los diarios de petróleo” ya habíais utilizado EPs de adelanto, anunciados como capítulos inseparables del LP central. Aparte de esto, lo que sí veo muy claro es que éste quizá sea vuestro disco más conceptual desde aquel trabajo.
Sí, es quizás el otro disco que, junto a éste, se podría calificar de conceptual. Otro disco mío, como “Hermanos carnales”, también tiene un punto en ese sentido. “Los diarios de petróleo” es una especie de recapitulación vital que podría haber derivado en narrativa. Pero en el caso de este último disco era, incluso, una necesidad personal. Me acuerdo de aquellos discos conceptuales de los setenta, como “The Wall”, de Pink Floyd. A mí lo que me gustaba de aquella era el punk, a saco. Pero también recuerdo aquellos discos de Genesis u óperas-rock, sentía una clase de atracción por este tipo de obras, donde contaban una historia completa. Pero, sigo teniendo la querencia por los discos más pop. Anteriormente, los discos pop eran colecciones de singles, que se editaban como tales. Hay muchos discos que, como decía la palabra, era álbumes de fotos. En este caso, podría verse como algo así: singles previamente editados, hasta ahora cinco. Además, hemos comprobado que funcionan perfectamente por separado, fuera del contexto del álbum y del temático.

“Desde hace tiempo, me gusta recordar que las grandes obras de arte de la historia fueron hechas por encargo”.

Ya desde los tiempos de Surfin Bichos, siempre he notado un alto componente visual en tus canciones que, creo, también creció a nivel instrumental con Chucho. Lo veo como pop cinematográfico, que me viene a la mente escuchando canciones como “Agente Sebso”, igual que en los tonos tan de Western que hay en el disco. Pero ¿qué referencias cinematográficas te han inspirado?
Desde que éramos muy pequeños, yo y todos nosotros fuimos hijos de la televisión y del cine. Es imposible que esa influencia no surja. No soy un experto pero sí soy muy aficionado hasta el punto, y creo que pasa en cierta medida con todos, que esas vivencias cinematográficas, esas experiencias, también terminan siendo personales. La propia técnica de la película, la emoción para la que esta destinada. Esas emociones que te provoca son reales.

El aura del Western la noto en cortes como en “Hoamm”, incluso en “Sombra Lunar”, que me recuerda a esa épica crepuscular de una era extinguida. No sé hasta qué punto te han influido estas películas.
Muchísimo. Por ejemplo, hace pocos años, tuve la suerte de hacer un viaje por Estados Unidos, que hicimos de costa a costa, en coche. Fuimos a Nueva York, y bajamos a Nashville. Cogimos la ruta 66. El caso es que hicimos un pequeño desvío al Monument Valley (risas).

En cuanto a canciones como “La feria animal”, me remite a esos blues pantanosos que hacías en Surfin Bichos, pero todavía más a la brutalidad expuesta por entomólogos de la condición humana como Harry Crews o libros como “El callejón de las almas perdidas”, sobre un circo ambulante.
Obviamente, debe de tener influencia de todo lo que leo, ya sean libros, como también comics, aunque tengo que reconocer, con derrota, que cada vez leo menos comics. En este caso en concreto, en “La feria animal”, lo que yo quería era contar una historia. Le di la forma que, seguramente, las circunstancias y el tiempo me han ofrecido. Para este caso, se trata de la película “La noche del cazador”. Habla de una chica, de un monstruo encerrado, la rana en una orilla. Se trata de algo peligroso.

En este último disco, trabajáis con muchos frentes estilísticos, muy alejados entre sí, incluso más de lo habitual: desde el vals a ese final caribeño de “La carretera de la costa”. Parece como si estuvierais jugando más que nunca con este tipo de reflejos estilísticos.
Esto lo llevo haciendo desde el principio de mi carrera. Sobre todo, en “Hermanos carnales”. En los anteriores, no había tanto. Canciones como “Un alud en septiembre” tiene la base de un bolero, en realidad. En “Hermanos carnales”, ya entraba la bossanova, como en “Abrazo en un Terremoto”, por ejemplo. En este disco, ya no se trata de orientar una canción entera sino de sacar cosas como el toque dub en “La carretera de la costa”. Son decisiones que tomamos entre los tres, a la hora de darle una vuelta de tuerca más y subrayar ciertas cosas que lo merecen. Ahí hablamos mucho y entran las referencias musicales de los tres.

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